8 piscinas naturales de Málaga para refrescarse en plena naturaleza

Escrito por
01.10.2026
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Piscina natural Charco Frío, bajo la cueva del Gato (Benaoján, Málaga). Por: Diputación de Málaga.
Málaga es conocida en todo el mundo por sus playas y por la Costa del Sol, pero la provincia guarda otros rincones donde el agua también es protagonista. Entre ríos, cascadas, gargantas y paisajes de montaña, el interior malacitano esconde piscinas naturales sorprendentes que demuestran que, entre los muchos imprescindibles que ver en Málaga, también hay espacio para darse un buen baño lejos de la arena y el bullicio de la costa.
Algunas son pequeños oasis escondidos entre la vegetación; otras se encuentran en lugares más accesibles y acondicionados para pasar el día. Todas ofrecen una forma diferente de disfrutar del verano y de descubrir la otra cara de Málaga, con el aliciente de adentrarse en algunos de los paisajes más espectaculares del interior de la provincia. Estas son ocho piscinas naturales de Málaga donde refrescarse en plena naturaleza.
Cueva del Gato y Charco Frío, un oasis de aguas cristalinas en la Serranía de Ronda (Benaoján)
En plena Serranía de Ronda, junto a Benaoján, el río Gaduares sale a la superficie bajo la imponente Cueva del Gato y forma el Charco Frío, una poza de aguas cristalinas rodeada de vegetación y montañas. Enclavada en el Parque Natural Sierra de Grazalema, su paisaje es uno de los más pintorescos de la provincia y se sitúa muy cerca de algunos de los pueblos más bonitos de Málaga. El nombre de la charca no es casual: sus aguas son especialmente frías incluso en los meses de verano.
El acceso hasta el entorno es cómodo y la zona de baño tiene bastante profundidad en su parte central, por lo que conviene extremar las precauciones. Antes de acercarse al agua es recomendable mojarse primero para acostumbrar el cuerpo a la temperatura. Además, es importante consultar siempre la información oficial antes de la visita y respetar las posibles restricciones de acceso vigentes.
⚠️ Está prohibido entrar en el interior de la Cueva del Gato.
Charco del Canalón, un rincón de aguas verdes entre paredes calizas (Istán)

En el entorno del río Verde, en el término de Istán, el Charco del Canalón aparece encajado entre paredes calizas y una frondosa vegetación de alcornoques, pinos, enebros y jaras. La poza principal es alargada, estrecha y profunda, con unas aguas de tonalidad verdosa que contrastan con el paisaje que la rodea. Unos metros más abajo hay otra pequeña poza, de menor profundidad, más apropiada para quienes buscan un baño tranquilo.
Para llegar hasta la zona de baño, conviene llevar calzado adecuado para caminar por las rocas. El verdín que cubre el cauce puede hacer que sean muy resbaladizas, y la poza principal no es recomendable para quienes no nadan bien por su profundidad y la escasez de puntos donde agarrarse. También hay que evitar situarse bajo la cascada artificial. En verano suele ser un lugar frecuentado, por lo que madrugar puede marcar la diferencia.
Baños de la Hedionda, un baño de historia en aguas sulfurosas (Casares)
En Casares, muy cerca de algunas de las mejores playas de Málaga pero rodeados por el paisaje del macizo de la Utrera, los Baños de la Hedionda son uno de esos lugares donde naturaleza e historia van de la mano. Este antiguo complejo termal de origen romano, declarado Bien de Interés Cultural, conserva su característica construcción abovedada y sigue aprovechando unas aguas sulfurosas cuyo peculiar olor está detrás de buena parte de las leyendas que rodean el lugar.
Los baños se encuentran junto al cauce del río Manilva y son de acceso público, aunque en temporada alta el ayuntamiento regula el aforo mediante reserva previa. Conviene consultar las condiciones de acceso antes de acercarse. Fuera del recinto histórico existen además otras zonas de baño en el entorno recreativo, donde es posible refrescarse y disfrutar del paisaje.
Charco Azul, una poza camuflada entre pinares de Sierra Bermeja (Jubrique)

