Escaleras que llevan al cielo: cada peldaño te acerca a las mejores panorámicas

Escrito por
04.05.2026
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O Fuciño do Porco (Lugo). Por Gatiprovideo.
Subir escaleras no es una actividad que, de entrada, parezca muy apetecible. Quienes viven en un edificio sin ascensor, seguramente puedan atestiguarlo. Pero todo depende del contexto: si esos escalones, que pueden ser cientos o muchos menos, dirigen a un punto de la orografía desde el que se puede disfrutar de un paisaje espectacular, la perspectiva cambia. No es lo mismo cargar con las bolsas de la compra, que hacer un pequeño esfuerzo en una ruta de senderismo.
El ser humano es testarudo y a lo largo de su existencia se las ha apañado para explorar todo lo posible el planeta en el que vive (con mejores o peores consecuencias para el mismo). Y para subir a las cumbres o asomarse a los acantilados más escarpados, se las ha ingeniado para construir puentes, pasadizos o escaleras que faciliten la misión. En esta ocasión, los peldaños son los protagonistas.
Barranco del infierno (Alicante)
Se la conoce popularmente como la catedral del senderismo en la provincia de Alicante y es un referente para los aficionados al trekking debido a su exigencia física. El trazado es famoso por sus más de 6.800 escalones de piedra, restos de antiguos caminos moriscos que permiten descender al cauce del río Girona y volver a ascender.
Parte de Fleix, perteneciente a La Vall de Laguar. La ruta permite observar la erosión geológica en el barranco y las bancadas de piedra seca, un paisaje agrícola tradicional en declive.
Mirador del Fitu (Asturias)
Esta estructura consiste en una plataforma de hormigón construida en 1927 en el alto de la Cruz de Llames. Se eleva sobre el suelo para salvar el desnivel del terreno y así poder observar desde allí la cordillera cantábrica al sur y el mar Cantábrico al norte. Abarca una visibilidad de 360 grados sobre la geografía de la zona.
Se accede allí a través de la carretera AS-260, que comunica las localidades de Arriondas y Colunga. En las inmediaciones existen áreas de aparcamiento y rutas de senderismo que conducen hacia la sierra del Sueve, como el ascenso al pico Pienzu. La buena noticia es que para llegar hasta ellas no hay que caminar, solo subir.
O Fuciño do Porco (Lugo)
O Fuciño do Porco es un sendero costero que se ha convertido en una referencia por su capacidad para acercar al caminante a la abrupta costa lucense. A base de esfuerzo, eso sí, aunque haya una pasarela de madera que evita los tropiezos con las irregularidades del terreno y las caídas por los acantilados.
¿Cuál es su principal interés visual? Pues que la pasarela permite observar la ría de Viveiro y las formaciones rocosas contra las que bate el Cantábrico. Ver la furia o la alegría (según se perciba) del mar desde las alturas, es una experiencia digna de vivir aunque cueste unos cuantos escalones.
Pasarelas de Montfalcó (Huesca)
Las pasarelas de Montfalcó son fruto de un proyecto de recuperación de senderos que ha dado como resultado uno de los recorridos más espectaculares del Prepirineo. Destaca por sus dos tramos de escaleras de madera ancladas directamente en paredes verticales de roca, lo que permite salvar el desnivel del Congost de Montrebei.
El itinerario sale del antiguo pueblo de Montfalcó donde está el albergue llamado Casa Batlle y el aparcamiento, al que se llega desde una pista de 15 kilómetros que comienza en Viacamp. Cerca está la ermita de Santa Quiteria, que puede ser una visita interesante antes de comenzar la ruta, ya que desde ella se puede ver el embalse de Canelles, por ejemplo.
San Juan de Gaztelugatxe (Vizcaya)
Puede que los 241 escalones de San Juan de Gaztelugatxe sean los más conocidos de España fuera de sus fronteras, pues la serie Juego de Tronos escogió este enclave de la costa vasca como localización. Pero muchos antes habían recorrido esa escalera tallada en piedra para llegar hasta la ermita de San Juan, situada en uno de los lugares más espectaculares de la costa cantábrica.
Debido a su popularidad, es necesario sacar una entrada (gratis) previamente porque hay aforo limitado en las fechas de gran afluencia. Asimismo, no se puede llegar en coche hasta el punto de inicio, hay que aparcar un poco más lejos. Uno de los estacionamientos es el que está junto al restaurante Eneperi, desde donde habrá que caminar poco más de 3 kilómetros.
Como curiosidad, señalar que en la parte superior de la escalera se puede ver la huella del santo y la tradición dice que poner el pie encima da buena suerte. Lo mismo que pedir un deseo mientras se toca la campana de la ermita tres veces.
Las pasarelas de Valloré (Teruel)
Las pasarelas de Valloré permiten explorar los estrechos del río Guadalope de una manera que antes solo era posible para escaladores o expertos en barranquismo. Ahora es asequible a muchas más personas gracias a un sistema de pasarelas de madera y escaleras metálicas ancladas a las paredes de roca caliza.
Durante el recorrido, integrado en el Geoparque de la UNESCO del Maestrazgo, es posible ver los Órganos de Montoro, que son unas agujas de piedra que se elevan verticalmente y sirven de refugio para colonias de buitre leonado y cabra montesa. El tramo final de las escaleras metálicas, que conecta las pasarelas con el sendero que sube hacia el mirador de Valloré, ofrece una perspectiva cenital del estrecho muy impresionante.
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Carmen López
Soy periodista y escribo sobre cosas que importan en sitios que interesan desde hace más de una década.












