Las mejores playas de Málaga: calas escondidas, dunas y aguas cristalinas

Escrito por
27.08.2026
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10min. de lectura
Playa de Calahonda en Nerja, Málaga. Por ttinu
Agua transparente, calas entre acantilados, playas rodeadas de pinos y algún arenal donde todavía queda sitio para plantar la sombrilla sin pelear por los centímetros. Estas son algunas de las mejores playas de Málaga para disfrutar del Mediterráneo este verano.
Para elegirlas hemos tenido en cuenta el entorno, las condiciones de baño, la afluencia, los servicios y la facilidad de acceso. El resultado: ocho playas muy diferentes entre sí, desde rincones casi salvajes hasta arenales con bandera azul, para elegir dónde pasar el próximo día de mar. Son tan chulas que no es de extrañar que alguna de ellas como las calas de Maro-Cerro Gordo estén entre los imprescindibles que ver en Málaga.
Playa de Maro, una de las más bonitas del litoral malagueño (Nerja)
Si hay una playa que suele aparecer en cualquier lista sobre la costa malagueña, es esta. Y está justificado, pues se encuentra junto al pequeño núcleo de Maro, dentro del entorno de los acantilados de Maro-Cerro Gordo. Un paisaje difícil de confundir y de los más bonitos de la Costa del Sol.
La playa tiene unos 500 metros de largo, es de arena gruesa y cuenta con servicios como socorrismo, duchas, aseos, hamacas y sombrillas. Sus aguas y fondos rocosos son también un reclamo para practicar snorkel y recorrer la costa en kayak. En 2026, además, Maro vuelve a lucir la bandera azul y sus aguas han obtenido la calificación sanitaria de excelente.
Llegar es fácil, pero aparcar ya es otra historia. En verano la afluencia aumenta y las plazas se quedan cortas, por lo que el Ayuntamiento de Nerja ha habilitado este año un autobús lanzadera. Funciona durante la temporada estival y evita tener que dar vueltas buscando sitio.
Cala del Cañuelo, escondida entre acantilados (Nerja)
La cala del Cañuelo está escondida entre los acantilados de Maro-Cerro Gordo y está considerada como una de las playas más bonitas de Nerja. Tiene unos 350 metros de largo y está compuesta de arena y grava. Está aislada, por lo que su carácter natural hace que los servicios sean más limitados que en las playas urbanas. Conviene ir preparado con agua, comida, sombrilla y protección solar.
El acceso requiere algo más de esfuerzo. El coche no llega directamente hasta la playa y hay que completar el recorrido a pie o utilizar el transporte habilitado en temporada. El descenso no es el más cómodo si llevas carrito de bebé o media casa a cuestas, pero tampoco hace falta ser montañero. La recompensa es un tramo de costa mucho más natural y tranquilo que los grandes arenales turísticos.
Como todas las playas de los acantilados de Maro-cerro Gordo, sus aguas son perfectas para practicar snorkel o submarinismo. Desde aquí también podemos optar por hacer senderismo, pues muy cerca están algunas de las mejores rutas de Málaga.
Playa de Cabopino, entre dunas y con bandera azul (Marbella)

