Llega el otoño y con el primer atisbo de frío nos entra la pereza. Es el síndrome de la marmota: preferimos hibernar a salir a la calle; pero ese es un gran error. El otoño está lleno de oportunidades y bellezas fascinantes –fue Albert Camus quien la describió como ‘una segunda primavera, donde cada hoja es una flor’–. Y si no le creéis, echad un vistazo a todas las maravillas otoñales que hay en Portugal.

En el interior de la región Centro de Portugal hay 12 aldeas que hacen las delicias de quien las visita. Impasibles al tiempo, entre castillos y murallas, guardan los vestigios de varios pueblos desde el principio de los tiempos: visigodos, romanos, musulmanes y templarios. También conservan las tradiciones gastronómicas que las hacen únicas en el mundo.

Ocultas en el interior de la región Centro de Portugal hay 12 aldeas que son una delicia para los viajeros curiosos y aventureros. Están cercadas por pequeños caminos sin explorar, por lo que las Aldeas Históricas de Portugal son perfectas para recorrer en bicicleta o caminando, siguiendo las huellas ibéricas que el tiempo no ha podido borrar.

A menos de dos horas de Salamanca y tres de Madrid, al otro lado de la frontera, están las Aldeas Históricas de Portugal. 12 pueblos de estructura medieval que se han conservado en el tiempo y donde las prisas no existen. Son Almeida, Belmonte, Castelo Mendo, Castelo Novo, Castelo Rodrigo, Idanha-a-Velha, Linhares da Beira, Marialva, Monsanto, Piódão, Sortelha y Trancoso. Entre ellas hay pocos kilómetros de distancia, por lo que se pueden recorrer durante un fin de semana, o unas mini vacaciones.