Las 8 maravillas medievales que no te puedes perder
Escrito por
15.03.2026
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7min. de lectura
Castro Caldelas. Por KarSol
Si te apetece una escapada que te haga transportarte en el tiempo, para ver murallas, castillos, callejuelas de piedra y vistas que te hacen parar, atento a este listado. Te propongo 8 destinos con alma medieval repartidos por España, perfectos para un fin de semana diferente. Y como el plan no se disfruta igual si vas corriendo, en cada parada te dejo una casa rural sugerida para que reserves, te instales a gusto y vivas la experiencia completa.
Alarcón (Cuenca)
Alarcón, en la provincia de Cuenca, es de esas villas que impresionan incluso antes de entrar. Aparece elevada sobre un meandro del río Júcar, como una isla de piedra que protege su tesoro. El castillo manda, y se nota. Pero lo mejor es perderse por sus callejuelas y descubrir que, en un espacio pequeño, hay iglesias, casonas y rincones que hablan de siglos de historia. Llegar por primera vez, por la única carretera de acceso, y encontrarse de bruces con el conjunto recortado sobre ese paisaje, es un momentazo único.
Así que para no perder detalle, la Dehesa Vieja Casa Rural te espera. Junto al pantano de Alarcón, esta casa de campo reformada dispone de jardín con pinar y porche, piscina y solárium, barbacoa, parque infantil, fuente y cenadores. Ideal para reservar un fin de semana y alternar vistas medievales con descanso de verdad.
Castro Caldelas (Ourense)
Nos trasladamos hasta el municipio gallego de Castro Caldelas para meternos de lleno en la Edad Media. Su casco antiguo, declarado Conjunto Histórico-Artístico, te lo pone fácil: calles empedradas, casas de piedra con galerías y escudos, y esa subida serpenteante hacia el castillo que es un viaje en el tiempo. La fortaleza conserva muy bien sus elementos más icónicos y, desde lo alto, el pueblo se entiende estratégico, bonito y con carácter.
A 8 km, en Cerdeira, la Casa do Comediante es una opción comodísima si vais en familia grande o en grupo. Son seis apartamentos dentro de una edificación tradicional cuidadosamente restaurada, con 12 habitaciones y capacidad de hasta 40 personas. Es el típico alojamiento que se reserva para juntarse, tener espacio y disfrutar de la provincia de Ourense sin prisas.
Sos del Rey Católico (Zaragoza)
En la provincia de Zaragoza, Sos del Rey Católico es de esos pueblos que se caminan despacio porque cada esquina es una postal. Antiguo, amurallado y con uno de los conjuntos medievales más bonitos de Aragón, su encanto está en lo sencillo: callejuelas estrechas, piedra, rincones con historia y un ambiente que te transporta. Además, su nombre no es casual, aquí nació Fernando el Católico, y el pueblo conserva ese aire de “lugar importante”.
Para alojarte, El Pinar de Bardena (a 12 km, en San Isidro del Pinar-Cáseda) encaja perfecto si buscáis una casa completa. Tiene 6 habitaciones, chimenea, dos comedores y dos asadores, con todo lo necesario para que el plan en grupo funcione.
Artajona (Navarra)

Nos escapamos hasta Artajona, en Navarra, para conocer El Cerco. Una joya medieval que se ve desde lejos, con murallas y torres que todavía hoy te hacen imaginar batallas y asedios. Entrar ahí arriba es como cruzar de siglo. Y dominándolo todo está la iglesia-fortaleza de San Saturnino, con ese aspecto defensivo que impresiona: muros altos, torre vigía y una cubierta pensada con lógica medieval (sí, incluso para canalizar el agua).
Para quedarte cerca, Casa Rural Los Corrales (a 9 km, en Añorbe) es una opción muy familiar y práctica. Tiene 6 habitaciones, 2 salones amplios, 2 baños y cocina equipada; y fuera, jardín privado, piscina y barbacoa.
