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202 Alojamientos cerca de Biescas

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Últimas opiniones en Biescas

Casa Che es HOGAR

Casa Che es HOGAR

Lalita VR

Ir a Biescas y quedarme 15 días con mis 2 perros en casa Che, ha sido estar en mi casa desde el primero momento. Tanto Idoia como Juan, hacen que te sientas así no solo por como es la casa, que no le falta detalle. Si no porque ellos, te hacen ver qué es tu casa. El primer día son los anfitriones, al tercero ya son amigos. 2 personas MARAVILLOSAS. Y de la casa qué decir. Todo todo todo bien. Empezando por la cocina que no le falta detalle. Salón comodísimo para si se da, ver alguna peli o serie. Baño con una bañera perfecta y agua caliente que sale al segundo. Y 2 habitaciones con salida al patio, igual que el salón. Las habitaciones amplias. Y la cama casi más cómoda que la de mi propia casa. Y el entorno... Es el paraíso. Se oye el silencio. La gente de Biescas es amable y muy amigable. Tienes todo a 5m de la casa. Resumiendo: VOLVEREMOS!!!

Relax

Relax

Carmen Calvo Ortega Calvo

Un apartamento muy bien equipado, bonito y cómodo. Ubicado en un entorno perfecto cuando buscas tranquilidad y naturaleza. No hay ruidos de ningún tipo. Es ideal para descansar. La única pega, para mí, fue el colchón, que aunque no era nada incómodo, para mí, era demasiado blando.

Apartamento práctico, limpio y súper completo!

Apartamento práctico, limpio y súper completo!

Aritz

Apartamento práctico, limpio y con todo lo necesario para pasar unos días en el Pirineo. La terraza una pasada. Los muebles que tiene son mejores que los de las fotos y la super cama de 160 que según nos comunicaron la pusieron nueva semanas antes un lujazo! Volveremos.

Muy bien, cómo siempre

Muy bien, cómo siempre

Daniel Giménez

Tercera vez que nos alojamos en Cañardo. Apartamentos muy cuidados y super limpios. Ana es un encanto de anfitriona, siempre dispuesta a ayudar. Pueblo pequeñito y muy tranquilo. No hay tiendas ni bar, que los tienes a 2,5 km en Biescas.

Días de esquí con amigos.

Días de esquí con amigos.

Tomás Albillos

Estuvimos en Carnaval con los amigos, la experiencia fue fantástica. La casa está en una ubicación muy tranquila sin ruidos y muy céntrica. El salón espectacular, muy amplio para comentar los planes del día. La cocina con todo lo necesario. Las habitaciones correctas. Los anfitriones encantadores preocupados por todos los detalles.Hemos pasado unos días muy relajados. El plus del comedor de abajo con chimenea es para disfrutar. En resumen gracias por la experiencia.

Práctico, limpio y cómodo

Práctico, limpio y cómodo

Antonio Garcia

Fueron super amables y atentos a nuestra llegada. El alojamiento super práctico y una terraza que aprovechamos un montón con los peques.

Biescas, turismo rural en una Reserva de la Biosfera

El Pirineo aragonés siempre es una fuente de grandes momentos y apacibles estancias. Esta vez te recomendamos establecerte por unos días en la comarca del Alto Gállego, concretamente en el valle de Tena, por donde se esparce ricamente la reserva de la biosfera de Ordesa-Viñamala (la única de Aragón), con toda la biodiversidad que esto conlleva.

Escoge un hogar temporal de lo más acogedor en Biescas y empápate de románico, deja que te cuenten relatos legendarios, haz el cabra por el monte, únete a festejos… Y cuando necesites un buen descanso sumérgete en el Balneario de Panticosa (a 30 minutos). ¡Cuando vuelvas no serás el mismo!  

Los aeropuertos que te quedarán más cerca son los de Huesca-Pirineos (a 1 hora y 50 minutos) y Zaragoza (a 2 horas y 25 minutos). También podrás hacer parte de tu trayecto en AVE hasta Zaragoza o Huesca, o en tren de media distancia hasta Jaca (a 25 minutos), y finalizar tu viaje en autobús. En coche, deberás seguir la E-7 o A-132 desde Huesca, o la A-21 y la N-240 desde Pamplona.

La villa de Biescas

Por las calles de su casco urbano te espera un agradable paseo entre muestras de arquitectura popular. Es aquí donde viven los pelaires, nombre que reciben los que preparan la lana que ha de tejerse, pero también los habitantes de Biescas.

