El Camino de Invierno: un peregrinaje jacobeo ideal… para otoño

Escrito por

11.10.2026

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7min. de lectura

Colinas y árboles bajo la luz otoñal, con el texto: «El otoño sabe mejor en Galicia» y un botón verde que dice «Ven a saborearlo». Logotipos de la Xunta de Galicia y GALICIA TURISMO en la esquina superior derecha.
Un pintoresco paisaje otoñal en Galicia con árboles teñidos de los colores del otoño, colinas onduladas y casas dispersas al atardecer. El texto invita a los espectadores a disfrutar del otoño en Galicia. Se ven los logotipos de la Xunta de Galicia y del Grupo Grelos.
El Camino de Santiago de Invierno pasa por Las Médulas. Por Ruben Bermejo
El Camino de Santiago de Invierno pasa por Las Médulas (León). Por Ruben Bermejo

El Camino de Invierno es una vía jacobea cuyo nombre no es casual. Nació para esquivar la nieve en los meses de frío más duros. Ahora bien, son muchos los motivos que hacen que sea una ruta muy atractiva para los peregrinos que quieren ir a Santiago de Compostela en otoño: invita a caminar entre viñedos heroicos en plena vendimia y a pisar alfombras de hojas doradas y rojizas entre bosques centenarios.

Además, permite huir de las aglomeraciones de otras opciones más conocidas del Camino de Santiago como el Camino Francés. Descubre el secreto de peregrinaje mejor guardado de Galicia para recorrer en otoño… y, cómo no, ¡cuando llega el invierno!

¿Por qué se le llama Camino de invierno?

O Barco de Valdeorras, Ourense
O Barco de Valdeorras (Ourense). Por fotomatón2023

El Camino de Invierno es la entrada natural a Galicia desde la meseta castellana. Es un acceso que ya empleaban los comerciantes y los arrieros en época romana. Se cree que surgió como alternativa de peregrinaje hasta Santiago de Compostela en época invernal a partir del siglo XII. En un momento sin Gore-Tex, sin chaquetas de plumas ni mochilas ultralight, subir hasta los 1.300 metros de altitud de O Cebreiro era un verdadero desafío. También había frecuentes desbordamientos en los ríos del valle del Valcarce.

Los inviernos de entonces eran más duros, así que no es difícil imaginar que el camino estaría varias semanas con un espesor de nieve que ya envidiarían algunas estaciones de esquí en la actualidad. Así que se cree que, a partir del siglo XII, muchos peregrinos medievales optaron por un camino más tranquilo. Por ejemplo, por el que parte de Ponferrada y, en lugar de ascender puertos de montaña, sigue prácticamente el curso natural del río Sil por Valdeorras, en Ourense; prosigue por el sur de la provincia de Lugo y continúa por la comarca del Deza, en Pontevedra. Desde ahí, se dirige hacia Santiago de Compostela (A Coruña), visitando las cuatro provincias gallegas, paisajes inolvidables, pueblos y aldeas de lo más pintorescas.

Una alternativa para el otoño: menos gente y una naturaleza generosa

Belesar, Ribeira Sacra (Lugo) en otoño. Por Emilio Romanos
Belesar, Ribeira Sacra (Lugo) en otoño. Por Emilio Romanos

Aunque nunca se sabe cómo se comportará el tiempo, las nevadas no son tan duras ni tan prolongadas como antes. Y menos en otoño. Octubre es un buen mes para hacer el Camino Francés y, quizás precisamente por eso, es un momento ideal para lanzarse al Camino de Invierno: es una alternativa más relajada, perfecta para huir de las masificaciones de la ruta más popular que atrae a unas 250.000 personas cada año. Andar por El Bierzo o la Ribeira Sacra sin tanta gente garantiza el silencio y la paz que buscan muchos en esta ruta espiritual, así como un contacto más directo y real con los anfitriones o vecinos.

Los paisajes son otro de los puntos fuertes del Camino de Invierno en otoño. Para empezar, atraviesa la Ribeira Sacra, ese rincón gallego en el que se cultivan viñedos en bancales imposibles, de gran pendiente y que llegan hasta las aguas del río Sil. Un territorio mágico en un momento idóneo: entre septiembre y octubre se llenan de actividad, ya que es la época de la vendimia. No solo estarán las vides a rebosar, sino que nuestro olfato disfrutará del olor a uva prensada. En este contexto, es obligatorio hacer una parada técnica para tomarse un Mencía o un Godello con vistas al cañón fluvial.

Señal del Camino de Santiago en Monforte de Lemos (Lugo). Por Fernando
Señal del Camino de Santiago en Monforte de Lemos (Lugo). Por Fernando

Por otro lado, quienes hacen el Camino de Santiago en otoño saben que la naturaleza regala la dosis diaria de frutos. Es ahora cuando los bosques se tiñen de colores ocres y rojizos y los soutos (bosques de castaños centenarios) sueltan sus castañas, que aportan energía a los caminantes (¡cuidado al manipular su punzante cáscara de erizo!). Aunque hay varios tramos, destacamos las zonas de Quiroga y Deza. Si a eso le sumamos el sonido de los pasos sobre el suelo de hojas secas… ¡El ambiente es totalmente de cuento!

