Las pinturas rupestres halladas en las localidades de Ulldecona, Tivissa y El Perelló, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, son la muestra de que Terres de l’Ebre está ocupado desde el Paleolítico.

El río Ebro, que ha servido como esqueleto de esta región, ha propiciado que las diferentes civilizaciones se hayan movido a lo largo de la ribera del río buscando tierras fértiles. Por aquí pasaron los íberos, romanos, visigodos, musulmanes y cristianos.

Para viajar a sus orígenes, nada mejor que realizar alguna de estas visitas.

1. Viaje a la prehistoria en Ulldecona

Conocido por contener la mayor concentración de olivos milenarios del mundo, Ulldecona también destaca por sus preciadas pinturas rupestres. Aquí se encuentra el conjunto más importante de arte rupestre de estilo levantino de Cataluña.

Otra de las visitas imprescindibles es el castillo de Ulldecona que, aunque data de la época íbera, cuenta con construcciones de diferentes épocas. No podemos abandonar esta localidad sin hacer una ruta por la partida del Arión, donde hay más de 400 ejemplares de olivos, dos de ellos declarados por la Generalitat de Catalunya como Árboles Monumentales.

2. Los pueblos íberos de Alcanar y Tivissa

Para seguir los pasos de esta antigua civilización podemos acercarnos hasta el poblado del Castellet de Banyoles, situado en Tivissa. Este poblado ibérico conserva los restos de un pequeño castillo medieval y fue donde durante las excavaciones se encontró el popular Tesoro de Tivissa: varias piezas de plata dorada, joyas y enseres personales.

Otro de los yacimientos ibéricos más importantes de Terres de l’Ebre que merece una visita es el de La Moleta del Remei, en Alcanar.

3. Tortosa, 2.000 años de historia

Un recorrido por Tortosa nos permitirá conocer las diferentes épocas históricas de la ciudad y los hechos que allí se vivieron. El itinerario puede comenzar en el museo de Tortosa, un recinto histórico y arqueológico de Terres de l’Ebre; hacer una parada en los Reales Colegios y en el centro de interpretación del Renacimiento; pasear por los jardines del Príncipe y llegar hasta el castillo de la Suda, donde podemos conocer la Tortosa templaria.

Durante la Guerra Civil española, Tortosa también sufrió con los bombardeos y ataques aéreos. El grado de destrucción fue muy elevado. Aún hoy se pueden visitar algunas de las localizaciones más significativas de aquel conflicto como el refugio aéreo, la nave de la catedral y el convento de Santa Clara.

4. Tras los pasos de Picasso en Horta de Sant Joan

“Todo lo que sé lo he aprendido en Horta”. Estas fueron las palabras del artista malagueño para referirse a Horta de Sant Joan, la villa medieval en la que se refugió cuando estaba enfermo de escarlatina.

Aquí estuvo alojado en Can Tafetans, aunque debido al intenso calor del verano, Picasso pasó mucho tiempo en la montaña de Els Ports, durmiendo y pintando en una cueva junto al río. El artista, que volvió en varias ocasiones, pintó allí más de 70 obras. En el Centro Picasso de Horta se pueden observar reproducciones de algunas de sus obras.

5. La Batalla del Ebro

Para conocer los estragos de la Batalla del Ebro, librada durante la Guerra Civil española, sólo hará falta acercarse hasta la comarca de la Terra Alta, la que se llevó la peor parte del conflicto. Concretamente a en Corbera d´Ebre, el pueblo reducido a escombros por haber servido de frente al conflicto y la masiva artillería utilizada por ambos bandos, encontramos el centro de interpretación 115 días, los días que duró la batalla.

Otros pueblos que también merecen una visita para seguir la historia del conflicto son Vilalba dels Arcs, La Fatarella, Batea, Gandesa –donde se halla el museo dedicado a la Batalla del Ebro- o Pinell de Brai. Aunque a lo largo de toda la comarca, y también fuera de ella, existen numerosos espacios (campos de aviación, trincheras, refugios antiaéreos, fuertes,…) que bien merecen una visita para comprender mejor las dimensiones de esta cruenta batalla.

6. Vive la historia en Miravet

Miravet es una de las localidades clave en la historia de Terres de l’Ebre. Este pueblo, que está considerado como uno de los más bonitos del Ebro por situarse sobre un promontorio sobre el río, cuenta con un pasado de conquistas y guerras.

Su popular castillo fue construido por los árabes, quienes ocuparon el pueblo hasta su expulsión. Dominado también por los templarios, Miravet también sufrió las guerras de los Segadores, de Sucesión, Carlistas y fue escenario de la Batalla del Ebro.

No podemos olvidar visitar su barrio de alfareros, la raval dels canterers. En Miravet los alfareros son conocidos como “canterers”, pero esto no quiere decir que sólo hagan cántaros, sino también tinajas, lebrillos, botijos, … Eso sí, el cántaro es la pieza más común de su artesanía.

7. El triángulo de los oficios

Las localidades de La Sénia, Mas de Barberans y La Galera conforman el popular triángulo de los oficios. En ellas aún se conserva la larga tradición de algunos trabajos artesanales del Montsià como la alfarería, la madera y la palma. Actualmente, en los tres municipios se pueden encontrar empresas donde realizan talleres para aprender estos oficios en familia o entre amigos.

8. El tren de la historia

Para conocer cómo era el transporte en Terres de l´Ebre nada como acercarse hasta Móra la Nova, la localidad donde el tren procedente de Barcelona pasaba de ser eléctrico al vapor. Fue uno de los depósitos de locomotoras de vapor más importantes de España con un centenar de máquinas y donde trabajaban un millar de operarios.

Las curiosidades de su trazado, los tipos de tren y su funcionamiento se pueden ver en el Centro de Interpretación del Ferrocarril, promovido por la Fundación para la Preservación del Patrimonio Ferroviario-Industrial de Móra la Nova y el Ayuntamiento.

9. El balneario desierto de Cardó

Un recorrido por la sierra de Cardó nos llevará hasta el convento de San Hilarión, que se popularizó porque después de su exclaustración fue reconvertido en un balneario de aguas termales. Actualmente, el lugar está en ruinas, aunque hay visitas guiadas por sus exteriores.

10. Ruta de los templarios

La Ruta de los Templarios sigue los pasos de esta orden en las comarcas del Ebro. Desde sus orígenes hasta su persecución. Algunas de las visitas y actividades imprescindibles son el castillo de la Suda, en Tortosa la iglesia y el convento de Sant Salvador de Horta de Sant Joan; y el Castillo de Miravet, donde podremos vivir la experiencia de cruzar el río Ebro con el último paso de barca que funciona sin motor como desde hace siglos, aprovechando la fuerza del agua para cruzar de un lado al otro del río.

Más información en www.terresdelebre.travel

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