Besalú, Girona. Por Armando Oliveira
¿Te apetece una escapada medieval sin tener que coger el coche? ¡Tengo buenas noticias! Hay destinos que se disfrutan a pie y que, además, están bien conectados en tren o autobús. Aquí tienes 6 pueblos con alma medieval perfectos para un fin de semana, con lo imprescindible que ver y un alojamiento recomendado para que puedas reservar y quedarte a dormir.
Sigüenza (Guadalajara)
Sigüenza es una joya del norte de Guadalajara declarada Conjunto Histórico-Artístico. El plan es muy fácil: castillo, catedral y Plaza Mayor, y luego dejarte llevar por sus calles, que están llenas de edificios civiles y religiosos preciosos. Si quieres darle un punto especial a la ida, puedes hacerlo en el Tren Medieval desde Madrid-Chamartín, con animación durante el viaje y visita monumental al llegar (suele salir varios sábados en primavera y otoño).
Para dormir, El Mirador del Castillo es una casa rural con “telón de fondo” incluido: el castillo medieval. Está en lo alto de Riba de Santiuste y es ideal para grupos (12-15 plazas), con jardín enorme, piscina, barbacoa, zona de juegos y un salón con chimenea y ventanales al valle.
Hondarribia (Guipúzcoa)

En Hondarribia su pasado medieval se nota nada más cruzar las murallas. El casco histórico conserva el trazado de villa fortificada, con calles estrechas, casas blasonadas y el aire señorial de los antiguos palacios. La visita es muy cómoda a pie. Puedes subir hasta la Plaza de Armas (con el castillo, hoy Parador) y luego bajar al barrio de La Marina, con sus fachadas marineras de colores, para rematar la escapada con ambiente y pintxos. Y lo mejor es que no hace falta el coche. Desde Donostia/San Sebastián puedes ir en transporte público sin complicarte.
La recomendación para alojarte es Casa Rural Kostoenea con dos apartamentos en la planta baja de un caserío renovado con certificación Passivhaus, con entrada independiente y terraza cerrada e insonorizada.
Olite (Navarra)

Olite es de esos destinos que parecen un decorado, ya que tiene todos los alicientes (murallas, piedra y un castillo-palacio) para meterte de lleno en la Navarra medieval. Lo mejor es que se recorre caminando sin esfuerzo por su casco histórico agradable y con rincones preciosos. Por supuesto, el plato fuerte es el Palacio Real. Y cuando cae la tarde, el pueblo se disfruta especialmente con calma y sin horarios. Para llegar sin coche, lo más cómodo es hacerlo desde Pamplona, con conexiones en autobús y un trayecto de 45-50 minutos.
Para dormir en el centro, Casa Rural Rosaena es una base muy cómoda si vas en familia o con amigos. Dispone de jardines amplios, parque infantil, aparcamiento y una casa bien equipada (cocina completa, salón-comedor, 4 habitaciones, 3 baños, un aseo, sala de juegos y barbacoa).
Besalú (Girona)
Besalú es un clásico del mundo medieval catalán y se entiende en cuanto cruzas el puente románico sobre el Fluvià. Calles empedradas, fachadas de piedra y un casco histórico que está lleno de detalles: edificios civiles, iglesias y vestigios del antiguo barrio sefardí, con baños medievales dedicados a las abluciones rituales. Además, es un destino muy agradecido sin coche, porque se puede llegar en autobús desde Girona, en un trayecto directo de unos 40-50 minutos, y moverse sin necesidad de nada más. Y si vas en primavera, tienes La Garrotxa a un paso, por si te apetece añadir naturaleza a la escapada.
Para alojarte, Arc de Can Puig es una masía tradicional de piedra dentro del Parque Natural de la Garrotxa, con encanto rústico y comodidades actuales. Tiene capacidad para 14 personas, así que funciona genial para familias o grupos que quieren hacer base y combinar Besalú con el entorno.
Santillana del Mar (Cantabria)

Santillana del Mar es una villa medieval de las que se recorren despacio. Nació alrededor de la Colegiata de Santa Juliana y conserva torres defensivas, palacios y un casco histórico que parece intacto. Y tiene un “extra” perfecto para completar el plan, ya que a las afueras está la Cueva de Altamira, conocida como la “Capilla Sixtina del Paleolítico” (Patrimonio de la Humanidad). Además, es un destino fácil de hacer sin coche, con conexiones en transporte público y un casco histórico perfecto para recorrer a pie. Si vas sin coche, lo habitual es llegar desde Santander en autobús de forma directa y en unos 40 minutos.
El alojamiento recomendado es El Cierruco, una casa de estilo rústico en una finca enorme (8.000 m²), con jardín, porche, terraza, barbacoa y aparcamiento amplio. Es una opción cómoda si vais varios y apetece quedarse a dormir para disfrutar el pueblo con calma.
Peñíscola (Castellón)

Peñíscola tiene uno de los castillos más “de película” del Mediterráneo. La fortaleza está literalmente anclada en el mar y domina la península desde arriba. Aquí el plan es subir al castillo de Papa Luna, asomarte desde el Patio de Armas y la Torre del Homenaje, y luego perderte por el casco antiguo amurallado. Si te apetece añadir un toque más natural, el Parque Natural de la Sierra de Irta te da rutas para caminar o hacer BTT.
Y para relajarte lo mejor es el alojamiento Montemar Natura Resort, un complejo pensado para descanso y bienestar, válido tanto para parejas como para familias o grupos de amigos. Es una opción muy práctica si visitas Peñíscola y con base cómoda para moverte a pie y disfrutar. Para llegar sin coche, puedes hacerlo en autobús desde Castellón de forma directa en aproximadamente una hora.
Así que ya sabes, si te apetece un fin de semana con historia y cero logística, estos seis destinos te lo ponen fácil, llegas en tren o autobús, los recorres a pie y te olvidas del coche desde el minuto uno. Ahora solo te queda elegir cuál te encaja más (castillo, murallas, mar o villa de piedra) y reservar alojamiento con tiempo para que la escapada sea redonda.
Miryam Tejada
Mi título universitario dice que soy licenciada en periodismo, pero realmente soy una todoterreno a la que le pilló la transición del mundo analógico al digital de pleno. Es decir, soy millennial, y eso lo que conlleva, según las habladurías, es que me dejo llevar y priorizo mi bienestar. O lo que es lo mismo, soy una apasionada de los viajes y las experiencias, del simple hecho de tomar unas cervezas entre amigas, organizar una buena comilona en la sociedad con sobremesa larga incluida o pasar las tardes en el parque con mis gemelos.













