Playas Papagayo. Por tella0303

Vivimos en un planeta maravilloso, pero cada vez más amenazado. Bien debido a la contaminación derivada del plástico, echando a perder entornos vírgenes; o bien por el despilfarro de agua afectando a los hábitats naturales. Waterlogic, productor de dispensadores de agua, ha asumido el reto de concienciar al mundo sobre catástrofes potenciales, intentando estimular el cambio antes de que sea demasiado tarde.

Si no reaccionamos pronto frenando el consumo excesivo de plástico de usar y tirar, corremos el riesgo de perder nuestras costas bajo un mar de residuos. En el siguiente artículo, Waterlogic se sumerge en esos idílicos paraísos para mostrar lo que arriesgamos debido a nuestro insensato comportamiento. Descubriremos lugares maravillosos mostrando los tesoros que tenemos al alcance de nuestras manos; riqueza que debemos conservar, para que nuestros hijos puedan disfrutar de este espacio natural.

Ya sea por sus aguas transparentes como el cristal, su arena blanca o su fascinante vida marina, cada uno de estos lugares merece protección.

Hemos producido casi 9 mil millones de toneladas métricas de plástico desde 1950. La mayor parte aún existe hoy en día, con el plástico de usar y tirar como azote de los océanos. El Foro Económico Mundial ha declarado que 8 millones de toneladas de plástico son vertidas al mar cada año. Estos hechos plantean unas consecuencias traumáticas: en 2050, el océano puede contener más plástico que peces.

Los efectos son muy evidentes, ya que muchas playas de Europa se encuentran con cachalotes envenenados tras ingerir 20 kilos de plástico llegado a la orilla. No sólo sufre la vida marina, hay muchos destinos famosos de costa que tienen problemas para soportar la presión de la masificación turística.

Las autoridades de Maya Bay, la pintoresca isla famosa por la superproducción de Hollywood “La Playa”, anunciaron recientemente su cierre temporal debido a la destrucción ecológica que supone la sobreexplotación. La infame costa de Kuta, en Bali ha sido presa de mares de residuos de plástico. Y sin embargo, la belleza permanece.

1. Cala Macarella y Macallereta, Menorca (Islas Baleares)

Cala Macarella. Por Pawel Kazmierczak

Las calas Macarella y Macarelleta se encuentran al sur de Menorca. Son muy populares por su arena fina y blanca, y el agua cristalina de color turquesa. Cala Macarella tiene unos 140 metros de longitud y se encuentra entre acantilados. Cala Macarelleta está considerada como la hermana menor, por ser más pequeña y tranquila.

Los pinos que rodean ambas calas llegan hasta la arena. Existe un camino en la roca del acantilado que une ambas calas siguiendo la línea de la costa y pasando por distintos miradores. Recorrerlo lleva unos 15 minutos.

2. Playa de Rodas, Islas Cíes, Vigo (Galicia)

Por StockPhotoAstur

La playa de Rodas pertenece al Parque Natural de las Islas Atlánticas. Este entorno natural está especialmente protegido debido al medio natural que alberga. Por este motivo, el número de visitantes está limitado.

La playa tiene una longitud de 1.200 metros y cuenta con un bosque de pinos y eucaliptos que dan acceso a unas dunas de arena blanca bañadas por agua turquesa y transparente.

En el centro de la playa se encuentra el Lago de los Nenos, que no es más que una albufera creada por sedimentos. La entrada al lago está prohibida, ya que los huevos de tortugas que están enterrados en este área podrían resultar dañados. Esta playa es la perfecta combinación del turismo sostenible y la protección de la naturaleza.

3. Cala Aiguablava, Begur (Cataluña)

Por Hugues ARGENCE

La cala de Aiguablava se encuentra al noreste de la península en la costa de Girona. Se trata de una pequeña cala muy popular y frecuentada en los meses de verano. Tiene una longitud de 75 metros y su arena es fina y dorada. Originariamente fue un puerto natural que se utilizaba para que los barcos pudieran realizar una parada técnica, con el tiempo se han ido encontrando objetos que estos barcos lanzaron en su momento y que forman parte de un pequeño tesoro arqueológico de distintas épocas.

El agua de la cala es limpia y cristalina y cuando sale el sol se distinguen distintos tonos que varían entre el azul y el turquesa. La cala está refugiada del mar y apenas hay oleaje por lo que puede ser una buena opción para familias. Desde la misma playa a través de un camino se puede acceder a la Punta es Mut desde donde se obtienen vistas espectaculares del mar.

4. Playa Matalascañas, Almonte (Andalucía)

Por Jan

La playa de Matalascañas está situada al suroeste de la península. Se trata de una playa de dunas doradas, cuya arena es blanca y de grano fino. Esta playa cuenta con 4 kilómetros de longitud y está limitada por el Parque Nacional de Doñana, declarado Reserva de la Biosfera, por la UNESCO. La playa es el único acceso a pie al parque natural, una ventaja que aprovechan los bañistas para poder visitarlo.

La playa cuenta además con los restos de una torre de vigilancia: la torre de la Higuera, construida en el siglo XVI. Entre las dunas, a lo lejos, también se puede observar el faro de La Higuera, cuyo color blanco impregna de encanto todo el paisaje.

5. Playas Papagayo, Lanzarote (Islas Canarias)

Por gumbao

Situadas al sur de la isla y rodeadas de montañas, las playas Papagayo no son muy accesibles, lo que hace que el lugar sea solitario y virgen. Entre las cinco playas se pueden encontrar minúsculas calas con un paisaje fascinante. El color de sus aguas y su transparencia recuerda a paraísos tropicales de recónditos lugares. El mar en calma y la temperatura del agua invitan a darse un baño a cualquier hora del día durante todo el año.

Las playas Papagayo constituyen un diverso espacio natural al que cualquiera quisiera trasladarse para poder descubrirlo.
Ha llegado el momento de proteger las tierras vírgenes.

Leyendo sobre estas playas magnificas, recuerda una cosa: nuestro hábitat natural no puede resistir mucho más, así que debemos acabar con la contaminación de plástico. La Unión Europea ha propuesto importantes medidas para eliminar los productos de plástico de usar y tirar más perjudiciales, como los bastoncillos para limpiar las orejas, las pajitas, los vasos, cubiertos y platos de plástico. Y al mismo tiempo, se ha sometido a presión a varias multinacionales para que implementen mayores controles al plástico. Sin embargo, dada la dependencia diaria que tenemos del plástico, hará falta poner de nuestra parte. Debemos cambiar nuestros hábitos y pedir a los demás que hagan lo mismo, si queremos dar un giro sustancial hacia un estilo de vida más sostenible y conservar el planeta.

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