Por Mauro Rodrigues

Estamos en el distrito de Beja y la carretera es una delgada línea de asfalto. Seguimos recto. Hay pastos en el margen. En el recorrido, aparecen unas pocas casas blancas que forman la pequeña aldea da Estrela. Y unos metros más allá de la última, la carretera se acaba y frente a nosotros queda una enorme extensión de agua que brilla con los reflejos del sol. Es el embalse de Alqueva o, como lo llaman aquí, el Gran lago.

Esta especie de mar interior se encuentra muy cerca de Évora (Portugal) y a unas dos horas de Badajoz (España). El embalse se originó en el lugar que antes había grandes extensiones de olivos y alcornoques con la construcción de la presa de Alqueva, una obra monumental de casi cien metros de altura. Una cifra que da idea de su tamaño: los márgenes del embalse se extienden unos 1.160 km, más que la costa portuguesa del Atlántico. Es, con derecho propio, uno de los lagos más grandes de Europa.

Ni los más antiguos de esta zona de Alentejo habrían podido llegar a imaginar en qué se convertirían estas tierras. Es que, en ocasiones, las infraestructuras tienen eso, que son capaces de cambiarlo todo para siempre. En este caso, para bien.

Planes para disfrutar del embalse de Alqueva

Recorrer Alqueva en un barco-casa

Por Mauro Rodrigues

Este es el plan estrella del Gran lago. Para iniciarnos en la aventura marítima hay que ir hasta uno de los extremos de la rivera, en Amieira Marina. En este embarcadero ofrecen un servicio de alquiler de barcos a motor, con capacidades de entre dos y diez personas. ¿Te parece algo demasiado complejo? Pues, ahora viene lo mejor: estas embarcaciones pueden ser tripuladas por uno mismo. Sólo hay que recibir unas pequeñas lecciones de navegación y, ¡ya estamos listos!

La facilidad en el manejo de estos barcos permitirá que nos concentremos en sólo disfrutar de la experiencia y del paisaje. Todas las opciones están abiertas: podemos recorrer a nuestro antojo esta gran extensión de agua, dejar pasar el tiempo, tomar el sol, leer un buen libro, dedicarnos a la observación de aves. Incluso puedes subir a la embarcación tus propias bicicletas para, una vez que atraques, puedan seguir conociendo la albufera de Alqueva a pedales.

Una visita a Monsaraz

Por seregayu

Entre Portugal y España, el embalse de Alqueva ocupa un área de 250 km². Así que es normal, que en su ribera encontremos una gran cantidad de aldeas y lugares interesantes. Están, por ejemplo, Juromenha, Portel, Amieira, Mourão, Reguengos de Monsaraz, o, el considerado pueblo más bello de Alentejo: Monsaraz.

Entre las murallas medievales de un castillo, así da la bienvenida este bello pueblo que aparecerá en nuestro horizonte pintado de blanco. Hay un embarcadero donde poder detenernos. Para alcanzar Monsaraz, un auténtico museo abierto, habrá que subir para iniciar nuestro recorrido por la Porta da Vila. Habrá que dejar que el atardecer nos sorprenda en lo alto del castillo, un privilegiado mirador desde el que disfrutar del paisaje de la dehesa portuguesa y del embalse del Alqueva.

¿Cómo era todo antes del lago?

Por Pedro

No podemos dejar de ir a la que fue la única población sumergida por las aguas de la presa, por lo que sus habitantes se vieron obligados a trasladarse. Hoy podemos llegar a la nueva Aldeia da Luz navegando plácidamente en nuestra embarcación por el embalse de Alqueva.

Para que nadie pueda olvidar cómo era la antigua aldea, y la vida antes del Gran lago en el Alentejo, se abrió un interesante museo formado por objetos de los habitantes. Se llega hasta el muelle de Aldeia da Luz y desembarcamos por la pasarela de madera. Ante nosotros, las casas blancas al estilo alentejano del que seguramente es el pueblo más joven de todo Portugal. Mucho silencio, y añoranza por el antiguo pueblo.

El Museo da Luz está junto a la ribera, casi como si fuera el mascarón de proa del enorme barco que es el nuevo pueblo. El museo se inauguró en el año 2005 y en él se recoge la historia del antiguo asentamiento y de esta zona del Alentejo portugués. Hay objetos, herramientas de trabajo, explicaciones de las labores del campo e imágenes que muestran las antiguas calles que quedaron sumergidas.

Un espectáculo nocturno

Por Fotoeventis

Si podemos seguir ruta a través de la superfície de agua del embalse, también podemos hacer lo mismo pero a través de la enorme superficie del cielo nocturno. Y es que Alqueva es un área protegida registrada como una reserva Dark Sky o “Starlight Tourism Destination”. Con este reconocimiento todas las aldeas de la ribera se unieron en el esfuerzo de conservar lo mejor posible la calidad del cielo estrellado. Por eso, cuando la noche llega, el alumbrado público se rebaja para que el único espectáculo esté mirando arriba. Un consejo, hay que llevar una guía de cielos nocturnos para localizar las diferentes constelaciones.

Casas rurales en el Alentejo

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