Ruta al centro del volcán: 5 senderos que se adentran en cráteres espectaculares

Escrito por
17.05.2026
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Caldera Blanca, en Lanzarote. Por Christophe Cappelli.
Los volcanes son elementos geológicos que, aunque parecen mudos e inmóviles, de vez en cuando hablan. En algunas ocasiones no causan daños, en otras sí, como se ha podido ver en los últimos años. En cualquier caso, están ahí. Quienes viven en zonas volcánicas, como las Islas Canarias, posiblemente sean más conscientes que el resto. Lo que sí está claro es que causan interés, sea por el sentimiento que sea.
Algunos de estos gigantes permiten ir un paso más allá y adentrarse en su interior a través de rutas de senderismo que recorren sus cráteres. Caminos entre coladas volcánicas, paredes de piedra rojiza y paisajes que, por momentos, parecen sacados de otro planeta. Estos son algunos de los itinerarios más espectaculares para descubrir el corazón de un volcán.
Volcán de Santa Margarida (Girona)
Este volcán es el símbolo del Parque Natural de la Zona Volcánica de La Garrotxa. Su erupción ocurrió hace 11.000 años y fue de tipo freatomagmática, generada por el contacto del magma con agua subterránea. El resultado es un cráter circular perfecto de 2.000 metros de perímetro, cubierto hoy por una extensa pradera.
En el centro exacto de la cubeta se alza la ermita de Santa Margarida de Sacot, de origen románico. El templo original fue destruido por el terremoto de 1428 y reconstruido en el siglo XIX. El contraste entre la edificación de piedra y el silencio del prado rodeado de densos encinares lo convierte en el lugar más emblemático de la región.
Si se va en coche, hay que coger la carretera GI-524 de Olot a Santa Pau. La ruta empieza en el parking de Santa Margarida, que cuesta unos cuatro euros. Para entrar en el cráter no hay que pagar nada.
Caldera Blanca (Lanzarote)
Este terreno volcánico destaca por su tonalidad clara frente al entorno de lava negra. Es un volcán previo a las erupciones de 1730: la lava de Timanfaya rodeó su base pero no logró cubrirlo. Esto lo convirtió en una especie de nunatak, una isla de tierra antigua en medio de un mar de lava nueva.
El cráter mide 1.200 metros de diámetro y es el mayor de la isla de Lanzarote. El fondo, de color ocre, se utilizó históricamente para el pastoreo debido a la humedad que retienen sus paredes. Desde el borde, se obtiene una panorámica directa del Parque Nacional de Timanfaya.
El recorrido comienza en la iglesia de los Dolores y dura unas tres horas (depende del ritmo y las paradas, por supuesto). Es necesario llevar protección solar, calzado adecuado y agua suficiente. La ruta no es complicada, pero hay que estar preparado.
Volcán de Cancarix (Albacete)
Este Monumento Natural se encuentra en la pedanía de Cancarix, Hellín. Es un pitón volcánico de origen neógeno, donde la lava se enfrió lentamente dentro de la propia chimenea del volcán. La erosión posterior eliminó las rocas más blandas del exterior y dejó al descubierto la estructura interna de columnas basálticas.
La zona del volcán de Cancarix destaca por la presencia de jumillitas, un tipo de roca volcánica extremadamente rara en el mundo. El entorno es árido y rocoso, ofreciendo un paisaje que recuerda a las zonas volcánicas de Arizona. Desde la cima se tiene una visión completa de la llanura manchega y las sierras prebéticas.
Si se va con vehículo propio, desde la autovía A-30, hay que tomar la salida Cancarix, en Hellín. El acceso es libre y gratuito y también ofrece otras opciones de trekking, como el sendero Volcán de Cancarix (PR-AB 01).
Caldera de Taburiente (La Palma)
Ubicada en el centro de la isla, es un inmenso circo de 8 kilómetros de diámetro y desniveles de casi 2.000 metros. Aunque se formó por una combinación de erupciones y grandes deslizamientos de tierra, es el corazón geológico de La Palma. Sus paredes están cubiertas de pino canario, especie capaz de rebrotar tras los incendios.
El lugar más emblemático es la cascada de Colores, una caída de agua donde las paredes se tiñen de tonos ocres y verdes por los minerales del agua. La ruta atraviesa el cauce del barranco de las Angustias, donde se pueden tocar las lavas almohadilladas que se formaron bajo el mar antes de que la isla emergiera.
El recorrido dura unas seis horas y no es especialmente fácil. Va desde Los Brecitos hasta una zona de acampada que hay en el interior y se sale otra vez por el barranco de Las Angustias. Muy importante llevar ropa y zapatos adecuados, protección solar, comida y agua para hidratarse.
Volcán de Cerro Gordo (Ciudad Real)
Ubicado en el Campo de Calatrava, este es el primer volcán musealizado de la península ibérica. Entró en erupción por última vez hace unos 6.500 años. Su aspecto actual es fruto de una antigua explotación minera que dejó al descubierto la estructura interna del volcán, permitiendo ver sus diferentes capas geológicas de ceniza y lava.
El sitio funciona como un museo al aire libre con pasarelas que atraviesan la chimenea volcánica. Cuenta con un mirador desde el que se divisa la llanura manchega, salpicada de más de 300 formaciones volcánicas. Es un lugar clave para entender los ‘maares’, lagunas formadas en cráteres que abundan en esta zona de Ciudad Real.
Se trata de una ruta interpretativa, no por libre en la naturaleza. Pero aún así, hay un camino para conocer el interior del cráter de un volcán. La duración de la visita va de los 60 a los 90 minutos y hay que pagar 2,50 euros por persona adulta (aunque hay descuentos).
Carmen López
Soy periodista y escribo sobre cosas que importan en sitios que interesan desde hace más de una década.