Y cuando llega el frío… El Camino de Invierno hace honor a su nombre

Un peregrino haciendo el Camino de Santiago en invierno. Por GDM photo and video
Un peregrino haciendo el Camino de Santiago en invierno. Por GDM photo and video

No podemos obviar que el Camino de Invierno es una ruta jacobea ideal para hacer, precisamente, en invierno. Al margen de si hay nieve en las alturas o no, esta vía despliega un magnetismo especial cuando se desploman los termómetros. La naturaleza gallega muestra su estado más puro, salvaje y sobrecogedor. Andar a primera hora de la mañana significa observar, a menudo, cómo una niebla densa y misteriosa flota sin prisas sobre los ríos Sil y Miño, dejando una estampa entre embrujadora y fantasmagórica.

La bruma y la escarcha transforman el paisaje y crean una atmósfera muy propicia para la intimidad y para la introspección. Ese contexto, sumado al hecho de que hay mucha menos gente caminando en invierno, favorece un contacto más auténtico tanto con los locales como con el resto de peregrinos. Y el verdadero clímax llega al acabar cada etapa: descalzarse, darse una ducha calentita, tomar un humeante caldo gallego y compartir anécdotas al calor de la chimenea en una casa rural del Camino de Santiago.

Información práctica del Camino de Invierno

Un peregrino del Camino de Santiago saluda a un perro. Por turculet
Un peregrino del Camino de Santiago saluda a un perro. Por turculet

El Camino de Invierno es más amable que el Francés a su llegada a Galicia, pero eso no significa que sea una llanura a orillas del Sil. También tiene su desnivel y requiere una cierta preparación. Te dejamos algunas claves del recorrido:

  • La ficha técnica. Arranca en Ponferrada (León) y acaba en Santiago de Compostela (A Coruña), siguiendo 260 kilómetros y un desnivel positivo de unos 4.900 metros. Se suele dividir en 10-12 etapas. Es el único Camino de Santiago que pisa las cuatro provincias gallegas.
  • ¿Qué dureza tiene? Media. Aunque nació para evitar las grandes montañas, tiene alguna etapa con desniveles «rompepiernas», como el duro ascenso al Alto de Faro (de unos 600 metros de subida), por lo que exige una buena forma física.
  • Las etapas clave. Destacan la entrada triunfal por los farallones rojizos de Las Médulas (Patrimonio de la Humanidad), el vertiginoso descenso hacia el río Miño cruzando los viñedos en Belesar (Ribeira Sacra) y la inmersión verde en las tierras del Deza.
  • Lo que no puede faltar en la mochila. Un buen chubasquero cortavientos, calzado de trekking impermeable (el Gore-Tex o similares es vital para el rocío y la lluvia del otoño gallego) y ropa técnica por capas. También se recomiendan bastones de senderismo para avanzar en los descensos resbaladizos entre la hojarasca.
  • Dónde dormir. El clásico de todo Camino de Santiago son los albergues. Pero también es cierto que en otoño e invierno (¡incluso en el Camino de Invierno!) la oferta es muy limitada. Puedes buscar el cálido acogimiento familiar de las casas rurales. Por ejemplo, el Hotel O Forno de A Pobra do Brollón, en una antigua panadería; o la casa Mirar&Soñar de Chantada, en plena ruta y con un precioso mirador a los viñedos centenarios de la Ribeira Sacra.
  • Los imprescindibles gastronómicos. Si eres un peregrino al que le gusta comer bien, el Camino de Invierno es todo un lujo: en El Bierzo tendrás que probar el botillo; en la Ribeira Sacra, sus vinos (Mencía y Godello); en cualquier parte de Galicia, el pulpo á feira y la empanada; y en la recta final, un contundente cocido de Lalín.

Raquel Andrés

Periodista y aventurera. Me has podido leer en Escapada Rural, Diari Nosaltres La Veu, La Vanguardia, El Salto y otros medios. Habitante y amante de las zonas rurales, sea cual sea el destino. Procuro escaparme una vez por semana con las botas de montaña, el arnés o el neopreno. También soy un intento de baserritarra.

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Un excursionista con una mochila amarilla se encuentra en un sendero de montaña en Asturias, España. El texto promociona viajes de otoño con vales de descuento de hasta 75 euros. Al fondo se divisan picos nevados y un paisaje escarpado.
Se ven tres molinos de viento tradicionales al atardecer, con un cielo en tonos degradados. El texto dice: «Castilla-La Mancha, quédate a descubrirla. En un lugar de tu vida...».

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