Las cimas agrestes de la sierra de Gerês tienen un hueco reservado en el Parque Nacional da Peneda-Gerês. Agua, peñascos, bosques y costumbres ancestrales, donde los ganados incluso campan a sus anchas por las aldeas, proporcionan un recuerdo inolvidable. Incluso se puede andar por los restos de la vía romana que va desde Campo do Gerês a Mata da Albergaria, recordando los tiempos de las legiones y parando en los marcos “miliários”, a la sombra de una densa vegetación.

Ocultas en el interior de la región Centro de Portugal hay 12 aldeas que son una delicia para los viajeros curiosos y aventureros. Están cercadas por pequeños caminos sin explorar, por lo que las Aldeas Históricas de Portugal son perfectas para recorrer en bicicleta o caminando, siguiendo las huellas ibéricas que el tiempo no ha podido borrar.

La francesinha: dos rebanadas de pan de molde entre las que se colocan filetes, jamón cocido, salchichas y chorizo (generalmente linguiça, un embutido luso). Esa bomba está cubierta por queso gratinado y regada por una salsa hecha con cerveza y tomate, entre otros ingredientes.

Disfruta de una escapada en pareja a Portugal sin renunciar a los lujos ni al romanticismo. Estas casas rurales, repartidas por el país luso, disponen de jacuzzi para relajarse y estar todo el día a remojo. Algunos de ellos incluso ofrecen increíbles vistas al río Duero, sus viñedos o a las montañas. También los hay con sauna, piscina, jardín, terraza y granja. Decidirse será complicado.

Conocida como “la Atenas lusa”, Coimbra nos sirve de punto de partida para esta ruta. El esplendor que rodea a esta ciudad, cuna del Renacimiento nacional y sede de una de las universidades más antiguas del mundo, se palpa al doblar cada esquina. Ruinas romanas, leyendas amorosas y aldeas de pizarra sirven de preámbulo a la sierra de Lousa, caracterizada por unas impresionantes vistas y por dar hogar a las abejas que fabrican una miel que alegra la vida.

A menos de dos horas de Salamanca y tres de Madrid, al otro lado de la frontera, están las Aldeas Históricas de Portugal. 12 pueblos de estructura medieval que se han conservado en el tiempo y donde las prisas no existen. Son Almeida, Belmonte, Castelo Mendo, Castelo Novo, Castelo Rodrigo, Idanha-a-Velha, Linhares da Beira, Marialva, Monsanto, Piódão, Sortelha y Trancoso. Entre ellas hay pocos kilómetros de distancia, por lo que se pueden recorrer durante un fin de semana, o unas mini vacaciones.

Mértola, que fue llamada Myrtilis por Julio César, se eleva en un pequeño altozano sobre el costado derecho del Guadiana. Hoy ya no quedan en el río aquellos esturiones que se acuñaron en las monedas romanas, pero la ciudad da fe de su glorioso pasado.

Como ocurre con el Rioja, por ejemplo, hay diferentes tipos de vino de Oporto, determinadas por la uva utilizada y el tiempo de envejecimiento en los barriles de madera. Los más populares son el Ruby y el Tawny además de los blancos y los rosados…

Situado a unos 30 kilómetros de la ciudad de Lisboa, la UNESCO declaró el Parque Natural de Sintra Patrimonio de La Humanidad en 1995. Un sitio perfecto para escapar de la urbe y quemar las calorías del bacalao y los Pastéis de Belém siguiendo sus rutas…

Historia, bodegas, el carnaval más portugués de todo el país, gastronomía de la buena… y además una costa con playas que no tienen nada que envidiar a las del Algarve. ¿Algo más? Pues sí, está muy cerca de Lisboa. Torres de Vedras se postula como uno de los mejores destinos para este verano en Portugal.