Parece Inglaterra, pero es Ronda: los escenarios de Las siete esferas, el nuevo éxito de Netflix
Escrito por
31.01.2026
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6min. de lectura
Imagen de la serie 'Las siete esferas'. Netflix.
El patrimonio arquitectónico de Ronda ha vuelto a llamar la atención de los responsables de escoger localizaciones para proyectos audiovisuales. Este rincón de Málaga ha acogido el rodaje de Las siete esferas, la nueva miniserie de Netflix que adapta la novela homónima de Agatha Christie y que ha sido todo un éxito. Coincide con el 50 aniversario de la muerte de la ‘dama del misterio’.
Se estrenó el pasado 15 de enero y, aunque solo tiene tres episodios, ha supuesto un considerable despliegue técnico para trasladar al espectador a los años 20 del siglo pasado. Aunque la trama literaria se sitúa originalmente en la campiña inglesa, la productora ha considerado que el casco histórico de este pueblo de la Serranía de Ronda da el pego sin problemas. No hay que olvidar que España es, cada vez más, un plató cinematográfico.
Dirigida por Chris Sweeney y con guion de Suzanne Mackie, la serie cuenta con un elenco de primera liga con Mia McKenna-Bruce, ganadora del premio BAFTA a la estrella emergente, junto a otras figuras consolidadas como Helena Bonham Carter y Martin Freeman.
Recorrido por los escenarios de Las siete esferas
Os ofrecemos un pequeño recorrido por los escenarios más reconocibles de Ronda que aparecen en la exitosa miniserie:
La Plaza de Toros
La plaza de toros de Ronda es una de las más antiguas y monumentales del mundo y ha sido uno de los pilares del rodaje, especialmente por sus arquerías dobles de piedra y su estilo neoclásico. En la serie, este espacio evoca el lujo y la rigidez de las clases altas de los años 20. Incluso aquellos que no son aficionados al toreo o están en contra, se quedan impresionados al ver el recinto.
El Puente Nuevo
El puente, construido en el siglo XVIII, aparece en secuencias clave que requieren una sensación de aislamiento y grandiosidad, porque es una estructura situada en un entorno impresionante. Su presencia en la pantalla ayuda a situar la geografía de la ficción (aunque sea, precisamente, ficticia). En la cotidianeidad, sirve para unir la zona histórica con el barrio del Mercadillo por encima de la garganta del río Guadiaro. Su origen data del año 1793.
El Palacio del Rey Moro
Este complejo histórico está compuesto por tres elementos: una casa de estilo neomudéjar del siglo XX, unos jardines con terraza y una mina de agua de origen nazarí. Los mencionados jardines, que son obra del diseñador Jean-Claude Nicolas Forestier, sirvieron para las escenas de exteriores. Los recovecos de la mina de agua, con su descenso hacia el río Guadiaro a través de galerías excavadas en la roca, han sido propicias sobre todo para grabar las escenas de espionaje.
Plaza Duquesa de Parcent
El centro neurálgico del rodaje en el casco antiguo fue la plaza Duquesa de Parcent. Flanqueada por edificios históricos como el ayuntamiento, la iglesia de Santa María la Mayor y el convento de la Caridad, el espacio permitió recrear el ambiente urbano de una ciudad europea de principios del siglo XX sin necesidad de grandes intervenciones. Este lugar es el punto neurálgico de Ronda en la vida cotidiana y allí se celebran también actos públicos, mercadillos y otros eventos.
Los baños árabes y el barrio de San Francisco
El buen estado de conservación de los baños árabes de Ronda, situados en la zona antigua de la ciudad, permitió a la producción rodar escenas con una atmósfera íntima. Por su parte, las calles del barrio de San Francisco, con su trazado tradicional y sus fachadas blancas, sirvieron para las escenas que requerían un entorno en el que se reflejase la vida del pueblo diferenciada de la del palacio.
Lío en Ronda
El rodaje en Ronda tuvo lugar durante el mes de septiembre de 2024, tras una primera fase de grabación en los estudios británicos y localizaciones en las ciudades de Bristol y Bath. El equipo, formado por más de 120 profesionales (técnicos, especialistas en arte, maquillaje y producción), se instaló en la localidad, lo que seguramente le dio bastante vidilla.

Por supuesto, el rodaje de Las siete esferas tuvo una repercusión directa en los habitantes de la ciudad porque, además de las adecuaciones urbanísticas, decenas de vecinos actuaron como figurantes. Además, la presencia de actores de renombre internacional como Martin Freeman o Helena Bonham Carter generó una expectación mediática que puso el foco informativo en el lugar durante todo el tiempo que duró la grabación.
No es la primera vez que Ronda convence a creadores internacionales para ejecutar sus obras allí. Desde las crónicas de Rainer Maria Rilke hasta las visitas de Ernest Hemingway y Orson Welles (sus cenizas descansan en El Recreo de San Cayetano, un lugar a las afueras propiedad de la familia Ordoñez), la localidad siempre ha mantenido un vínculo estrecho con la cultura internacional.

Allí se grabaron varias películas como Amanecer en puerta Oscura (José María Forqué, 1957), Carmen la de Ronda (Tulio Demicheli, 1959) con Sara Montiel o Solo se vive dos veces, de la saga de James Bond (Lewis Gilbert, 1967) con Sean Connery. Más recientemente, Mary McGuckian aprovechó varias localizaciones de Ronda para rodar El puente de San Luis Rey (2004) con Robert De Niro, Geraldine Chaplin y Kathy Bates.
Con Las siete esferas, Ronda se suma a la tendencia del turismo de pantalla, donde los viajeros buscan experimentar en primera persona los lugares que han visto en sus series favoritas (hacerse la foto). Otras series que se han incorporado a dicho género de los viajes son Animal, El cuco de cristal, La vida breve o Rapa.
Carmen López
Soy periodista y escribo sobre cosas que importan en sitios que interesan desde hace más de una década.
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