Silves

Silves. Por Pawel Kazmierczak

El Algarve, Al-Garbh u occidente en árabe, es sin lugar a duda uno de los puntos turísticos más conocidos de todo Portugal. Su clima, playas, campos de golf, gastronomía y belleza natural han hecho del Algarve uno de los principales destinos europeos por excelencia, con más de 19 millones de pernoctaciones en 2017.

Lo que no se conoce tanto es el denominado Algarve interior. La región, que posee una individualidad indiscutible dentro del territorio portugués, se compone tradicionalmente de 3 franjas naturales: el Litoral, el Barrocal y la Sierra.

Faro

Faro. Por aniad

El Litoral es frutícola, piscícola y abierto al mar desde la Antigüedad, con ciudades emblemáticas como Vila Real de Santo António, Tavira, Faro, Portimão y Sagres. El Barrocal viene a ser un área de transición entre el litoral y la Sierra y se caracteriza por barrancos suaves, donde se cultivan los almendros, higueras, algarrobo, olivo y citrinos, y con localidades llenas de encanto, como Castro Marim, Loulé, Querença, Salir, Alte y Silves.

Y, por último, la Sierra, con las Sierras de Monchique a Oeste y Caldeirão a Este formando una barrera que ha separado de forma natural el Algarve del resto del territorio portugués hasta bien entrado el siglo XIX. Aquí el territorio es de las jaras y del madroño, del cual se obtiene el famoso aguardiente de madroño, el correspondiente al vino de Oporto del sur de Portugal.

De la unión entre los dos mundos, el litoral y el interior, nace la fusión entre el campo y el mar que plasma en su esencia lo que es el modus vivendi de la Diaita Mediterránea, patrimonio de la Unesco desde el año 2013. Esta variedad y riqueza cultural, con base en la convivencia y manutención de tradiciones ancestrales, se han mantenido en el Algarve interior de forma aún más evidente por ese aislamiento natural que la región ha vivido.

En los últimos años, autoridades locales y asociaciones civiles han trabajado en conjunto para poner en valor ese tesoro cultural y patrimonial, apostando por el turismo creativo y de naturaleza. Se trata de un complemento al modelo de sol y playa, procurando atraer turistas al largo de todo el año.

La Via Algarviana, creada por la Asociación Almargen, es una ruta de senderismo que atraviesa el Algarve de Alcoutim al cabo de San Vicente, y puede ser considerada la espina dorsal de éste nuevo concepto.

De Faro a Quinta do Lago

De Faro a Quinta do Lago. Algarve. Por Davidolfi

La Via Algarviana comprende 300 km de rutas señalizadas, la mayoría por la Sierra, y se puede realizar caminando o en bicicleta. Por el camino no sólo se señalan puntos de interés natural, sino también puntos de interés arqueológico/patrimonial y gastronómico. Ejemplo de ello es la llamada Rota del Agua, que nos conduce por fuentes, pozos, caminos de agua, embalses, puentes romanos, y el Museo del Agua de Querença, en un recorrido lleno de historia y historias.

Las guías están disponibles online y son un lujo para los amantes del senderismo y la naturaleza. Las actividades relacionadas con el turismo creativo han también florecido y no podemos dejar de mencionar el proyecto Loulé Creativo, que propone workshops formativos para promocionar los oficios tradicionales y a la vez crear experiencias únicas para el turista que visite la región.

Se puede participar en un atelier de calzado tradicional, empreita de palma (cestería tradicional), cerámica, pastelería y mucho más. La iniciativa está localizada en Loulé, sin duda una de las ciudades más atractivas del Algarve, poseedora de un centro histórico y Mercado tradicional exquisitos y de visita obligatoria.

Alte, Loulé

Alte, Loulé. Por sergojpg

Es además la sede de uno de los festivales de verano más emblemáticos de la región, el Festival MED, inspirado en la cultura mediterránea. Es también aquí que tiene lugar la mayor romería Mariana del sur de Portugal: la Mãe (Madre) Soberana, con miles de peregrinos todos los años, en un culto que congrega a creyentes y no creyentes, porque tal como dice la escritora Lídia Jorge, “Mãe Soberana aun que no exista Dios, existes tu”.

Otra visita imprescindible es a la ciudad de Silves, una de las ciudades más antiguas de Portugal y antigua capital del Algarve, que con su castillo y centro histórico mantienen un encanto medieval realzado cada año por su Feria Medieval. Es, además, una de las ciudades de la Ruta Ummayad, un proyecto que procura unir ambas orillas del mediterráneo poniendo en relieve lo que nos une histórica y culturalmente.

Su museo arqueológico merece una visita por la riqueza de sus colecciones y por la presencia de un pozo-Cisterna Almóada datado de los siglos XII-XIII.

Querença es otra de las localidades que nos gustaría subrayar por su encanto y su festival literario, FLIQ, organizado por la Fundación Manuel Viegas Monteiro, que cada año procura celebrar la dimensión comunicativa de la Literatura con debates conferencias y presentaciones de libros, y una apuesta transfronteriza e internacional.

A nivel de infraestructuras, el interior del Algarve ha vivido un crecimiento de los llamados hoteles con encanto en casas tradicionales de la región adaptadas para ello. Destacamos aquí un clásico de la Sierra de Monchique, las Caldas de Monchique, con sus aguas termales conocidas desde época romana y consideradas sagradas en aquel entonces.

Gastronomía Algarve

Por exclusive-design

Por último, no podemos dejar de resaltar la riqueza gastronómica de la región que fusionando el interior y el litoral ha creado un abanico de platos que poseen características propias en el conjunto del país. El Xarem, o papas de mijo, las tibornas o pan recién hecho mojado en zumo de naranja o aceite, el gazpacho y las migas de pan, las sopas y la caza, el pulpo y las cataplanas del litoral, probables descendientes de la tajine marroquí, los moluscos y dulcería tradicional hacen del Algarve, en general, y del Algarve interior, el secreto más famoso y apetecible de Portugal.

Casas de campo em Algarve

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