Sardinas de Lisboa. Por exclusive-design

Viajar abre el apetito, y si es por Portugal, mucho más. El país mira al Atlántico, pero también tiene un toque Mediterráneo, gustan los aceites, lo aromático, las olivas, el vino. Nada mejor para descubrirlo que caminar, hacer tantos kilómetros como puedas, entrar en los bares, mercados y restaurantes. Allí donde los aromas te cautiven, donde veas que van los del lugar, que por algo son de ahí y conocen todos los secretos. Sobre todo, déjate guiar por nuestro particular menú portugués, para que sepas qué debes pedir según dónde estés.

¿Qué comer en el norte de Portugal?

Francesinha

Francesinha. Por Pilar Andreu

La presencia de Oporto se extiende desde la costa hasta el límite norte de Portugal. Lo hace siguiendo la ribera del río Duero, que nutre los extensos campos de viñedos. Paisajes, tradiciones, y una gastronomía basada en los guisos, sopas, en la col, en las carnes de contundente sabor y las tripas de cerdo al famoso estilo Oporto.

Francesinha (en Oporto)

¡Que nadie os lo describa como una especie de sandwich! La francesinha tiene su propio carácter. Es un bocado contundente: dentro del pan, montón de queso fundido cubriendo bien lonchas de jamón curado o linguiça (embutido parecido a una salchicha), acompañado de salsa picante. Se sirve con patatas fritas, por si no fueran suficientes calorías. Es la mejor comida después de estar todo el día subiendo y bajando por las encantadoras calles de Oporto.

Arroz de sarrabulho (en Ponte de Lima)

El arroz de sarrabulho es uno de los platos más típicos de la gastronomía lusa, sobre todo, de la región de Minho. Para probarlo, lo mejor es pasarse por Ponte de Lima, una villa de postal, rodeada de valles, en la ribera del río. Es un destino para desconectar del todo. Su puente medieval está considerado como uno de los más bellos de Portugal. Lo tendrás que cruzar para entrar en el pueblo.

Una vez allí, busca dónde probar este arroz que se elabora con diferentes tipos de carne y sangre de cerdo, lo cual le da un aspecto muy singular. Se suele servir con tostones de cerdo frito. Está de más decir que es un plato calórico. Así que, después aconsejamos dar un paseo por el bello centro histórico de la villa.

Toucinho-do-céu de Murça (distrito de Vila Real)

En Murça tienen un dulce que es lo más parecido que hay a darle un bocado a una nube del cielo. Su receta es un antiguo secreto que fue de boca en boca hasta hoy en día. Si estás dando una vuelta por los viñedos del Duero, Patrimonio de la Humanidad que se sirve en copa, seguro que pasarás por Pinhão, donde el río Duero traza una pronunciada y escénica curva. Desde este municipio zarpaban los típicos rabelos cargados a Vilanova de Gaia. Vale la pena alargar camino de Pinhão hasta Murça. Es el enclave más septentrional de la Región vitícola del Alto Duero, ¡pero allí espera el cielo!

¿Qué comer en el centro de Portugal?

Queji da serra

Queijo da Serra. Por PUNTOSTUDIOFOTO Lda

Del mar al interior, todo un mundo de contrastes y sabores. De los guisos ensopados y calderetas a las carnes contundentes de montaña, pasando por la ternera del norte. Sin olvidar los quesos, como el Rabaçal de Ansião y Penela o el picante de Beira Baixa, de un aroma inconfundible. Distritos mágicos para la gastronomía portuguesa como Aveiro, Castelo Branco o Viseu te van a tentar con platos deliciosos.

La ternera asada a la moda de Lafões (Viseu)

La encantadora capital de Beira Alta, rodeada de los bosques de la Sierra de Caramulo, tiene monumentos interesantes, como la catedral y el museo del famoso pintor renascentista, Grão Vasco. A todo ello, se une ambiente relajado por el centro histórico que abre el apetito. A cubrir esa faceta, llegan los sabores de la Sopa “da Beira” o del caldo verde. Y, de segundo, la sabrosa, suculenta y extraordinariamente tierna, ternera a la moda de Lafões. Una ternera que sólo puede ser la nacida del cruce entre dos razas autóctonas criadas en las montañas del centro de Portugal. En Viseu la asan en horno, muy aromatizada y acompañada de patatas.

