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El Fonoll: una aldea abandonada reconvertida en pueblo naturista

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El Fonoll
Por Rwxrwxrwx

Para entrar a El Fonoll hay que quitarse la ropa. No están permitidas las fotos sin autorización y hay que ser tolerante con las ideas políticas y religiosas de los demás. Estas son algunas de las normas de convivencia que hay que seguir para conocer el primer pueblo naturista de España, creado por Emili Vives y Núria Espinal en 1998 en una aldea abandonada de Tarragona

La idea de El Fonoll surgió en 1995. Vives trabajaba en su pequeña empresa de electrónica en Barcelona cuando, uno de sus proveedores, le ofreció comprar su finca. “Tenía una foto de ella puesta en la pared y le pregunté si era suya. Me dijo que sí, que incluso tenía un pueblo abandonado dentro y que, si la quería, me la vendía. Al día siguiente la compré. Estaba muy emocionado, hasta que llegué allí y vi que estaba en ruinas”, nos explica Emili Vives por teléfono a EscapadaRural. 

El Fonoll. Por Emili Vives

El pueblo, del que hay constancia desde el siglo XIV, llevaba abandonado desde los años 50. Emili Vives y Núria Espinal tardaron 8 años en reconstruirlo. En su orígenes tenía un castillo, aunque actualmente no queda rastro de él. Lo que sí se conserva es una pequeña iglesia levantada entre los siglos X y XII dedicada a San Blas.

“Fue la aventura de mi vida”, nos dice Emili Vives. “Yo llegué aquí con 45 años y estoy a punto de cumplir los 70. Ha sido un cambio de vida total, de mentalidad… Una evolución personal”. El objetivo de El Fonoll es difundir los valores del naturismo y de la vida. Aquí todo es sostenible y se recicla. Hay huertos ecológicos, el agua no está tratada con cloro ni con otros químicos, la energía se genera con turbinas de viento y paneles solares, no está permitido fumar, ni cazar, hay que respetar la fauna salvaje y doméstica y, sobre todo, a los demás. No está permitida la entrada a predicadores y hay que integrarse en la vida social y en las actividades del pueblo. Aunque, quizá, lo que más llame la atención es que sea un pueblo nudista.

Piscina de El Fonoll.

Según Vives, su mujer, su hijo y él son naturistas, por lo que querían un espacio donde poder practicarlo. “El nudismo es una forma de estar. Yo siempre digo a los nudistas que son naturistas en proceso. El naturismo es un árbol con muchas ramas: nudismo, vegetarianismo, los macrobióticos, animalistas, etc. Cuantas más ramas más íntegro eres como naturista”, nos explica. Eso sí -por si tenéis las mismas dudas que nosotros-, en invierno pueden cubrirse con abrigos y en verano protegerse del sol, aunque no están permitidos los bañadores. Hasta el momento, Vives reconoce no haber tenido ningún incidente con ningún viajero. “Todos han cumplido las normas y, de no ser así, les habríamos invitado a marcharse”. 

Durante el año, en El Fonoll viven unas 20-25 personas. Una cifra que en verano asciende hasta las 100-150. Hasta el pueblo llegan viajeros naturistas de todas las partes del mundo: Islandia, Nueva Zelanda, Australia… Aunque los más frecuentes son los belgas, franceses, holandeses e italianos. “Nunca hemos hecho publicidad, solo tenemos la web, así que nos ha sorprendido mucho que haya tenido tanta repercusión”, nos dice Emili Vives, quien reconoce que a lo largo de estos años han hecho muchos amigos. 

El Fonoll. Por Emili Vives

El Fonoll cuenta con 120 camas repartidas entre apartamentos, cabañas y el albergue. Además, tienen un camping para caravanas, que puede ser temporal o para largas estancias. Entre sus instalaciones hay una tienda, donde se venden productos artesanos y ecológicos; huertos, donde los huéspedes pueden cultivar de forma biológica; animales de granja; Wifi; un merendero y un comedor con buffet vegetariano; una sauna solar; una biblioteca con libros naturistas en diferentes idiomas; una zona de juegos con tiro con arco y ping pong; terrenos dedicados al badminton, voleibol, tenis y fútbol; un salón de masajes; solarium; piscina y hasta una zona donde realizan baños de barro. También hay bicicletas disponibles para los clientes. 

El pueblo está aislado en un valle boscoso atravesado por un río, entre los pueblos Passanant y Vallfogona de Riucorb. Dentro de la misma finca hay 20 kilómetros de senderos que se pueden recorrer a pie o en bicicleta. En algunas de las rutas se pueden ver un antiguo molino harinero, el pozo de los deseos, la plaza de las brujas, una iglesia románica del siglo XI y el pueblo abandonado de Savella. Todos los días, excepto los domingos, se ofrecen rutas guiadas.

Asimismo, a través del Ateneu Naturista Cultural i Lúdic, El Fonoll organiza actividades naturistas gastronómicas (cada domingo hay paella vegetariana), culturales, deportivos, etc. Colaboran con otras asociaciones y entidades, además de trabajar con la Federación Naturista de los Países Catalanes y con la revista Naturvida.

Los domingos organizan una paella vegetariana. Por El Fonoll

Para poder acceder al pueblo naturista será imprescindible comprar un bono de acceso, que puede ser por días o anual. Todo el mundo es bienvenido, aunque deberá respetar las normas del lugar. “Si las cumplen, pueden quedarse el tiempo que quieran”, dice Emili Vives. Y admite que, aunque les ha ido muy bien, “Este no es un proyecto económico, es un proyecto de vida. No lo hemos hecho para ganar dinero, sino para ser felices en este ambiente naturista. Lo que más me ha enriquecido es la cantidad de amigos que hemos hecho, que nos quieren, nos hacen sentir arropados y bien”. El Fonoll es una comunidad donde mimetizarse con la naturaleza.

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