Cabopino es una de esas playas que consiguen reunir dos cosas que no siempre van juntas en la Costa del Sol: naturaleza y servicios. Se encuentra junto al Monumento Natural Dunas de Artola, un espacio protegido donde las dunas y la vegetación mediterránea acompañan al arenal. En uno de sus extremos se encuentra el puerto deportivo de Cabopino.
La playa dispone de salvamento, duchas, aseos, hamacas, sombrillas, restaurantes y actividades náuticas; además de facilitar el acceso y el baño a personas con movilidad reducida. En 2026 ha vuelto a recibir la bandera azul, un reconocimiento que tiene en cuenta aspectos como la calidad ambiental, la seguridad, la accesibilidad y los servicios.
El acceso es sencillo y hay aparcamientos en las proximidades, aunque en verano conviene llegar temprano. La zona junto al puerto suele concentrar más visitantes; si buscas un ambiente algo más tranquilo, puedes alejarte hacia el área de las dunas. Así se disfruta mejor de uno de los paisajes costeros más singulares de Marbella.
Playa de Punta Chullera, calas rocosas y aguas transparentes (Manilva)
En el extremo occidental de Málaga, casi en la frontera con Cádiz, Punta Chullera ofrece un paisaje muy diferente al de las playas más conocidas de la Costa del Sol. Aquí el litoral se fragmenta en pequeñas calas rodeadas de rocas y acantilados bajos, con vegetación mediterránea y pocos edificios alrededor.
Con 700 metros de longitud, arena dorada y grava, se caracteriza por la transparencia de sus aguas y el valor ecológico de sus fondos marinos, donde existe una notable diversidad de especies. Por eso es una zona especialmente interesante para practicar snorkel. Las rocas forman parte del paisaje y también del baño, así que conviene llevar calzado adecuado si quieres moverte por la zona.
Se puede llegar en coche desde la carretera y hay zonas de estacionamiento próximas. En sus alrededores se puede ver la torre de la Chullera, que servía para vigilar la costa en la época nazarí.
Playa del Cristo, resguardada y perfecta para familias (Estepona)
Si viajas con niños, Playa del Cristo es una de las opciones más cómodas. Se encuentra en una pequeña ensenada protegida de los vientos y las aguas suelen estar tranquilas. El Ayuntamiento de Estepona la considera especialmente adecuada para los niños. Además, cuenta con una zona de árboles donde buscar sombra cuando el sol empieza a apretar.
El arenal tiene unos 680 metros de longitud y dispone de servicio de salvamento, duchas, aseos, vestuarios, aparcamiento reservado y equipamiento para personas con movilidad reducida, incluidas sillas, muletas anfibias y servicio de baño asistido. También hay zonas de juegos infantiles y restaurantes en los alrededores.
El acceso es sencillo tanto a pie como en coche. El inconveniente es que es una de las playas más populares de Estepona y los fines de semana de verano puede estar hasta la bandera. Entre semana y a primera hora resulta mucho más fácil encontrar sitio donde estirar la toalla.
Playa de Calahonda, a los pies del Balcón de Europa (Nerja)
Si hay una playa donde el paisaje y el pueblo se dan la mano, esa es Calahonda. Esta pequeña cala se encuentra justo bajo el Balcón de Europa, en pleno centro de Nerja, uno de los pueblos más bonitos de Málaga. El acceso se realiza a través de un paseo peatonal que desciende desde el famoso mirador hasta la arena, entre casas blancas, vegetación y vistas al Mediterráneo.
Con poco más de 100 metros de longitud, Calahonda es una playa pequeña, recogida y de aguas tranquilas. Está rodeada de formaciones rocosas que la protegen parcialmente del oleaje y que también aportan buena parte de su encanto. En los alrededores hay restaurantes, bares y comercios, por lo que resulta muy cómoda para combinar unas horas de playa con un paseo por el casco histórico del pueblo de Verano Azul.
Al encontrarse en pleno centro, llegar hasta ella es sencillo a pie, pero aparcar cerca puede ser complicado durante los meses de verano. Tampoco es la opción más tranquila de la selección: su reducido tamaño y su ubicación hacen que tenga bastante afluencia en temporada alta. A cambio, pocas playas ofrecen la posibilidad de darse un baño y, después, subir al Balcón de Europa para contemplar la costa desde las alturas.
Playa de Almayate, un enorme arenal (Vélez-Málaga)

Con unos 3,6 kilómetros de longitud, la playa de Almayate es uno de los grandes arenales del litoral malagueño. Se encuentra al oeste de Torre del Mar y es, según el Ayuntamiento de Vélez-Málaga, el tramo de costa más natural del municipio. Su escasa urbanización y su ocupación media-baja hacen que sea una buena alternativa a las playas más concurridas de la Costa del Sol.
La playa se divide en varios sectores —Bajamar, Playa Madrid, El Hornillo y la zona naturista—, con servicios diferentes según el tramo. Hay zonas con aparcamiento, acceso en autobús, chiringuitos, hamacas y otros equipamientos, mientras que en los sectores más alejados el paisaje es más sencillo y natural. Durante la temporada de baño también cuenta con servicio de salvamento.
Llegar en coche es fácil desde la N-340, tiene varios accesos a lo largo de la playa. También se puede utilizar el transporte público hasta las zonas próximas. Su gran longitud es una de sus principales ventajas: si un tramo está demasiado concurrido, basta con caminar unos minutos para encontrar un espacio más tranquilo.
Bil Bil, una playa familiar junto a un castillo de cuento (Benalmádena)
La playa de Bil-Bil es una de las más conocidas de Benalmádena y debe buena parte de su encanto al edificio que le da nombre. El castillo de Bil-Bil, de estilo neoárabe y construido a principios del siglo XX, se encuentra junto a la arena y es uno de los lugares más reconocibles de la costa de Benalmádena. El paseo marítimo y los jardines que lo rodean completan un paisaje muy diferente al de las playas más naturales de la provincia.
Con unos 400 metros de longitud, Bil Bil es una playa de arena oscura y aguas tranquilas, especialmente cómoda para pasar el día en familia. Cuenta con duchas, aseos, lavapiés, pasarelas, servicio de limpieza, hamacas y sombrillas, además de actividades náuticas y una zona de juegos infantiles. También dispone de accesos y equipamientos adaptados para personas con movilidad reducida y servicio de vigilancia y salvamento durante la temporada de baño.
Su ubicación en plena Benalmádena hace que llegar sea sencillo tanto a pie como en coche y que haya restaurantes, comercios y otros servicios en los alrededores. El inconveniente es la afluencia, especialmente en los meses de verano, cuando puede resultar difícil encontrar sitio en las horas centrales del día.
Laura Fernández
Periodista, blogger y viajera. No necesariamente en ese orden. En ocasiones me despierto sin saber dónde estoy. Adicta a los cómics y a los noodles con salsa de cacahuete. Redactora en @escapadarural, colaboradora en la Conde Nast Traveler y en la Divinity. Mi casa: Meridiano180.
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