Fuente: Estación Náutica Alto Tajo

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Son bien conocidos muchos de sus pueblos como Campillo de Ranas, famoso por haber celebrado más de 300 bodas gais teniendo menos de 200 habitantes, o Valverde de los Arroyos con la espectacular chorrera de Despeñalagua. Pero este tipo de arquitectura puede encontrarse también en algunos lugares mucho más recónditos, localidades que fueron abandonadas, que están siendo repobladas o que fueron desaparecidas por las aguas. Este es el caso de La Vereda, Matallana y El Vado.

Estas tres localidades ya en el siglo XVI formaban un concejo que a lo largo de la historia de Castilla sufrió diversos eventos. Pero con la llegada del siglo XX sus habitantes fueron abandonando sus casas, a veces obligados por la construcción de una presa, otras por las condiciones de la zona. En cualquier caso, hoy en día estos parajes merecen un buen paseo y ser redescubiertos por los ojos de los amantes de la naturaleza y los agrestes paisajes de pizarra de la Sierra Norte.

1. La Vereda

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Fuente: Estación Náutica Alto Tajo

En 1972 los habitantes de La Vereda fueron expulsados de sus casas por los trabajos de repoblación que se realizaban en la zona. Afortunadamente gracias al esfuerzo de un grupo de arquitectos de Guadalajara y Madrid, el pueblo no fue destruido, y gracias a su esfuerzo de reconstrucción por más de 30 años hoy podemos disfrutar de uno de los ejemplos de Arquitectura Negra más destacables de la zona.

A este buen estado se une además el espectacular enclave de La Vereda, colgado del barranco del arroyo Vallosera, poblado de escarpadas pizarras y numerosos pinos y encinas. A La Vereda se llega por una pista, accesible en automóvil durante todo el año, y que comienza una vez cruzada la presa del Embalse de El Vado.

2. Matallana

Fuente: Estación Náutica Alto Tajo

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Matallana corrió una suerte similar a la de La Vereda, pero los esfuerzos de reconstrucción han tardado más años y el estado del pueblo no es tan imponente. En cualquier caso bien merece una visita solo por disfrutar del maravilloso paisaje en el que se sitúa, casi a las orillas del río Jarama.

La mejor manera de llegar a Matallana, aunque se puede hacer por pista en vehículo, es dándonos un agradable y ligero paseo desde el pueblo de Roblelacasa. Allí comienza una pista a la orilla de una fuente que nos lleva atravesando unos impresionantes campos de jara que en primavera nos dan su máximo esplendor. Antes de llegar a Matallana bajamos hacia el cauce del Jarama y debemos cruzar el nuevo puente, construido hace unos años y que sustituyo al famoso puente de palos que aún se conserva debajo del nuevo y que ponía a temblar hasta al más valiente.

Si volvemos por la senda, no debemos dejar pasar la oportunidad de acercarnos a las cascadas de los Aljibes, tres saltos de agua que caen al Jarama y que en primavera o en otoño, con buen caudal son impresionantes.

3. El Vado

Fuente: Estación Náutica Alto Tajo

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El pueblo de El Vado, cabecera de toda esta comarca durante varios siglos fue inundado en los años 50 por la presa que hoy lleva su nombre. Del pueblo solo quedan pequeños muros y alguna que otra pared que nos recuerdan cuando el embalse tiene un nivel bajo donde estaba esta localidad.

A pesar de estar casi desaparecido, se conserva la Iglesia de Nuestra Señora de la Blanca, una ermita de pizarra y sillares construida en lo alto de la confluencia entre los barrancos del Jarama y el Vallosera, y que visitándola nos deleita con unas espectaculares vistas de la zona, rodeada de pinares y algunos bosques de ribera.

Para llegar a la Ermita podemos coger un sendero que comienza en la pista de La Vereda, pero la manera más rápida y espectacular es hacerlo en piragua. Desde el paraje conocido como El Vivero podemos realizar un tranquilo paseo que nos permitirá disfrutar del remanso de sus aguas y de las espectaculares vistas del pico Ocejón, el más emblemático de la provincia.

Más información | Estación Nautica Alto Tajo

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