‘Detox’ digital en la montaña: pueblos sin apenas cobertura

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26.01.2026

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6min. de lectura

Vivimos enganchados al móvil. En esos minutos en el metro, o incluso durante los segundos que quedan para que el semáforo se ponga en verde, es fácil ver a personas consultando su teléfono. Lo sacamos del bolsillo como por inercia. Así que cuando viajamos a determinados destinos de turismo rural en los que la cobertura es escasa o inexistente, a veces es hasta una alegría, un descanso. Qué decir de esas familias que riñen con sus hijos e hijas adolescentes por estar constantemente pegados a las pantallas.

En España todavía existen las llamadas “zonas blancas”, que son espacios sin cobertura. No vamos a romantizarlas, realmente son un problema que complica la vida diaria de sus habitantes. Tareas tan sencillas y cotidianas como hacer una llamada o coger cita previa en un servicio público se convierten en una odisea. Pero sí son lugares que nos pueden ayudar a hacer una desintoxicación digital en una escapada rural. En todos ellos conectarse es una tarea muy complicada o, incluso, misión imposible. A quien te llame estando allí, probablemente le saltará aquel mensaje grabado que ya apenas escuchamos: “El móvil al que llama está apagado o fuera de cobertura”.

La Huerce (Guadalajara)

Panorámica de La Huerce (Guadalajara) y Sierra del Ocejón. Por Pedro Oliva
Panorámica de La Huerce (Guadalajara) y sierra del Ocejón. Por Pedro Oliva

Ir a La Huerce, es una invitación a dejar de lado la tecnología. Está en el corazón del Parque Natural de la Sierra Norte de Guadalajara, a los pies del pico Ocejón, que es una de las montañas más altas de Castilla-La Mancha. El entorno es de una naturaleza exhuberante y el pueblo es un ejemplo de arquitectura popular serrana construido a base de piedra, madera y pizarra. Entró bastante tarde a la era de las comunicaciones y todavía hoy presenta algunas complicaciones para llamar por teléfono o enviar un mensaje.

Ahora bien, para estar completamente aislados de la tecnología, vale la pena acercarse a la pedanía de Umbralejo. Fue reconstruido por el extinto Instituto para la Conservación de la Naturaleza (ICONA) y hoy sirve como aula de naturaleza. Está dentro de la ruta de los “pueblos negros de Guadalajara”, ya que alberga unas 60 viviendas de piedra, madera de roble y lajas de pizarra negra. Está deshabitado, así que no solo falta la cobertura móvil, sino también las tiendas, panaderías y bares. Un rincón del mundo que parece que se ha quedado anclado en el pasado.

Soto de Sajambre (León)

Soto de Sajambre, en León. Por travelview
Soto de Sajambre, en León. Por travelview

La cobertura es tan escasa en Soto de Sajambre que tienen hasta un cartel que indica el único punto en el que es posible hacer una llamada. Se anuncia como “Punto de cobertura” y reza: “Para realizar la conexión telefónica sitúese encima de la Piedra [así consta, en mayúsculas, como si fuera un elemento importante del pueblo], deje pasar unos segundos e inicie la llamada. Es muy importante no moverse de la piedra en el transcurso de la llamada, puesto que ello puede conllevar la pérdida de la conexión”. Olvídate de conversaciones nerviosas que invitan a pasear con el aparato en la oreja, pues perderás la cobertura.

Tener que desplazarte hasta un punto tan concreto, que además puede estar ocupado, es una de las mejores recetas para llevar a cabo un ‘detox’ digital. Pero quién necesita móviles estando en un precioso paraje que da acceso al macizo occidental de los Picos de Europa. La falta de notificaciones en el móvil hace todavía más agradable un paseo por su entorno y por sus callecitas, por las que llegaremos hasta la escuela, la fábrica de la luz, el lavadero de las fuentes y el jardín botánico.

Jasa (Huesca)

Pueblo de Jasa (Huesca). Por Tolo
Pueblo de Jasa (Huesca). Por Tolo

El encantador pueblecito de Jasa parece que lo tiene todo. Está muy cuidado, ofrece una vista privilegiada del valle de Hecho, tiene una arquitectura tradicional bien conservada, antiguas bordas ganaderas de interés como la de Sandiniés, callecitas de piedra… aunque le falta una buena cobertura móvil. Pero si la conexión es lo que te sobra en una escapada rural, es otro aliciente más para conocer la zona.

Realmente no es un problema solo de Jasa, sino de los alrededores, en el poco masificado Parque Natural de los Valles Occidentales. Los pueblos que lo rodean, como Aragües del Puerto, están en la misma situación: tienen muy mala cobertura. En Jasa predomina la tranquilidad, difícilmente rota por un whatsapp entrante, y tiene una red de senderos y caminos con panorámicas espectaculares de este enclave pirenaico. Por ejemplo, su carretera acaba en el refugio de montaña de Lizara, punto de partida de alpinistas para abordar cumbres como el Bisaurín.

Bentué de Rasal, en Arguis (Huesca)

Vista panorámica de Bentué de Rasal (Arguis, Huesca). Por Wikimarkmark - Trabajo propio, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=74343273
Vista panorámica de Bentué de Rasal (Arguis, Huesca). Por Wikimarkmark

Uno de los casos más paradigmáticos del aislamiento digital en España es Bentué de Rasal, una pedanía de Arguis, en el Prepirineo aragonés. Ha aparecido en muchos medios de comunicación por su ausencia total de cobertura móvil y de internet. No hay señal ni para hacer una llamada de emergencia. La difusión de su problema ha llevado a las autoridades a tomar cartas en el asunto y podrían solucionarlo en los próximos meses, pero de momento, siguen viviendo en “modo avión”.

Aunque no hay casa rural para alojarse en Bentué de Rasal, sí existen en Arguis, desde donde podemos dirigirnos al oasis de ‘detox’ digital. Desde la pedanía se pueden hacer rutas por los alrededores para reconectar con el silencio. Al menos, hasta que recuperen la conexión móvil.

Estallo (Huesca)

Casa Marieta de Estallo. Cedida por Comarca Alto Gallego
Casa Marieta de Estallo. Cedida por Comarca Alto Gallego

Sí, de nuevo en Huesca, y muy cerca de Bentué de Rasal. El relieve montañoso de la provincia hace que sea relativamente fácil quedarse sin cobertura en el móvil. Otro de los lugares en los que tampoco te podrá llamar nadie es Estallo, que pertenece al municipio de Caldearenas, en el Alto Gállego.

Por la noche no hará falta que le quites el sonido al teléfono, ya que nadie te molestará. Es uno de esos pueblos en los que no hay nada y no pasa nada. Encontraremos la “calle Única” (así se llama) que atraviesa un núcleo de unas pocas casas y un frontón al aire libre.

Raquel Andrés

Periodista y aventurera. Me has podido leer en Escapada Rural, Diari Nosaltres La Veu, La Vanguardia, El Salto y otros medios. Habitante y amante de las zonas rurales, sea cual sea el destino. Procuro escaparme una vez por semana con las botas de montaña, el arnés o el neopreno. También soy un intento de baserritarra.

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Montaña de Montserrat, en Barcelona.