Cuéllar (Segovia)
Podríamos decir que Cuéllar es una villa medieval con muchísima “chicha”, ya que pasear por sus calles es ir encontrando huellas de historia a cada paso. Es conocida como la Villa del Mudéjar, y se nota en su patrimonio. Además, es una gran ciudad amurallada, así que durante la visita te acompañan tramos defensivos, de los que tuvieron peso y lo siguen transmitiendo.
Para respirar ese aire histórico que emana esta localidad segoviana, lo suyo es quedarse a dormir en El Refugio del Salinero. Un alojamiento que suma a la escapada un plus de comodidad y ambiente casero. Tiene piscina de agua salada, césped natural y zona de recreo para niños con columpios. Con 5 dormitorios y 8 camas, es perfecto para grupos medianos que buscan disfrutar del destino sin carreras.
Medellín (Badajoz)
En la localidad pacense de Medellín, encontrarás una mezcla de historia a lo grande con una atmósfera tranquila que sorprende. Aquí hay capas: un castillo medieval, un teatro romano, un puente romano… y calles que fueron testigo de épocas muy distintas. Además, el río Guadiana le da ese punto especial, y la zona es conocida por atardeceres preciosos, de los que te reconcilian con el viaje sin necesidad de hacer mil actividades.
A 24 km, en Almoharín, La Atalaya es una base perfecta para esta escapada. Está rodeada de paisaje de dehesa y vistas a sierras cercanas, con un estilo que mezcla arquitectura popular e hispano-lusa. Tiene 5 dormitorios, zonas comunes bien equipadas, piscina, barbacoa y zona de juegos infantiles.
Almodóvar del Río (Córdoba)
Almodóvar del Río se reconoce desde lejos por su castillo, enorme y dominante, coronando el paisaje. Visitarlo es un planazo: torres, vistas desde lo alto y ese aire épico que te hace imaginar la Reconquista y la vida de fortaleza. Pero el pueblo en sí también acompaña gracias a sus casas blancas, la campiña de alrededor y los rincones para completar una escapada que no se queda en solo voy a ver el castillo y volver.
Para alojarte, La Garrida es una opción estupenda si vais en familia o en grupo, ya que tiene capacidad para 8 y el alquiler es íntegro. Tiene cocina-comedor equipada, aire acondicionado, parque infantil y hasta campo de fútbol, además de piscina de agua salada con seguridad para niños.
Peñacerrada (Álava)
Y terminamos el listado en Peñacerrada-Urizaharra, una villa medieval de frontera, estratégica y con un recinto amurallado que todavía se deja ver. Su Puerta Sur es de esas imágenes que se te quedan grabadas. Y si te gustan los datos curiosos, de esos que enriquecen la escapada, aquí lo tienes: en esta zona alavesa se han encontrado yacimientos que han hecho famoso su ámbar, único por antigüedad y por la calidad de los fósiles.
Así que como el destino es muy completo, merece la pena hospedarse cerca, en La Casa de Alberto. Tiene dos habitaciones de matrimonio y dos dobles, una chimenea muy acogedora y todo lo necesario para un plan rural completo.
Lo mejor de estas maravillas medievales es que no se visitan, se habitan un rato. Una plaza al atardecer cuando ya se han ido los turistas, una cena sin prisas en un pueblo de piedra, el silencio de una muralla de noche… Si te apetece ese tipo de viaje, elige uno, dos o los que hagan falta y déjate llevar porque la Edad Media, cuando se mira de cerca, es mucho más bonita.
Miryam Tejada
Mi título universitario dice que soy licenciada en periodismo, pero realmente soy una todoterreno a la que le pilló la transición del mundo analógico al digital de pleno. Es decir, soy millennial, y eso lo que conlleva, según las habladurías, es que me dejo llevar y priorizo mi bienestar. O lo que es lo mismo, soy una apasionada de los viajes y las experiencias, del simple hecho de tomar unas cervezas entre amigas, organizar una buena comilona en la sociedad con sobremesa larga incluida o pasar las tardes en el parque con mis gemelos.














