Grandes montañas y glaciares que recuerdan el origen de la cordillera, espacios protegidos, parques naturales, ibones, valles, ríos salvajes y barrancos que llaman a la aventura… Estos son los ingredientes que componen el Pirineo aragonés y que no puedes perderte.

Llevad las botas de montaña, unos prismáticos y una cesta para recoger materiales naturales cuando vayáis de excursión. Y, si es verano, ¡no olvidéis el bañador para daros un chapuzón en las diferentes pozas que encontraréis por el camino!

En pleno Pirineo aragonés, en la provincia de Huesca, se encuentra el sector de mayor hermosura del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, el Valle de la Pineta. Doce kilómetros de recorrido al que asoman majestuosas paredes montañosas, camaleónicos bosques de hayas y abetos, inmensos prados, ríos, vistosas cascadas y hasta un pequeño glaciar que se resiste a abandonar semejante entorno natural.