Ocultas en el interior de la región Centro de Portugal hay 12 aldeas que son una delicia para los viajeros curiosos y aventureros. Están cercadas por pequeños caminos sin explorar, por lo que las Aldeas Históricas de Portugal son perfectas para recorrer en bicicleta o caminando, siguiendo las huellas ibéricas que el tiempo no ha podido borrar.

El Parque Natural del Montseny (Barcelona) es un oasis de naturaleza para los que vivimos en la ciudad. Es visible desde muchos lugares de Cataluña y es conocido en todas partes por las leyendas que albergan sus bosques y sus pueblos. Existen numerosas rutas para recorrer este paraíso. ¡Aquí van 10!

La Sierra Norte de Madrid es uno de los lugares más bellos de la Comunidad de Madrid. Allí te esperan cascadas, lagunas, cumbres, bosques centenarios y gastronomía local cocinada como antaño lo hacían las abuelas.

Llevad las botas de montaña, unos prismáticos y una cesta para recoger materiales naturales cuando vayáis de excursión. Y, si es verano, ¡no olvidéis el bañador para daros un chapuzón en las diferentes pozas que encontraréis por el camino!

España cuenta con diversidad de caminos que recorren la Península ibérica de norte a sur y de este a oeste. Algunos atraviesan sus puntiagudos sistemas montañosos. Otros requieren menos dificultad y cruzan su meseta.

En pleno Pirineo aragonés, en la provincia de Huesca, se encuentra el sector de mayor hermosura del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, el Valle de la Pineta. Doce kilómetros de recorrido al que asoman majestuosas paredes montañosas, camaleónicos bosques de hayas y abetos, inmensos prados, ríos, vistosas cascadas y hasta un pequeño glaciar que se resiste a abandonar semejante entorno natural.

De sus 145 kilómetros, 95 discurren por territorio portugués, forjando a su paso todo un laberinto de caminos, carreteras y alguna autovía que invitan a conocer los maravillosos pueblos, puentes y sierras que crecen en paralelo a su cauce. Bailémosle el agua.

Hay algo misterioso en el sur de Cataluña. Es ahí donde el río Ebro pasa junto a las montañas de los Puertos de Tortosa-Beceite antes de deshacerse en una red de riachuelos y morir en su delta. Hay algo mágico en ese paisaje seco y fértil a la vez. Algo especial en el aire agreste y suave al mismo tiempo que quizá haya contribuido a generar historias y leyendas que nos han llegado hasta nuestros días.

La Rota Omeya, iniciada en el 2012, pretende traer a la luz los lazos que unen los pueblos mediterráneos a través de la cultura Omeya