Parque Natural de Los Alcornocales, entre Cádiz y Málaga. Por Algecireño
Si has paseado alguna vez por el entorno natural que rodea Eslida (Castellón), San Vicente de Alcántara (Badajoz) o Palafrugell (Girona), quizás te hayas encontrado con curiosos bosques con árboles desnudos. Con sus troncos sin corteza, pelados, como si fueran ovejas esquiladas. ¿Padecerán alguna enfermedad, habrán sufrido algún acto vandálico que les ha desposeído de su vestimenta vegetal? Nada más lejos de la realidad: se trata de alcornoques a los que se les ha extraído el corcho. Dibujan un paisaje sorprendente y constituyen una actividad económica y cultural fundamental en el medio rural.
La “saca” del corcho y su regeneración
La “saca” del corcho es como se llama a la extracción de la corteza. Se lleva a cabo cuando el alcornoque ha alcanzado su madurez, generalmente a partir de los 25 años. Entonces se “pela” cada 9 o 10 años, que es el tiempo necesario para permitir su regeneración natural sin ocasionar daños permanentes en el árbol. El momento del año es durante los meses de verano, ya que es cuando la corteza se desprende con mayor facilidad, reduciendo el impacto sobre el alcornoque. El trabajo se realiza de forma artesanal y requiere experiencia, precisión y conocimiento.
Aunque hay empresas de artesanía que utilizan el corcho para crear diferentes objetos, lo cierto es que casi todo el material se destina a un único uso: tapones, generalmente para botellas de vino. Es 100% natural, renovable y biodegradable, y los procesos tradicionales no implican la tala del árbol, por lo que es un ejemplo perfecto de economía circular.
Dónde ver bosques de alcornoques y vivir experiencias inolvidables
El alcornoque (Quercus suber) es el árbol nativo de la región mediterránea del que se extrae el corcho. Según la red europea de territorios corcheros Retecork, la mitad de la superficie mundial se encuentra en la península ibérica y norte de África; el resto, se reparte entre el sur de Francia, litoral oeste de Italia y las islas de Córcega, Cerdeña y Sicilia.
Cuando la saca es reciente, se aprecia claramente con un color marrón claro en la parte centro-baja del tronco. Conforme pasan los años y la parte pelada se va regenerando, se va oscureciendo. Estos son algunos destinos en los que podemos ver los curiosos árboles desnudos y participar en experiencias relacionadas con ellos.
La sierra de Espadán (Castellón)
Los alcornoques no son muy frecuentes en la Comunitat Valenciana, pero sí hay algunas zonas muy localizadas en la sierra de Espadán donde tienen importancia: en los pueblos de Eslida y Almedíjar. El corcho ha sido fundamental en el desarrollo económico de Eslida hasta el punto que, en la actualidad, todavía hay cuatro fábricas en activo de manipulación, tratamiento y fabricación de tapones.
Un buen plan es acompañar una ruta senderista de los talleres de artesanía, educación ambiental y colaboración social que imparte la asociación cultural sin ánimo de lucro Cor de Suro. Ofrecen talleres de elaboración de cajas nido, colgantes, juguetes o macetas con corcho natural.
Almedíjar es otro rincón donde se pueden apreciar los árboles desnudos. De aquí parte una ruta sencilla por uno de los alcornocales mejor conservados de la sierra de Espadán: el valle de Mosquera. Se dirige hacia una masía abandonada que estuvo ligada a la actividad de la extracción del corcho hasta 1958. No os vayáis del pueblo sin probar los deliciosos quesos artesanales de Los Corrales.
Palafrugell (Girona)
Una de las mayores áreas de alcornoques en Cataluña es el macizo de les Gavarres. La industria corchera floreció aquí en el siglo XIX para repoblar zonas de viñedos que fueron dañadas por la plaga de la filoxera. En la actualidad, Palafrugell es sede del Institut Català del Suro (corcho, en catalán), de la Asociación de Empresarios Corcheros de Cataluña (AECORK) y cuenta con su Museu del Suro.
Además de fabricar tapones, existen empresas que le dan otros usos al material como marroquinería, calzado, textil o interiorismo. Hoy se puede hacer el recorrido que hacía el Tren Petit, que transportaba viajeros y mercancías (sobre todo corcho): se ha reacondicionado como Vía Verde de 6 kilómetros entre Palamós y Palafrugell.
Merece la pena acudir al municipio agregado de Llofriu para vivir la Fiesta de la Pela en la segunda quincena de junio. Es una jornada en la naturaleza en la que se puede ver en primera persona cómo es el proceso de extracción del corcho, acompañado de mercado con productos de proximidad, talleres para familias y comidas populares.
San Vicente de Alcántara (Badajoz)
Extremadura es uno de los territorios con más superficie de alcornocal en España. Concretamente, las sierras de San Pedro, Jerez y Fregenal. San Vicente de Alcántara está considerada “la ciudad del corcho”, ya que es donde está la mayor concentración de industrias transformadoras (el 65%).
Un reflejo de ello es que tienen el Museo de la Identidad del Corcho y que este material está presente en celebraciones como la de San Vicente Mártir, donde el vecindario se tizna la cara con corcho quemado; y el Corpus Christi, el segundo o tercer domingo de junio, cuando las calles se decoran con grandes alfombras hechas con serrín de corcho y madera teñidos con colores vivos. Tienen, incluso, las Fiestas del Corcho, que se celebran el fin de semana más cercano al 29 de septiembre.
Una ruta sencilla y familiar para descubrir los paisajes del corcho en los alrededores de San Vicente de Alcántara es el sendero SL-BA 140 El Alcornocón. Son 6 kilómetros con poco desnivel, en un recorrido que pasa por una antigua vía de tránsito de ganado entre alcornoques que ha sido recuperada para el uso senderista y cicloturista, así como por la fuente medieval de Juan Durán y su dolmen y la colada del Rotal.
El Parque Natural Los Alcornocales (Cádiz y Málaga)
Acabamos con el bosque de árboles desnudos más grande de la península ibérica y uno de los mejor conservados que existen: el que está en el Parque Natural de Los Alcornocales. Es un área natural que va desde Tarifa, al sur de la provincia de Cádiz, hasta Cortes de la Frontera, al noroeste de Málaga. Uno de los pueblos más destacables es Los Barrios, que tiene más de un 70% del término municipal en el monte protegido.
Los que viajan en familia pueden acercarse a la granja-escuela Los Barrios, una finca con animales (gallinas, vacas, cabras y cerdos) y un museo temático dedicado al mundo del corcho, con explicaciones de los guías. Y, por supuesto, majestuosos alcornoques para verlos y tocarlos.
Raquel Andrés
Periodista y aventurera. Me has podido leer en Escapada Rural, Diari Nosaltres La Veu, La Vanguardia, El Salto y otros medios. Habitante y amante de las zonas rurales, sea cual sea el destino. Procuro escaparme una vez por semana con las botas de montaña, el arnés o el neopreno. También soy un intento de baserritarra.









