La Ruta del Azabache, un recorrido familiar tras el oro negro de Asturias
Escrito por
25.01.2026
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5min. de lectura
Joyas hechas de azabache en Tazones (Asturias). Por IMAG3S
Si hay un elemento apreciado en la joyería de Asturias ese es el azabache. Esa gema orgánica de color negro reluciente no solo embellece las piezas en las que está presente, sino que también tiene propiedades protectoras para quienes creen en esas leyendas. Es un clásico de las zonas de la costa cantábrica porque abunda en su entorno natural, donde hay múltiples yacimientos. Incluso hay un camino de senderismo que lleva su nombre: la Ruta del Azabache (P.R. AS-199), en el concejo de Villaviciosa.
La ruta
Este recorrido tiene una longitud de 4,8 kilómetros (ida) y se completa en dos horas, aproximadamente. El trazado es lineal y está categorizado como fácil. De hecho, es posible hacerlo con niños. Además de conocer una mina (ya cerrada) de azabache y lugares llamativos por su belleza, es posible contemplar el mar Cantábrico y hasta ver huellas de dinosaurio.
El camino empieza en una zona elevada de Tazones, una localidad asturiana conocida por sus coloridas casas y sus cuestas empinadas. Pues bien, una vez llegado a un punto medio del pueblo, está el cartel que indica el desvío al faro de Tazones, uno de los puntos de referencia de la ruta. Se encuentra a una altitud de 124 metros y ofrece unas vistas espectaculares del mar que, depende del día, estará más o menos embravecido.
El trazado está señalizado, así que solo hay que seguir las indicaciones. Se camina en dirección a la localidad de Villar, aunque en determinado momento aparece un desvío hacia la costa, que es el que hay que coger, con destino a la parroquia de Oles. Los pasos avanzan entre masas de eucaliptos y prados con el mar en el horizonte, perfumando la excursión con su olor a salitre.

Los que tengan interés por la paleontología (aunque solo sea por las películas de Jurassic Park) pueden desviarse un momento para ver las huellas que los dinosaurios que habitaron el planeta hace miles y miles de años dejaron tras de sí. No hay que olvidar que la Ruta del Azabache se encuentra en la conocida como ‘costa jurásica’ de Asturias.
De vuelta al camino principal, al llegar a Oles hay una indicación que dirige a los restos de una mina de azabache, que en la actualidad no está en funcionamiento.
⚠️ Atención: no coger ni llevarse un trozo de azabache, aunque sea mínimo. Los «cachinos» de piedra posiblemente acaben en la basura. Si quieres volver con un recuerdo de este oro negro, hay artesanos en la zona que lo trabajan con diferentes formas, como las populares ciguas.
Una vez llegados al punto final, la mejor opción es dar la vuelta hasta Tazones, recorrer sus calles, tomar una sidra y acompañarla con unas raciones de marisco, por poner un ejemplo delicioso. También se puede aprovechar para hacerse con una cigua en alguna de las tiendas del pueblo
Un amuleto para la buena suerte

¿Qué es una cigua? Pues se trata de un amuleto con forma de mano cerrada, como un puño, en el que el pulgar se asoma entre los dedos corazón e índice. Sirve para proteger contra la mala suerte y el mal de ojo. La tradición dice que si se rompe, es que ha cumplido su función y hay que enterrarla y cambiarla por otra. Dependiendo de la zona, también recibe el nombre de figa o puñerín.
Tazones, el pueblo en el que desembarcó Carlos V

En 1517, los vecinos de Tazones quedaron atónitos al ver llegar una flota que traía a Carlos V, el que sería el nuevo rey del país. Había pasado un año desde que Fernando el Católico muriera, por lo que Carlos I de España (y más tarde V de Alemania a la vez), tuvo que hacerse cargo del trono.
El futuro monarca vivía en Flandes, donde había nacido y crecido, por lo que para llegar a España emprendió una travesía marítima con destino a Santander. Sin embargo, nunca llegó a la capital cántabra. Las inclemencias meteorológicas hicieron que su barco, en el que viajaban 30 tripulantes más, apareciese en Tazones.

Los habitantes, además de sorprenderse, se enfrentaron a los recién llegados, pues pensaban que se trataba de una invasión de otro país dispuesto a hacerse con el poder. Pero finalmente las cosas se solucionaron, el monarca pasó cuatro días de relax en Villaviciosa y ahora, cada año a mediados de agosto, en Tazones se celebra una fiesta para recordar el suceso con los participantes vestidos de época.
La Ruta de Carlos V

Además, los senderistas pueden realizar la Ruta de Carlos V (PR-AS 302), que va desde este pueblo a Villaviciosa. Tiene una distancia de 14,17 kilómetros solo de ida y su nivel de dificultad es fácil. Se completa en cuatro horas y media, aproximadamente, y su desnivel (positivo y negativo) es de 316 metros.
El recorrido PR-AS 302 está perfectamente señalizado con carteles, marcas amarillas y blancas. Durante el trayecto se pueden ver templos como la iglesia de Santa María de la Oliva y la de San Martín del Mar, el pueblo de Lliñeru/Liñero y un tejo del siglo XVIII, entre otros puntos de interés.
Carmen López
Soy periodista y escribo sobre cosas que importan en sitios que interesan desde hace más de una década.
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