Aunque sus aguas tienen un intenso tono verdoso, el Charco Azul debe su nombre al aspecto paradisíaco de este rincón del término de Jubrique. La poza se esconde entre las rocas de Sierra Bermeja y recibe el agua de dos pequeñas cascadas que caen desde el arroyo del Quejigo. El entorno, rodeado de pinos y vegetación mediterránea, tiene además otros rincones de interés aguas arriba, como el Charco Encantado y el de María Teodora.
El acceso es relativamente cómodo desde la carretera que une Genalguacil y Estepona, aunque el último tramo discurre por una pista forestal y después hay que caminar hasta el arroyo. Una vez allí, hay que extremar las precauciones sobre las rocas, que pueden desmoronarse y resultar resbaladizas. La orilla es pedregosa y cuenta con poca superficie para instalarse, por lo que es mejor evitar las horas de mayor afluencia.
Charco de las Mozas, un chapuzón entre las Angosturas del Guadalmina (Benahavís)

Las Angosturas del Guadalmina esconden uno de los paisajes fluviales más espectaculares de Benahavís y, también, una de las pozas más conocidas de la provincia. El Charco de las Mozas es una profunda marmita excavada en la roca donde comienza uno de los descensos de barrancos más populares de Andalucía. Su proximidad a la Costa del Sol hace que sea un lugar muy frecuentado durante los meses de verano, especialmente en los días de más calor.
Aunque llegar hasta la zona resulta sencillo, el acceso a la propia poza requiere bajar por unas grapas o salvar un desnivel con un salto, así que si vamos con niños es mejor elegir alguna otra poza. Quienes quieran recorrer el cañón del Guadalmina pueden hacerlo desde aquí, pero se trata de una actividad que requiere material y experiencia, por lo que para disfrutarla con seguridad es recomendable contar con alguna empresa de turismo activo. En el entorno, además, podemos encontrar algunas de las mejores rutas de senderismo de Málaga.
Charca de la Ermita, una piscina fluvial calmada en el Guadiaro (Jimera de Líbar)

A orillas del río Guadiaro, en la barriada de la Estación de Jimera de Líbar, se encuentra una de las zonas de baño más accesibles y agradables de Málaga. La piscina fluvial se integra en un paisaje de bosque de ribera, con fresnos y abundante vegetación, y cuenta con una amplia zona de estancia sombreada. El agua cubre poco en buena parte de la charca y el entorno resulta especialmente agradable para pasar unas horas junto al río.
Se puede llegar fácilmente en tren, ya que desde la estación de Jimera de Líbar podemos continuar a pie por el trazado del GR-141. También existe la posibilidad de acercarse en vehículo hasta las inmediaciones de la estación, aunque el aparcamiento es limitado. La zona de baño es extensa, pero la profundidad y la corriente pueden variar según las condiciones del río. Por eso conviene mantener siempre vigilados a los niños y evitar saltos desde la pasarela de madera que bordea la charca.
Charca de las Nutrias, una piscina natural escondida en el río Castor (Estepona)

El río Castor guarda en el término de Estepona un pequeño rincón de agua rodeado de pinares y laderas de mármol que merece la pena descubrir. Una pequeña cascada se precipita sobre la Charca de las Nutrias y forma una amplia poza, mientras que aguas arriba aparecen otras marmitas naturales que completan este paisaje fluvial. El nombre hace referencia a la presencia de este mamífero en el entorno.
Para llegar hay que caminar desde las inmediaciones del parque cultural Los Molinos-El Nicio. El acceso hasta la zona de baño no es especialmente complicado, pero el último tramo obliga a sortear algunos obstáculos junto al cauce. La poza tiene zonas profundas y no es recomendable saltar desde las paredes laterales, aunque el entorno invita a explorar el río y sus pequeñas pozas. Tiene poca sombra, así que conviene llevar protección solar.
Charco Largo del Dique, un baño refrescante en el río Turón (El Burgo)

En el entorno de El Burgo, dentro del Parque Natural Sierra de las Nieves, el río Turón forma el Charco Largo del Dique, una extensa badina de aguas frías. La zona combina el atractivo de sus aguas con un entorno de vegetación y montaña especialmente tranquilo, y permite disfrutar de un baño mientras se descubre parte de la historia hidráulica del valle, marcada por antiguos azudes, molinos y presas de regulación. El entorno permite combinar el baño con otros planes como recorrer el cercano Caminito del Rey.
El acceso hasta la zona es sencillo: desde El Burgo hay que recorrer unos 2,5 kilómetros por un carril hasta dejar el vehículo y continuar a pie hasta la orilla. Junto a la charca hay una amplia explanada sombreada donde instalarse si se llega temprano. La profundidad de la poza aumenta al alejarse de la presa y alcanza varios metros en algunos puntos. Por ello, no es recomendable para quienes no naden con soltura. Y sobre todo, conviene evitar los saltos desde la presa, que entrañan un riesgo considerable.
Miguel Perez
Me encanta el fútbol, leer, viajar, descubrir nuevos destinos y contártelos
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