Por Migel

Ya sabemos que España es país de playas, se calcula que hay 3.453 en total. Todas tienen los mínimos ingredientes para ser consideradas playas: agua de mar, sol y arena, pero hay algunas que destacan por algo más y tienen un punto de originalidad que las hace especiales. Si ya te cansaste de las playas más típicas, o de las calas más salvajes o de las más nudistas, y prefieres algo distinto, aquí tienes una selección de las playas más sorprendentes de España.

1. Playa de Cobijeru (Asturias)

Por Uviein

La playa de Gulpiyuri es la que siempre sale en todas las listas de playas sorprendentes de España, pero es que en Asturias también está la de Cobijeru. En cierta forma, se puede considerar que son hermanas gemelas: ambas son playas de interior que se comunican con el mar de forma indirecta, están en el concejo de Llanes y son consideradas Monumento Natural. La de Cobijeru, además, forma parte de todo un complejo natural que incluye un arco natural –Puente Caballu– y una cueva que termina con una salida al mar.

2. Playa de Doñana (Huelva)

Por VEOy.com

Si tu sueño es pasear por la playa sintiendo los pies desnudos sobre la arena mientras la espuma del mar acaricia tus tobillos, en esta playa te lo vas a pasar fenomenal porque tienes, ni más ni menos, que 28 kilómetros de extensión. Se puede decir que es la playa más larga de España. Se accede a ella desde la población turística de Matalascañas y, al pertenecer al Parque Nacional de Doñana, se mantiene virgen en su totalidad. Sobre la arena, es habitual ver las huellas de las miles de aves costeras que tienen aquí su hábitat.

3. Playa de las Catedrales (Lugo)

Por Victor Fernandez

Sin duda, esta es la playa más monumental de todo España. Es el plan estrella de la localidad lucense de Ribadeo. Su nombre de toda la vida es el de playa de Aguas Santas, pero basta darle un vistazo para entender la razón de su apelativo más popular: la cantidad de rocas que se asemejan a arcos, bóvedas y pilares dignos de las mejores catedrales góticas se levantan sobre la fina arena. Son el resultado de una caprichosa, y artística, erosión marina.

Hay que visitarla en la bajamar, que es cuando se puede recorrer de un lado para el otro tranquilamente. Eso sí, debido a la gran afluencia de público, hay que reservar visita del 1 de julio al 30 de septiembre. Todo sea por conservar esta maravilla playera.

4. Playa de Covachos (Cantabria)

Por Luis Rogelio HM

En algún tiempo pasado este arenal de Cantabria debió suscitar más de una superstición. Y es que el tener una isla que aparece y desaparece en función de las mareas es fácilmente interpretable como un misterio. Pero no hay magia, se trata de un efecto de la sedimentación que se conoce como tómbolo.

De hecho, el de la salvaje playa de Covachos es de manual: con marea alta, el mar rodea el islote El Castro pero, cuando baja, las aguas se retiran y lo que queda es una estrecha lengua de arena por la que se puede caminar hasta el islote. Eso sí, hay que tener muy en cuenta el horario de las mareas. No serías la primera persona que tiene que ser rescatada al verse en un aprieto al subir el nivel del mar. Y todo esto, a tan solo diez kilómetros de Santander.

5. Playa de Bolnuevo (Murcia)

Por kamira777

Esta playa es tan singular que lo realmente atractivo no es admirarla por la parte del mar, sino por la parte de la arena. Y es que hacia el final de este arenal familiar de la Costa Cálida se yergue una serie de seta rocosas de varios metros de altura que se conocen como “Las Gredas” o, también, debido a sus formas caprichosas, como “La Ciudad Encantada”. El paisaje es de lo más surrealista y, encima, está acompañado por la suave sonoridad de las olas del mar rompiendo en la orilla.

6. Torrent de Pareis (Mallorca)

Por Ralf Geithe

Se llega a Sa Calobra y uno encuentra una playa fenomenal, pero resulta que lo mejor aún está por venir. Hay que seguir por un pequeño paseo perfectamente habilitado con todas las comodidades. En la parte final del mismo, entraremos por una cueva estrecha. El efecto es casi el de estar pasando a un parque de atracciones donde, al final del túnel, nos espera la sorpresa: una playa que parece salir del imaginario de Julio Verne.

El Torrent de Pareis atraviesa prodigiosamente la maciza sierra de la Tramuntana, dejando abierta una estrecha playa de gravas. La otra forma de llegar hasta aquí es en barco y tiene una sola ventaja: ver desde el mar cómo se rompe la cortina pétrea de la sierra. Por contra, te pierdes la MA2141, una de las carreteras más espectaculares de España.

7. Playa de Castell (Cataluña)

Por nachosuko

Las playas son casi siempre mucho más que solo arena y agua. En muchos casos siempre hay una historia detrás. Si ésta playa de la Costa Brava es sorprendente no lo es tanto por alguna singularidad física, sino porque logró ser una de las playas de la costa catalana que logró decir no al empuje urbanístico.

Corría junio de 1994, cuando la población de Palamós acudió en masa a votar en un referéndum local: tenían que decir sí o no al proyecto de un campo de golf en el paraje de la playa del Castell. Pues bien, hoy nos encontramos con una de las pocas playas que se mantienen prácticamente vírgenes gracias a que el 70% de los votantes eligieron el no.

8. Playa de la Gueirúa (Asturias)

Por Javier Castro

Si hay alguna playa española que parece salir del fin del mundo, esta del concejo de Cudillero tiene todos los números de ser la escogida. En su extremo oriental se ve una hilera de islotes dentados de belleza salvaje que, además, generalmente se ven envueltos en una neblina húmeda que se levanta a pocos metros de la arena negra. A los aficionados a la fotografía les encanta y, de hecho, la playa de la Gueirúa aparece en calendarios de medio mundo. El acceso es complicado, pero vale la pena si se quiere experimentar la sensación de estar en una playa de apariencia prehistórica.

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