Caravaca

Caravaca. Fuente: J. Zamora. Región de Murcia

Tan solo restan unos meses para terminar el Año Jubilar de Caravaca de la Cruz, una celebración que ocurre cada siete años. Este privilegio fue concedido por el Papa Juan Pablo II en 2003, que pasó a convertirse en una de las cinco ciudades del mundo, junto a Roma, Jerusalén, Santiago de Compostela y Santo Toribio de Liébana, en celebrar el Año Jubilar “In Perpetuum”. Esta especial mención ha hecho que muchos católicos y peregrinos elijan este año 2017 Caravaca de la Cruz como destino.

Caravaca de la Cruz es un municipio murciano cuyo origen hay que buscarlo unos cuantos siglos atrás y tiene mucho que ver con el cristianismo. Su famosa Cruz de doble brazo es el relicario donde se guarda el “lignum crucis”, el madero donde fue crucificado Cristo, y que se ha convertido en el símbolo más reconocible y exportado de la ciudad. Tanto es así que está incluido en el escudo de la misma, y miles de personas lo llevan colgado de su cuello

Los caminos de Peregrinación a Caravaca de la Cruz

Caravaca

Sin duda, una de las mejores maneras de llegar a la ciudad de Caravaca de la Cruz en su Año Jubilar es peregrinar a través del Camino de la Cruz, que termina en la ciudad Santa de Caravaca de la Cruz y que engloba varios itinerarios de peregrinación.

Uno de los caminos que forman parte de la ruta es el Camino de Levante. Éste parte desde Orihuela, al sur de Alicante, pasa por la ciudad de Murcia y su huerta y luego se dirige hacia el Noroeste de la Región de Murcia, finalizando en Caravaca.

La ruta se compone de 118 kilómetros que se pueden completar en 5 etapas a pie o en bicicleta, disfrutando de los mejores paisajes de la región. Durante estos días recorreremos la conocida Huerta de Murcia, que otorga los mejores productos a los mercados españoles.

También pararemos en la ciudad de Murcia, donde se podrá visitar la magnífica catedral o disfrutar de su tapa más típica: la marinera. Un exquisito manjar para los más gourmet que consiste en una rosquilla con ensaladilla rusa, culminada con una anchoa.

El Camino de Levante discurre junto al río Segura y atraviesa las localidades de Molina de Segura y Alguazas para llegar posteriormente a Mula, una de las paradas más destacadas para los peregrinos. Destaca su paisaje lunar, su histórico castillo y la Santa Espina en el Monasterio de la Encarnación, regentado por las monjas clarisas. Mula cuenta además con una de las celebraciones de Semana Santa más especiales del territorio: la tamborada en el martes santo.

El Camino continúa por Bullas, famoso por su gastronomía y por la Ruta del Vino DO de Bullas. Y las dos últimas localidades que componen el Camino del Levante y que bien merecen una parada son Cehegín y la ciudad romano-visigoda de Begastri.

Caravaca de la Cruz, ciudad de peregrinos

Caravaca de la Cruz

Fuente: Jeronimo Contreras Flores

Caravaca de la Cruz

Caravaca de la Cruz. Fuente: Jeronimo Contreras Flores

Caravaca de la Cruz es el punto final del camino de peregrinación. La recompensa a su llegada no puede ser mejor: la Basílica de la Santísima y Veracruz, lugar de recibimiento de peregrinos desde el siglo XIII. Como apunte arquitectónico el templo fue levantado en el interior de una fortaleza custodiada por los Caballeros Templarios. Una basílica con mucha historia que hace las delicias de cualquier visitante que llega a la ciudad, bien sea por el Camino de Peregrinación o por cualquier otra vía.

Caravaca de la Cruz tiene el privilegio de ser una de las cinco ciudades del mundo que goza del llamado Año Jubilar “in Perpetuum” gracias a un hecho que ocurrió en la misma siglos atrás. En 1231 llegó a Caravaca una astilla de ‘Lignum Crucis’ y a partir de ahí hicieron de ella una ciudad de leyenda. Al sacerdote Ginés Pérez de Chirinos, apresado por los musulmanes, se le obligó a oficiar una Misa pero no la pudo completar al faltar una cruz en el altar. Según cuenta la leyenda, por la ventana entraron dos ángeles portando el “Lignum Crucis”, que se comprobaría procedía de Jerusalén.

Años más tarde, Juan Pablo II le otorgó el privilegio de celebrar el Año Santo “in Perpetuum” cada siete años. Es por esto que miles de católicos la consideren como uno de los principales centros del cristianismo y lugar de obligada visita alguna vez en sus vidas.

2017, Año Jubilar en Caravaca de la Cruz

Fuentes del Marqués. Caravaca de la Cruz

Fuentes del Marqués. Caravaca de la Cruz. Fuente: Sergio Gonzalez. Murcia Turística

Este año 2017 es Año Jubilar y es el momento en el que los cristianos puede conseguir la indulgencia plenaria. Es decir, el perdón de todos tus pecados gracias a la peregrinación hasta el lugar santo y la realización de una serie de acciones.

El desplazamiento a Caravaca de la Cruz es el primer paso, el segundo es visitar el Santuario de la Santísima y Veracruz de Caravaca y al llegar asistir a un oficio religioso. En caso de que no se celebre ninguno durante tu visita a la misma, se puede rezar un padrenuestro, un Ave María o un credo durante la estancia en el templo.

También se recomienda confesarse o recibir la comunión, pero no son necesarios para ganar el jubileo durante tu visita a Caravaca de la Cruz.

Así que este año es el momento perfecto para visitar la ciudad murciana a la que le restan meses para terminar con su Año Jubilar. El próximo será en el año 2024.

Más información | Camino de la Cruz

Un Comentario publicado

  1. Rosa María Fernández Fuertes
    Publicado 5 diciembre 2017 en 8:13

    Me gusta, artículo muy completo de buena ayuda.

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