Durante siglos, Nazaré fue un pueblo marinero al norte de Lisboa donde los pescadores tenían miedo a las olas gigantescas que rompían en la costa. Antaño, se enseñaba a los niños a evitarlas. Hoy, lo de las olas es como si les hubiera tocado la lotería.

Sus viñedos, playas, fortalezas y emblemáticos pueblos atraen cada año a miles de visitantes; por algo será. Hoy te sugerimos un viaje en el tiempo, de vuelta al S.XII, donde poco separa lo mítico de lo humano, lo legendario de lo religioso… ¿Oyes eso? Los caballeros de la Orden del Templo desenvainan sus espadas. Es tierra con carácter y merece ir sin prisas.

Solo desde las alturas se alcanza a comprender el urbanismo de una ciudad y sus barrios, o se llega a ver el horizonte en el mar o el paisaje de montañas que nos empequeñece. Estos miradores de Portugal son buena muestra de todo ello; los hay que aprovechan los muros de un castillo o que dan al mar o que se alzan desde plataformas de vértigo.

Portugal está preparado para que incluso a los que no les guste el bacalao acaben comiéndolo. Según se dice, tienen más de 1.000 recetas para prepararlo, así que entre tanta variedad, alguna habrá que convenza al comensal más reacio. Ante tal alarde de creatividad, sería bastante descortés no probarlo por lo menos.

Tradicionales, bohemios, de antigüedades, más o menos conocidos… Sean como sean, los mercados siempre son la pieza clave de cualquier viaje. Ahí, frente a nosotros, el color, los sabores, la luz, el trasiego de lo cotidiano, las tradiciones nos hablan del lugar mejor que cualquier guía. Por eso, en toda ruta hay que guardar siempre tiempo para aventurarse por los mercados igual que por los museos. Si viajas a Portugal, estos son de obligada visita.

De Viana do Castelo a Monçao se hila una ruta tan azul como el Atlántico y tan verde como la costa (y el vinho…). Aquí nació el Reino de Portugal, y difícilmente encontraremos fuera rincones con más arraigo, que respondan de una forma tan auténtica a la identidad y el sentimiento de Portugal.

Ni los más antiguos de esta zona de Alentejo habrían podido llegar a imaginar en qué se convertirían estas tierras, y es que, en ocasiones, las infraestructuras tienen eso, que son capaces de cambiarlo todo para siempre. En este caso, para bien.

Viajamos a Lisboa y corremos el riesgo de pensar que con pasar por todos los miradores, subir al tranvía, probar los pasteis de belem o recorrer las calles de sus barrios ya lo tenemos todo hecho. Y, sin embargo, en el Distrito de Lisboa aguardan otros muchos planes, tesoros naturales de visita sorprendente.

Los centros históricos guardan la esencia de pueblos y ciudades. Son el núcleo original, callejuelas, monumentos, barrios y plazas, en los que el presente se encuentra con el pasado. Pasear por ellos es hacerlo a través de siglos de historia hasta el origen mismo de los tiempos. Para que lo puedas comprobar, te dejamos con algunos de los centros históricos más bellos de Portugal.

Portugal está entre los mejores países para conocer por carretera: proximidad, buenas infraestructuras, diversidad de enclaves… Por eso, te mostramos tres de las mejores rutas en coche para que lo descubras.
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