Segovia (2)

Actualización 29-12-2016: Este artículo es una inocentada publicada el 28 de diciembre. El Acueducto de Segovia sigue siendo de época romana (siglos I o II d.C.) y los investigadores, aunque son arqueólogos especialistas, no tienen nada que ver con esta broma. “Soy Íñigo Montoya, yo planifiqué el acueducto, ¡prepárate para construir!”.

El hallazgo de la revista National Geographic, en el adelanto del número digital de enero de 2017, agitará los cimientos de uno de los monumentos más valorados de España y pondrá en un aprieto a la Unesco, que lo declaró Patrimonio de la Humanidad por ser “un testimonio excepcional de una tradición cultural y una civilización que ha desaparecido”, construido en torno al año 50 d.C.: el acueducto de Segovia.

En un artículo titulado Aqueduct of Segovia, the Spanish wit and the scam (Acueducto de Segovia, el ingenio español y la estafa), Mr Chris Doherty, asistente de investigación de la Escuela de Arqueología de la Universidad de Oxford, junto al Dr. Michael Charles, investigador sénior sobre Arqueología Ambiental, han demostrado que más del 83% del material utilizado en el acueducto de Segovia pertenece a la primera mitad del siglo XX. Además, aseguran que el acueducto se levantó en cuatro fases y en distintos años, por lo que se preguntan al final del artículo cómo es posible que nadie se hubiera dado cuenta antes.

Acueducto de Segovia

Boceto del Íñigo de Montoya Suárez sobre el Acueducto de Segovia.

Una de las pruebas irrefutables que sostiene la tesis y puso sobre la pista a los investigadores son las cartas privadas que el arquitecto Íñigo de Montoya Suárez, natural de Salamanca, mantuvo con el ministerio de Fomento franquista desde 1943. El contenido epistolar se publicará íntegro en la edición de enero de la revista National Geographic. En un adelanto hecho público, una de las cartas contendría la orden de construir “algo memorable, el tono de la epopeya en la arquitectura, para dotar de un sentimiento legendario al pueblo español”, con el que exaltar el nacionalismo patrio “del mismo modo que la Eneida de Virgilio vincula la grandeza de Roma con la caída de Grecia, así debemos sentirnos los españoles con la grandeza de España y la caída del Imperio Romano”, concluye el mandato oficial.

Las cartas coinciden en forma y fecha con el producto turístico más extravagante del Franquismo: las Rutas de la Guerra. Las creó Luis Bolín en 1938 al frente del Servicio Nacional de Turismo, dependiente de la secretaría de Prensa y Propaganda (Ministerio de Gobernación). Eran “verdaderos paquetes turísticos por la España ya pacificada y bajo control nacional, destinados a periodistas y curiosos que deseasen ver los escenarios del frente y ‘las huellas todavía ardientes de una epopeya inverosímil'”, escribe Moreno Garrido en Historia del turismo en España.

Segovia

Fuente: Marques

Así, el Acueducto de Segovia se habría construido en un contexto de exaltación nacional con el que pacificar el país. Las cartas y el contexto histórico alarmaron a Mr Chris Doherty, quien le comentó a su colega Michael Charles, experto en arqueología ambiental, si no convendría desplazarse a Segovia para comprobar la antigüedad de la estructura. Accedió y la Escuela de Arqueología de Oxford dotó con los recursos necesarios al proyecto, cuyos resultados se publicarán en unas semanas y donde han prometido añadir “fotografías nunca vistas en las que aparece Íñigo de Montoya junto a algunos operarios y el acueducto a medio terminar”, los planos originales fechados a mediados de 1941 y “los bocetos que los descendientes de de Montoya guardaban en un cajón”.

El investigador C. Doherty ha declarado que lleva más de un lustro dedicado al patrimonio romano en la Península Ibérica y que ha vivido el engaño con una tristeza difícil de explicar. “La decepción y la vergüenza me impidieron abordar las conclusiones y he tenido que postergarlas más de ocho meses”, explica a National Geographic.

Acueducto de Segovia

Fuente: Marques

El equipo formado por Doherty, Charles y algunos de sus alumnos más destacados y entusiastas analizaron muestras de piedra, cemento y encajes del andamiaje. Una vez en el laboratorio, compararon las muestras con piezas originales de principios del siglo I d.C. y el resultado les dejó con la boca abierta. “No puede ser”, declaró el profesor cuando uno de sus alumnos le explicó los resultados mientras fumaban un cigarro a los 7:32 de la mañana. “Es pronto y todavía estamos dormidos”, negó.

Pero a medida que fueron despertándose vieron cómo las distintas pruebas desmentían que el Acueducto de Segovia fuera de época romana. La prueba definitiva la realizó el Dr. Charles, cuando analizó la evolución de la temperatura y las condiciones climáticas desde el siglo I d.C. y la incidencia que debería haber tenido sobre la roca, comparada con otra de la misma zona y época. “Hubo presencia romana, pero no construyeron el acueducto. Aquella noche todos nos fuimos a casa en silencio y cabizbajos”.

Tras aquella noche negra, el equipo indagó en las cartas priviadas de Íñigo de Montoya, sus bocetos y planos hasta dar con las fotografías. Preguntados por cómo le llegó la primera pista sobre el misterioso Íñigo de Montoya Suárez, Doherty respondió, serio, seco e intrigado: “un anónimo”.

La investigación comenzón en abril de 2011.

3 Comentarios publicados

  1. Oriol
    Publicado 28 diciembre 2016 en 23:39

    Inocentes!!! 😛

  2. Cristina Sánchez
    Publicado 29 diciembre 2016 en 10:33

    Ejem… tengo copias de grabados de 1844 y 1840, y copias de fotos de principios del ss. XX, en las que aparece el acueducto. Creo que ese señor está confundiendo la restauración que se haría en esas fechas, en las que se quitaron parte de las casas adosadas al acueducto, con una nueva construcción.

  3. Cristina Sánchez
    Publicado 29 diciembre 2016 en 10:34

    Perdón, no me había fijado en la fecha en que lo has publicado. ¡He picadooooo!!!!

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