El otro Caminito del Rey en Málaga: pasarelas sobre el vacío, vistas de infarto… y sin masificaciones
Escrito por
15.03.2026
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Pasarela metálica en la ruta de la acequia Lízar (Málaga). Por eunikas
Desde que un trabajo mesiánico recuperara en 2015 el Caminito del Rey que atraviesa el desfiladero de los Gaitanes, este sendero —ahora seguro, no como antaño— se ha convertido en toda una seña de identidad de la provincia de Málaga. Más de 300.000 personas, amantes del senderismo y de la naturaleza, recorren cada año su pasarela de madera en altura.
En esta tierra de montañas, desfiladeros y barrancos ¿sabías que existe otro sendero parecido y mucho menos conocido? Nos referimos a la acequia Lízar y el río Higuerón, una aventura senderista de 7 kilómetros que parte del encantador pueblo de Frigiliana, en el corazón de La Axarquía, y ofrece vistas a la sierra de la Almijara.
Tras el curso del agua y con un tramo en altura
La Ruta de la Acequia Lízar es muy sencilla de seguir y nos llevará unas 2 horas si la hacemos entera. Arranca en el mismo centro del pueblo de Frigiliana. Desde ahí hay que subir por sus pintorescas calles con casitas encaladas y macetas con coloridas flores en dirección al castillo, en la parte alta. Continúa por un tramo empedrado que invita a contemplar los miradores, que dan una preciosa panorámica del municipio.
Hay que dirigirse hacia la balsa que alimenta la acequia de Lízar, que formaba parte de un antiguo sistema de riego morisco. Aproximadamente un kilómetro después de empezar a caminar, veremos un desvío en la piedra que indica “fuerte” hacia la izquierda y “acequia” hacia la derecha. Comienza un paseo sobre el trazado del agua, bordeando la montaña. Se han instalado alambrados que actúan de quita-miedos y que aportan un punto de apoyo útil para avanzar; en algún trozo se ha instalado enrejado adicional. Eso sí, tocará andar de uno en uno, en fila, en todo el tramo de la acequia.
La parte más impresionante y que nos recuerda mucho al Caminito del Rey llega al recorrer 1,5 kilómetros: un pequeño trozo de pasarela con suelo metálico construido en altura sobre el río Higuerón. Son apenas 100 metros que ofrecen vistas a Frigiliana, al Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama, a los campos de cultivo de aguacates y, al fondo, al mar Mediterráneo.
Al alcanzar los 2,3 kilómetros de ruta, llega el tramo más peligroso porque deja de estar acondicionado. Pese a no tener protección, no es difícil y la acequia es lo suficientemente ancha como para caminar sin problemas. Aunque hay que extremar la precaución en cada paso, por lo que no es recomendable hacerlo con niños.
A los 3,5 kilómetros se abandona la acequia y se hace la vuelta a Frigiliana a través de un sendero sin complicaciones que pasa por los restos de una antigua área recreativa, una pequeña poza, caleras, la acequia Batán —en este caso, hay camino contiguo, no hay que caminar por encima de ella—, el pozo Batán y por cortijos en ruinas hasta volver a entrar en el pueblo por la oficina de turismo.
¿Quién puede hacer la Ruta de la Acequia Lízar y cuándo?
La Ruta de la Acequia Lízar no es complicada, pero es cierto que tiene algunos tramos expuestos y con poco mantenimiento que los hace poco recomendables para familias con peques y personas con vértigo o respeto a las alturas.
Ahora bien, sí podéis llegar hasta las pasarelas metálicas. Con precaución en el caminito de la acequia que está vallado, es fácil alcanzar el paso en altura. Cuando acaba este pequeño tramo, aproximadamente en el punto kilométrico 2,3, siempre podéis daros la vuelta y hacer la ruta lineal. Quienes decidan continuar por el trozo más peligroso, tendrán que superar alrededor de un kilómetro sin protección junto a la acequia.
Debido a las elevadas temperaturas que se registran en Málaga en verano, es una ruta que se recomienda hacer en primavera o en otoño. La estación del año también influye en el paisaje que rodea el recorrido: la belleza del florecimiento primaveral aporta un toque único y mágico a la ruta.
Frigiliana, un pueblo blanco con mucho acento andaluz
Que el fin de la ruta no te lleve directamente al coche, porque Frigiliana es uno de esos pueblos en los que vale la pena perderse. Pintoresco y en plena naturaleza, exhibe un marcado acento andaluz con sus callecitas empedradas, casas blancas y pasado morisco que se aprecia en su arquitectura y entramado urbano con estrechos pasadizos.

Frigiliana tiene vestigios históricos a descubrir como el castillo Lízar, del siglo IX, que domina la parte alta del pueblo. Hoy está en ruinas, solo quedan restos de su cimentación y parte de la rampa de acceso, pero la subida regala bonitas vistas. También es interesante conocer la iglesia de San Antonio, del siglo XVII y de estilo renacentista, y la ermita del Santo Cristo de la Caña, que tiene una venerada talla de estilo neobarroco: un Ecce Homo.
Como curiosidad, es destacable que en Frigiliana está el único lugar de Europa en el que se elabora miel de caña comercial al estilo tradicional, de forma artesanal: se trata de la fábrica de Nuestra Señora del Carmen, que está en activo desde el año 1725. Está en un edificio a su altura, en el palacio de los Condes de Frigiliana, también conocido como “El Ingenio”. En la actualidad siguen elaborando un producto que es todo un emblema del municipio. Ofrecen visitas guiadas que permiten ver y tocar las cañas de azúcar, además de llevarse un trozo a casa.
Raquel Andrés
Periodista y aventurera. Me has podido leer en Escapada Rural, Diari Nosaltres La Veu, La Vanguardia, El Salto y otros medios. Habitante y amante de las zonas rurales, sea cual sea el destino. Procuro escaparme una vez por semana con las botas de montaña, el arnés o el neopreno. También soy un intento de baserritarra.














