Portugal cuenta con un montón de rutas para realizar con bicicleta de montaña. Estas son solo tres de ellas con las que disfrutar de algunos de los paisajes más increíbles del país luso. ¿Vacaciones? Sí, pero con el placer de llegar cansados a nuestro hotel, de una primera ducha, y esa cerveza con la que recuperamos el tono anímico.

Se puede llegar cómodamente en metro desde el centro de Oporto. Vale la pena, porque la pequeña ciudad costera lo tiene todo para ser una escapada alternativa en Portugal: tiene mucha (y buena) arquitectura contemporánea, playa urbana, agenda cultural y una amplísima oferta de restaurantes (más de 600) que le ha llevado a ser conocida como el comedor de Oporto.

El Portugal continental no tiene un perfil demasiado accidentado, pero tampoco es Gales, donde en el año 1917, Reginald Anson (Hugh Grant) y George Garrard (Ian McNeice) llegaron a Fynnon Garw para medir una colina a la que le faltaban 20 pies para ser montaña. Cierto… en realidad, esa es la historia de la película El inglés que subió una colina pero bajó una montaña. Así que para que no te suceda lo mismo, que pienses que vas a una montaña, pero no alcanza ni para colina, aquí tienes los destinos con mayor altura de Portugal.

La historia tiene sus tributos. Corría el año 1748 cuando el rey Joao V fundó en Alter do Chao la “Coudelaria” (Yeguada) para la cría de caballos destinados al Picadero Real de la corona de Portugal. Aquello fue el origen de una tradición que ha hecho famosa a esta villa en todo el país y entre los amantes de la equitación. La raza lusitana, gracias al Hierro Alter Real, tiene aquí su mejor representante, más aún cuando todos los 24 de abril se celebra la festividad “Leilao de Cavalos da Coudelaria de Alter”.

En el interior de la región Centro de Portugal hay 12 aldeas que hacen las delicias de quien las visita. Impasibles al tiempo, entre castillos y murallas, guardan los vestigios de varios pueblos desde el principio de los tiempos: visigodos, romanos, musulmanes y templarios. También conservan las tradiciones gastronómicas que las hacen únicas en el mundo.

Las cimas agrestes de la sierra de Gerês tienen un hueco reservado en el Parque Nacional da Peneda-Gerês. Agua, peñascos, bosques y costumbres ancestrales, donde los ganados incluso campan a sus anchas por las aldeas, proporcionan un recuerdo inolvidable. Incluso se puede andar por los restos de la vía romana que va desde Campo do Gerês a Mata da Albergaria, recordando los tiempos de las legiones y parando en los marcos “miliários”, a la sombra de una densa vegetación.

Ocultas en el interior de la región Centro de Portugal hay 12 aldeas que son una delicia para los viajeros curiosos y aventureros. Están cercadas por pequeños caminos sin explorar, por lo que las Aldeas Históricas de Portugal son perfectas para recorrer en bicicleta o caminando, siguiendo las huellas ibéricas que el tiempo no ha podido borrar.

Conocida como “la Atenas lusa”, Coimbra nos sirve de punto de partida para esta ruta. El esplendor que rodea a esta ciudad, cuna del Renacimiento nacional y sede de una de las universidades más antiguas del mundo, se palpa al doblar cada esquina. Ruinas romanas, leyendas amorosas y aldeas de pizarra sirven de preámbulo a la sierra de Lousa, caracterizada por unas impresionantes vistas y por dar hogar a las abejas que fabrican una miel que alegra la vida.

Como ocurre con el Rioja, por ejemplo, hay diferentes tipos de vino de Oporto, determinadas por la uva utilizada y el tiempo de envejecimiento en los barriles de madera. Los más populares son el Ruby y el Tawny además de los blancos y los rosados…

Situado a unos 30 kilómetros de la ciudad de Lisboa, la UNESCO declaró el Parque Natural de Sintra Patrimonio de La Humanidad en 1995. Un sitio perfecto para escapar de la urbe y quemar las calorías del bacalao y los Pastéis de Belém siguiendo sus rutas…
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