Bolnuevo

Bolnuevo. Fuente: kamira777

Hay tantas calas en la costa murciana que uno podría llegar a alguna sólo para bautizarla. Desde el pueblo pesquero de Águilas hasta las cambiantes dunas de la playa de El Mojón de San Pedro del Pinatar se disponen kilómetros solitarios de playas y calas e historias de batallas y el olor marinero de los platos tradicionales de las familias de pescadores.

Se le conoce como la Costa Cálida: posee 300 días de Sol al año y se mantiene en una temperatura media de 19ºC. No es sólo la Costa Cálida, sino también la Costa Ideal del Mediterráneo.

En este artículo te contamos cómo son y qué hacer en Águilas y en Mazarrón, dos zonas meridionales de la Costa Cálida entre las que se encuentra el Parque Regional Cabo Cope-Puntas de Calnegre.

Águilas, tradición pesquera e Ilustración

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Águilas es el último bastión de la Región de Murcia antes de internarse en Andalucía. El municipio se extiende sobre 28 km litorales dominados con celo bajo la mirada vigilante del castillo de San Juan de las Águilas (siglo XV-XVIII).

En la época de la Ilustración Águilas prosperó como ciudad: su nuevo trazado racionalista contribuyó al comercio marítimo de los productos excedentes de la huerta de la Vega de Lorca y un siglo más tarde ya era uno de los principales puntos de distribución de plata, plomo y hierro. Llegaron los ferrocarriles, los embarcaderos sofisticados y las compañías inglesas. Águilas todavía recuerda la llegada del ferrocaril con un monumento dedicado en el Paseo de Parra.

Su municipio cuenta con 35 calas casi vírgenes y se han declarado dos espacios naturales: el Parque Regional de Cabo Cope y el Paisaje Protegido de Cuatro Calas. Bajo el mar, en la isla del Fraile, muy cerca de la playa de Las Delicias, se sumerge una de las zonas más recomendadas para los submarinistas.

Playa La Carolina. Murcia

Playa de la Carolina. Fuente: holbox / Shutterstock

En una visita a Águilas no podría faltar la panorámica que se contempla desde el Mirador del Hornillo, la playa de la Carolina (conocida como la cala más bella), un amanecer en el Cabo Cope y degustar el caldo de pescado, el ajo colorao, la ensalada de pulpo, los escabeches o la ensaladica cocida.

Mazarrón, los caprichos de la Naturaleza

A Mazarrón llegaron los fenicios y los romanos para extraer el plomo, la plata, el hierro, el zinc, el alumbre y el almagre de sus sierras. También los árabes, que trataron de mantener las posiciones frente al avance cristiano durante la Edad Media. En el Centro de Interpretación del Barco Fenicio, por ejemplo, se muestra la reproducción de un pecio del siglo VII a.C. hunido frente a estas costas.

Batería de Castillitos, en Cartagena

Batería de Castillitos

Torre de Santa Elena

Torre de Santa Elena

Cabezo del Molinete. Fue un litoral tan codiciado por su riqueza mineral y marítima como lo es hoy por su paisaje natural y su historia.

Además de la industria mineral, la pesca no ha tenido un momento de tregua durante tantos siglos de dominación. En el Puerto de Mazarrón es fácil encontrarse con las embarcaciones de bajura, es recomendable visitar su lonja y es admirable constatar la tradición pesquera de la zona en el Centro de Interpretación de la Factoría Romana del Salazón.

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Para conocer Mazarrón a fondo es recomendable ir a pie o en bicicleta. En el municipio hay 35 rutas señalizadas que serpentean entre sierras, parajes vírgenes y playas que llevarán a los viajeros hacia lugares inverosímiles y mágicos, como el paisaje caprichoso y erosionado de Bolnuevo.

Más información | Murcia Turística.

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