Por Photomarine

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Protegido por el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido en Huesca, Aragón, el valle de Pineta quizá no es tan conocido como el de Ordesa, tan salvaje como el de Añisclo o tan remoto como el de Escuaín, pero sin duda es el más hermoso.


Vistas del Valle de Pineta desde el Balcón

Por Munimara

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Con 12 km de longitud es también el más largo y el más grande. Antes de adentrarnos en el valle hay que pasar por Bielsa, el pequeño pueblo medieval que creció a los pies del valle a partir de un centro de explotación de unas minas de plata cercanas en el siglo XII.

Desde entonces, Bielsa ha estado siempre vinculada a la montaña, ya sea a través de la minería, la ganadería, silvicultura o, en la actualidad, de los servicios para los que quieren explorar el valle cercano. Su Ayuntamiento, ubicado en un edificio renacentista del siglo XVI, es de las pocas construcciones antiguas que quedan después de que el pueblo fuera casi totalmente arrasado durante la Guerra Civil.

En su interior se encuentra un pequeño museo etnológico en el que se puede conocer un poco sobre el carnaval de Bielsa, la fiesta más conocida de la localidad. El carnaval de Bielsa es uno de los más antiguos de España y algunos de sus personajes parecen remontarse a ceremonias de fertilidad anteriores al cristianismo. Son típicos los disfraces de trangas (largas pieles de cabra con cornamenta), l’onso (el oso), las madamas (jóvenes chicas) o l’amontato (una vieja señora que lleva al marido en la espalda). La fiesta termina quemando a Cornelio Zorrilla, un muñeco de paja que ha colgado de la fachada del ayuntamiento durante toda la celebración.

Para llegar al valle solo hay que remontar la morrena final del antiguo glaciar que bajaba de las montañas. Nos situaremos entonces en uno de los mejores ejemplos de valle glaciar de Europa. Y es que hace miles de años un enorme glaciar recorrió el fondo del valle esculpiéndolo hasta conseguir una perfecta forma de U perceptible desde su entrada.

Por pedrosala

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Por Photomarine

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El río que recorre el Valle de Pineta

La carretera circula por el fondo entre bosques de árboles caducifolios que dejan paso a los abetos y pinos a medida que va aumentando su altura, pero a lado y lado de la carretera, levantándose como paredes de un enorme cañón, las crestas montañosas se levantan como murallas.

La cresta Sur, o Sierra de las Cutas, es un conjunto continuo de montañas que casi llega a los tres mil metros. Y al norte, las montañas flanquean también el valle en un conjunto de picos y prados. Serpenteando por el fondo el río Cinca baja fresco de los glaciares del Monte Perdido y del Lago Helado de Marboré y se precipita por la pared del extremo del valle formando la cascada del Cinca, una preciosa cascada de decenas de metros.

El Balcón de Pineta desde el valle

Valle de Pineta

Por Ana del Castillo

Rocosa como una inmensa muralla, esta pared parece infranqueable, pero un zigzagueante camino la remonta entre piedras y arbustos hasta llegar al magnífico Balcón de Pineta, una especie de mirador natural a 2.540 metros de altura.

Pocos paisajes de los Pirineos igualan en belleza al balcón de Pineta. Desde aquí podremos ver toda la extensión del valle hasta casi divisar la cúspide del campanario de la iglesia de Bielsa, pero también, mirando atrás, podremos ver las cimas escarpadas de hasta seis tres miles que nos rodean.

Subiendo al Balcón de Pineta

Hay varias excursiones desde el Balcón de Pineta, desde una rápida ascensión a los Picos Astazu a una incursión hasta la orilla del Lago Helado de Marboré o una visita al refugio de Tucarroya, situado en la brecha que conecta con Francia. Pero sin duda la gran excursión desde aquí es la ascensión a lo alto del Monte Perdido.

Vistas del Monte Perdido desde el Balcón

Por Munimara

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Por Ana del Castillo

Por Ana del Castillo

A pesar de tener 3.355 metros de altura, recibió este peculiar nombre de Louis Ramond de Carbonnières, un alpinista francés obsesionado en subirlo que, sin embargo, cuando se acercó a la montaña desde Francia dejó de verlo tras la muralla de picos próximos.

Desde el Balcón de Pineta sí es visible su cima, imponente y orgullosa por encima del pequeño glaciar que parece aferrarse en su ladera. No es necesario subir hasta su cima para sentirnos más cerca del cielo. Solo hace falta sentarse en el balcón, admirar las vistas y dejar flotar la imaginación.

Casas rurales en el Valle de Pineta

Un Comentario publicado

  1. MARIA JOSE
    Publicado 22 mayo 2018 en 18:37

    MI MARIDO Y YO HEMOS IDO A HACER SENDERISMO AL VALLE DE PINETA EN TRES OCASIONES , DE 5 DIAS CADA UNA .
    ANTES HABIAMOS VISITADO ORDESA Y MONTE PERDIDO .
    PERO , DESDE QUE LLEGAMOS AQUI LA PRIMERA VEZ ,NOS ENAMORO ESTA ZONA .
    LOS PAISAJES SON TOTALMENTE INCREIBLES !!!!
    LOS PARAJES DONDE SE ENCUENTRAN LOS LAGOS , O LAS GRUTAS Y ACUIFEROS SON IMPRESIONANTES !!!!
    LAS DIFERENTES TONALIDADES DE LAS HOJAS DE LOS ARBOLES EN EL BOSQUE , QUE VIMOS EN OCTUBRE , NO HAY PALABRAS PARA DESCRIBIR TANTA BELLEZA .

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