Ruta por las cuevas del Águila: la joya escondida bajo tierra de Ávila que se puede visitar

Perfil Carmen López, periodista

Escrito por

08.02.2026

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5min. de lectura

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Estalactitas en las Cuevas del Águila, en Ávila. Por Noradoa.
Estalactitas en las Cuevas del Águila, en Ávila. Por Noradoa.

Antes de sentarse a cenar con sus familias (o con quien tocase), el 24 de diciembre de 1964 cinco chavales decidieron darse una vuelta por el cerro del Águila o de Romperropas. Si ya la situación no era muy usual para una Nochebuena, menos lo fue cuando vieron salir vapor de un agujero: ese fue el inicio del descubrimiento de lo que ahora se conoce como las cuevas del Águila, una de las joyas geológicas más preciadas de Ávila.

En concreto, estas cuevas están situadas en el flanco sur de la sierra de Gredos, en el término municipal de Arenas de San Pedro. Están consideradas como uno de los hitos geológicos más importantes del país. Y es que, no es solo un hueco en la roca, sino que es un registro estratigráfico y mineralógico que abarca cientos de millones de años de historia geológica. Quién se lo iba a decir a aquellos jóvenes que saltaban entre las piedras.

Una de las cuevas más antiguas de la península ibérica

La entrada a las cuevas del Águila está en el cerro de Romperropas, una elevación de calizas cristalinas que destaca entre el granito predominante de la zona. El contraste entre el exterior y el interior es inmediato: al cruzar el umbral, el aire se vuelve denso y la temperatura se sitúa en los 17°C. Ahí dentro no hay estaciones, sino que es el agua quien marca la vida del lugar. 

Cerro Romperropas. Por Noradoa.
Cerro Romperropas. Por Noradoa.

El descenso llega hasta los 50 metros de profundidad. En un primer momento, los muchachos se equiparon con cuerdas y linternas para entrar en la cavidad y ver qué era lo que habían descubierto, si es que era algo interesante. Y vaya si lo era. Después de la chimenea de piedra, se encontraron con una sala enorme que era una especie de laberinto geológico. La cueva, cuyas dimensiones son de aproximadamente 10.000 metros cuadrados, está formada por la acción erosiva del agua sobre un relieve cárstico de años, años y más años.

Las investigaciones posteriores dataron las rocas calizas del entorno en unos 500 millones de años, pertenecientes al periodo Cámbrico, lo que sitúa a estas formaciones entre las más antiguas de la península ibérica. La cueva ha permanecido aislada de la superficie durante gran parte de su existencia, lo que ha permitido que sus estructuras internas estén muy bien conservadas.

Estalactitas en las Cuevas de las Águilas. Por Noradoa.
Estalactitas en las Cuevas del Águila. Por Norado

Ruta por las cuevas del Águila

El recorrido actual, acondicionado mediante pasarelas y escalinatas, se extiende a lo largo de un kilómetro. La cueva es una gran sala diáfana dividida visualmente por el crecimiento de las formaciones minerales. El agua de lluvia se filtra a través de la superficie, cargándose de dióxido de carbono y disolviendo la roca caliza a su paso. Al llegar al interior de la cueva, el cambio de presión provoca que el mineral precipite de nuevo, creando el carbonato cálcico. 

Longitud: 1 kilómetro

Dificultad: fácil

Tipo de ruta: solo ida

Precio: 11 euros adulto y 8 euros niños (6-10 años)

Web oficial de las cuevas del Águila

Y de ahí sus formaciones tan llamativas: las estalactitas y estalagmitas son las estructuras más comunes. Las primeras descienden desde el techo, mientras que las segundas emergen del suelo por el goteo constante. Cuando ambas se encuentran, forman columnas que actúan como pilares naturales de la bóveda. También se pueden ver coladas, donde el agua, al deslizarse por las paredes, deposita capas de mineral que crean formas similares a cascadas de piedra o mantos de cera.

Además, también hay gorgs: presas naturales o más bien charcos que retienen el agua en el suelo, creando espejos que reflejan las formaciones del techo. Sin embargo, las estructuras más singulares son las conocidas como excéntricas: estalactitas que crecen en direcciones diferentes, ya sea en horizontal o formando curvas. Y a la espectacularidad de las formas, se le unen los colores que aportan los diferentes minerales: blancos puros, rojizos y ocres que se chivan de la presencia de óxido de hierro o arcillas. 

Cuevas de las Águilas, en Ávila. Por Noradoa.
Cuevas del Águila, en Ávila. Por Noradoa.

Desde la plataforma exterior se obtiene una panorámica del valle y de las cumbres de Gredos. Esta proximidad a la montaña convierte a las cuevas del Águila en un complemento para las rutas de senderismo que parten de localidades cercanas como Guisando o El Arenal. El contraste entre las cumbres graníticas y el mundo calizo subterráneo define la identidad geológica de esta comarca.

Qué deben saber los visitantes

La visita a las cuevas es apta para casi todos los públicos, pues hay algunos tramos de escaleras durante el descenso y el ascenso posterior. Se recomienda el uso de calzado cómodo y con suela adherente debido a la humedad constante del suelo. Aunque la temperatura interior es de 17°C, la sensación térmica puede ser inferior tras un periodo prolongado bajo tierra, por lo que una prenda ligera de abrigo suele ser aconsejable incluso durante los meses de verano.

Cuevas de las Águilas, en Ávila. Por Noradoa.
Cuevas del Águila, en Ávila. Por Noradoa.

El complejo cuenta con servicios adicionales como aparcamiento, zona de recreo y una pequeña exposición que contextualiza el hallazgo y la formación geológica del sistema kárstico. La entrada está regulada por turnos para asegurar que el flujo de personas no altere las condiciones ambientales de la sala principal. El mantenimiento de la humedad y la estabilidad térmica son prioritarias para la conservación del lugar. Además, la iluminación actual es de tipo LED para no calentar la piedra ni fomentar que a las rocas les crezca moho verde. Y atención: es normal que se quieran sacar fotos del interior, pero no hay que olvidarse de quitar el flash.

Perfil Carmen López, periodista

Carmen López

Soy periodista y escribo sobre cosas que importan en sitios que interesan desde hace más de una década.

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