Un espacio que tienes que ver cuando rondes por sus dominios es el Museo de La Torraza. Ocupa una interesante casa-fuerte de 1580. En lo alto de su fachada de piedra asoman unas saeteras, pero no te preocupes, serás bienvenido. En su interior, una serie de objetos, maquetas, carteles y audiovisuales se conjurarán para hacerte viajar al siglo XVI.

Una pequeña incursión al pueblo de Yésero (a 15 minutos) te permitirá conocer lo que fue una fuente de ingresos para los habitantes de la zona: la pez. Se trata de un líquido que se obtenía de la resina de los pinos y que se utilizaba para proteger botas de vino, fabricar antorchas, marcar ganado… Te contarán todo lo que quieras saber en el Centro de Interpretación Casa de la Pez, que ocupa una antigua cárcel.

Testimonios románicos

Si diriges tu mirada a la parte alta de Biescas, darás con la iglesia de San Salvador. En su ábside, permanece su parte original románica. El resto quedó destruido durante la Guerra Civil. Desde su mirador tendrás una imagen de postal de la localidad y su entorno.

Basculando por el término municipal hallarás las iglesias de San Martín de Oliván, San Bartolomé de Gavín (con una bella torre-campanario sobrepuesta en un paisaje que te invitará a quedarte un buen rato), Santa Eulalia de Susín (sus pinturas murales Los llorones de Susín te esperan en el Museo Diocesano de Jaca) y Santa Eulalia de Orós Bajo (a caballo entre el románico serrablés y jaqués).

Las descubrirás (¡a estas y a muchas otras!) siguiendo la Ruta del Serrablo. Desde Biescas podrás tomar los caminos que te llevarán a los templos de los núcleos de Gavín y Espierre, los levantados en la orilla izquierda del Gállego y los próximos a la pista que se dirige a la zona de Sobrepuerto.

De la canoa de lago a la escalada en hielo

Si te apetece desplazarte a pie, podrás perderte entre cuantos senderos. Una pequeña recomendación: el PR-HU 80, que enlaza Biescas con la Casita de las Brujas (5 kilómetros, 1 hora y 15 minutos). Se desliza a la sombra de los pinos y conserva el recuerdo de cuando fue camino de herraduras para bajar leña. Muy cerca, te llamará el circuito de aventura en los árboles del Parque de Arratiecho.

También puedes optar por una ruta en BTT, como la que une Biescas (partiendo de la plaza del Ayuntamiento) con los pueblos pintorescos de Barbenuta y Espierre, pasando por el barranco del Sía (7,5 kilómetros).

Otras muchas actividades te harán familiarizarte con los parajes de tu alrededor: canoa de lago, kayak, barranquismo, escalada (¡también en hielo!), vía ferrata, pesca, esquí, raquetas de nieve, hípica...

“Donde la araña tejió, Elena no entró”

Coge tu brújula y apunta 5 kilómetros al norte de Biescas, sin abandonar su término, pero adentrándote en el valle de Tena. O réstale un poco de tono épico y simplemente busca las indicaciones que te conduzcan a la ermita de Santa Elena. A su vera, la fuente de la Gloriosa mana con intermitencia y parte del templo busca esconderse en una cueva.

En este entorno se respira espiritualidad desde hace siglos. Aquí, en la prehistoria, se alzaron megalitos y los romanos rindieron culto a las ninfas. ¡Y es un abundante pozo de leyendas! Una de éstas cuenta que santa Elena, después de pasar por Biescas huyendo de unos perseguidores, se escondió en una cueva del valle de Tena. Acto seguido, una araña tejió una tela en la entrada, y esto fue lo que la salvó: creyeron que allí no podía haberse escondido…

Cuatro romerías te servirán de excusa para visitar esta ermita: el 7 de febrero, el domingo de Pentecostés o Día de las Cruces, el 13 de junio (San Antonio de Padua) y el 18 de agosto (Santa Elena), coincidiendo, en el pueblo, con el chupinazo, el esperado desfile de carrozas y las verbenas.

“El aragonés fino después de comer tiene frío”

Si buscas la singularidad y la tradición no solamente en el entorno, sino también en las recetas que te darán de comer, por Biescas y el valle de Tena tu escapada de turismo rural sabrá a sopas de ajo o pan, migas con uva o huevo, boliches, bacalao ajoarriero, chiretas con patatas, guisos de caza, carnes a la brasa…    

Y, como no hay dos sin tres, después de un primer plato y un segundo: los postres. Sean rosquillas, sean torrijas, crespillos, empanadas de calabaza o quesos de Aragón, haz que bajen con algún quemadillo. Eso si no quieres algún dulce con alcohol ya incorporado: como las sopas de Santa Teresa y el melocotón con vino rancio. Para que suba la temperatura... ¡Haz caso del dicho!