Candeleda. Por: Jose Antonio
Después de tantas semanas de lluvias y cielos grises, el finde de sol se celebra. Y no hace falta irse muy lejos, basta con elegir un pueblo con encanto, comer rico y respirar aire limpio, ¿coincidís conmigo? En esta lista tienes 5 escapadas perfectas para esos primeros días luminosos: destinos con personalidad, historia, paisajes que se disfrutan el doble y ese tipo de lugares que invitan a alargar la estancia una noche más.
Garganta de la Olla (Cáceres)
El invierno suele apretar en la comarca cacereña de La Vera, pero cuando el tiempo da tregua, Garganta de la Olla es uno de esos pueblos que se saborean paseando despacio. Declarado Conjunto Histórico-Artístico, sorprende por su arquitectura singular, donde el castaño -abundante en la zona- es uno de los materiales de construcción más presentes. El resultado es un casco urbano con muchísimo carácter, de esos que te obligan a mirar hacia arriba y detenerte en los detalles.
Además, la huella judía tiene un peso importante, visible al recorrer rincones como el Barrio de la Huerta. Y si lo que te apetece es naturaleza en versión premium, a apenas un kilómetro tienes las piscinas naturales de la Pilatillas de Abajo.
Para alargar el plan con comodidad, Abuelo Marciano encaja muy bien si vais en grupo. Esta casa de campo, de finales del siglo XIX rehabilitada, con amplios salones y zonas exteriores, tiene capacidad para hasta 22 personas repartidas en 9 habitaciones. Ideal para un fin de semana completo.
Espot (Lleida)
Espot es un municipio del Pallars Sobirà, en el valle del río Escrita, rodeado por Pirineos de postal. Su gran baza es la ubicación, desde aquí se accede al Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici, uno de esos lugares que impresionan por su lagos y la sensación de alta montaña.
Y, al otro lado, están las pistas de Espot Esquí, así que el destino funciona tanto si te apetece naturaleza como si buscas nieve. Con la creación del parque, el pueblo -de origen medieval- cambió el paso: se transformaron las actividades tradicionales, la forma de vida y hasta la configuración urbanística. Aún así, el casco antiguo conserva calles empedradas y ese aire de pueblo pirenaico que siempre apetece.
Y para completar la experiencia, Alba dˋEsteve es una opción muy cómoda. Se trata de una casa rural de nueva creación nacida de la remodelación de una antigua cuadra, con privacidad y una amplia zona verde. Además, ofrecen servicios pensados para exprimir la estancia: desayuno, catering, actividades, spa-jacuzzi o leña para la chimenea.
Artikutza (Navarra)
Un enclave natural propiedad de San Sebastián situado en la localidad navarra de Goizueta, ¿cómo? Para conocer su historia hay que remontarse a varios siglos atrás, cuando estos montes pertenecían a la Real Colegiata de Santa María de Roncesvalles. El giro llega en 1919, cuando el Ayuntamiento de San Sebastián compra Artikutza tras detectarse que el agua que abastecía la ciudad estaba relacionada con brotes de fiebres tifoideas.
Desde entonces, se instala una red de tuberías y canales que capta manantiales y, sobre todo, se prohíben actividades que puedan contaminar. ¿El resultado? Un paraíso húmedo de hayas y robles tan lluvioso que “compite” con Grazalema. Eso sí, aquí hay una regla muy clara, se viene a desconectar de verdad, no hay cobertura, y esa es la parte del encanto.
Si quieres dormir cerca para vivirlo con calma, la Casa Rural Garata, a 5 km de Artikutza, es un caserío tradicional navarro rehabilitado, decorado con antigüedades y detalles especiales. Dispone de 4 dormitorios y está bien equipada para estancias largas, con comodidades como calefacción, cocina completa y sala de juegos (billar y ping-pong).
Murla (Alicante)
Murla, situado en la provincia de Alicante, es de esos pueblos que te reconcilian con el Mediterráneo cuando por fin sale el sol. En pleno Valle del Pop, entre bancales, almendros y montañas suaves, se respira calma de la buena. El municipio se asienta a los pies del Cavall Verd, una cima con pasado morisco y con rutas que regalan vistas amplias del valle sin necesidad de ser un experto en senderismo.
El casco urbano mantiene el sabor tradicional, con calles estrechas y rincones tranquilos. Su auténtica joya patrimonial es el Castillo-Iglesia de San Miguel de Arcángel, un edificio singular que mezcla defensa e identidad religiosa y ayuda a entender la historia de la zona. Es una escapada sencilla y muy agradecida: luz, paisaje, comida rica y un ritmo sin prisa.
Para quedarte por la zona, Casa Lennisa está a 1,5 km de Murla y se alquila por habitaciones, con desayuno diario. Destaca por estar rodeada de naturaleza y por ofrecer ese plus de comodidad que apetece en una escapada rural sin complicaciones.
Candeleda (Ávila)
Cuando sale el sol, en Candeleda (Ávila), el pueblo se vive en modo terraza y callejeo, ¡no hay mejor plan! Casas de piedras, balcones con flores y ese punto agradable que te hace decir: “aquí se está bien”. Eso sí, hay dos visitas que querrás hacer. La primera, la Casa de las Flores, una esquina preciosa que se ha convertido en la foto obligada por sus fachadas llenas de color.
La segunda, el Museo del Juguete de Hojalata, una visita corta y entrañable, perfecta si haces la escapada rural con niños o si te apetece un viaje directo a la nostalgia. Y sus alrededores también te lo ponen fácil, la Sierra de Gredos te ofrece miradores, gargantas cercanas y la sensación de tener naturaleza a un paso sin renunciar a la comodidad del pueblo.
Si buscas un alojamiento que encaje con la idea de descansar, Los Naranjos es una opción muy adecuada. Una casa especialmente soleada, con jardín amplio y vistas agradables. Cuenta con 4 dormitorios, salón con techos altos, ventanales y chimenea, además de piscina y hamacas para aprovechar el buen tiempo.
Al final, lo bonito de estas recomendaciones es que no hay un único plan perfecto, existe un pueblo para cada tipo de día y de energía. Desde el blanco inmaculado de Grazalema hasta el Pirineo de Espot, pasando por la comarca de La Vera o el Valle de Pop, todos tienen ese punto de encanto que se disfruta mejor sin agenda apretada. Elige el que más te encaje y déjate llevar, a veces, la mejor escapada es la que empieza con un lugar pequeño y termina con la sensación de haber respirado más hondo.
Miryam Tejada
Mi título universitario dice que soy licenciada en periodismo, pero realmente soy una todoterreno a la que le pilló la transición del mundo analógico al digital de pleno. Es decir, soy millennial, y eso lo que conlleva, según las habladurías, es que me dejo llevar y priorizo mi bienestar. O lo que es lo mismo, soy una apasionada de los viajes y las experiencias, del simple hecho de tomar unas cervezas entre amigas, organizar una buena comilona en la sociedad con sobremesa larga incluida o pasar las tardes en el parque con mis gemelos.