Queijo da Serra (Beira Alta)

Una tentación para quien guste de este tipo de placeres gastronómicos. El Queijo da Serra es uno de los quesos más famosos de Portugal. Se elabora en invierno con leche de oveja de las montañas de la sierra da Estrela y se deja madurar por treinta días, mínimo. El resultado, un queso que viene perfecto después de alguna de las largas caminatas que puedes hacer por el entorno natural. ¡Hay más de 300 kilómetros de senderos señalizados!

Espetada de Mexilhões (Figueira da Foz)

En la desembocadura del río Mondego, a 40 kilómetros de Coimbra, te espera todo un paraíso de playas de delicada arena blanca. Figueira da Foz tiene un toque Belle Epoque fascinante. Y para tomarle el sabor a este destino playero, nada mejor que los populares mejillones. Se espolvorean con sal y pimienta, se introducen en palillos grandes y se fríen en el aceite. Fácil, sencillo, pero ¡sabroso!

Pastéis de Santa Clara (Coimbra)

Coimbra, como buena ciudad medieval y de monasterios es un imprescindible de los postres portugueses. La mayoría de las pastelerías de la ciudad tienen pastéis de Santa Clara, llamados así porque los comenzaron a confeccionar las monjas de ese monasterio. Del antiguo monasterio ya sólo quedan las ruinas tras quedar destruido por una inundación. Afortunadamente, la receta de los pasteles se salvó.

¿Qué comer en Lisboa?

Pastel de Belém. Por viennetta14

La capital de Portugal está más de moda que nunca. Sobran los motivos, pero, por supuesto, uno de ellos es el gastronómico. Pocas ciudades europeas donde encuentres tanta variedad, platos de todo tipo y de todos los bolsillos. Si no puedes viajar por el resto del país, hazlo como mínimo por su capital. Al haber concentrado históricamente tanta inmigración, en ella está representada toda la gastronomía portuguesa.

Las sardinas (Lisboa y alrededores)

Pruébalas principalmente en verano, en junio, cuando la ciudad es toda una fiesta. Cierto es que no se trata de un plato muy elaborado, basta asarlas bien, un poco de aceite, y ya. Pero será el amor con que las cocinan, que saben a gloria. Más si las acompañas con patatas y una Super Bock bien fría.

Pastel de Belém (Lisboa y alrededores)

Son uno de los dulces más famosos del mundo. El entorno donde te los comas acompaña, muy cerca del bellísimo monasterio de los Jerónimos, en la rua de Belém Nº 84. Si hay algún lugar en el mundo donde valga la pena hacer una cola, esa es sin duda, la de la Fábrica dos Pastéis de Belém. Este delicioso pastel de crema (no, no lleva lo que entendemos como nata por aquí) es como la Coca-Cola, todo un secreto, y todo un reclamo publicitario.

¿Qué comer en el sur de Portugal?

Cataplana. Por HLPhoto

El Alentejo, tierra de reconquista, es el camino hacia el sur de Portugal. Todo un mundo de posibilidades, ciudades medievales tan bellamente conservada como Évora, pequeños pueblos de postal como Estremoz, las fortificaciones de Elvas, y el vino y una gastronomía como para chuparse los dedos: sopas, guisos, platos de perdiz. Y tocando la costa, el sorprendente Algarve, la región más meridional, donde abundan las playas con acantilados y platos de pescado, mariscos y arroces.

Migas à alentejana (Évora)

A escasos cien kilómetros de Lisboa, Évora es una sorpresa. Universitaria y aristocrática por igual, tiene uno de los centros históricos más ricos e interesantes de Portugal. Pero su plato más típico tiene más de picaresca estudiantil y trabajo de campo que de finos decorados palaciegos. Las famosas migas alentejanas son uno de los bocados más contundentes de la cocina portuguesa. Lo básico es el pan, y no cualquier pan, tiene que ser el típico de la región. Luego le siguen la carne de cerdo, costillas, tocino o carne magra, aceite de oliva y ajo, todo bien frito en la misma grasa, añadiendo las migas de pan al conjunto. ¿Te atreves con ello?

La cataplana (Algarve)

Región soñada por sus largas playas y acantilados escénicos como los de la playa de Benagil, el Algarve tiene en un plato donde se concentra toda su esencia marinera: la cataplana. Es la receta más tradicional que encontrarás en esta región y es como darle un mordisquito al mar. Se trata de un guiso muy sano, cocinado al vapor, compuesto por un caldo marino, verduras, pescado o marisco. Se puede acompañar de arroz. El secreto que lo hace tan especial está en que se cocina en una pequeña olla metálica y cerrada que se conoce como cataplana (de ahí el nombre del plato).

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