El Vaticano vasco, un gran templo junto a la casa de San Ignacio

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03.05.2026

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Viajando por el interior de Guipúzcoa, cualquiera espera ver prados ondulantes en sus orografía montañosa, baserris (caseríos) de fachadas blancas desperdigados, terrenos vallados con estacas de madera y ovejas y vacas pastando plácidamente. Lo que sorprende es toparse, de repente, en medio de estas estampas idílicas, con un templo enorme y una cúpula que recuerda al Vaticano.

Nos adentramos en el valle de Urola, entre Azkoitia y Azpeitia, para descubrir un complejo monumental que abarca 10.000 metros cuadrados de terreno. Se trata del santuario de San Ignacio de Loyola, que homenajea al fundador de la Compañía de Jesús en su lugar de nacimiento, y que es punto de partida de la ruta de peregrinación del Camino Ignaciano, que llega hasta Manresa (Barcelona).

Un ‘pequeño’ Vaticano de grandes dimensiones

El Santuario de Loiola, en Azpeitia (Guipúzcoa). Por Noradoa
El santuario de Loiola, en Azpeitia (Guipúzcoa). Por Noradoa

El santuario de San Ignacio de Loyola sorprende por su tamaño. Es un complejo arquitectónico donde destaca la basílica, obra del italiano Carlo María Fontana (uno de los discípulos de Bernini), y que es la parte central del edificio. La primera piedra se colocó en 1689 y se inauguró en la fiesta de San Ignacio el 31 de julio de 1738. En su obra trabajaron 600 canteros que modelaron grandes bloques de mármol extraídos del cercano monte Izarraitz. Hoy luce, imponente, una fachada de 150 metros de longitud coronada por una cúpula de 65 metros de altura y 20 metros de diámetro. Su acceso es gratuito.

También forma parte del complejo la casa natal de San Ignacio. De hecho, es lo que explica y justifica que aquí se construyera todo lo demás. Es una casa torre de los siglos XIV-XV con una parte inferior de piedra que evoca su pasado como fortaleza y otra superior de ladrillo que refleja su posterior evolución a casa palaciega. Para ver la llamada “Santa Casa” hay que pagar una entrada.

Interior de la cúpula del Santuario de Loiola (Guipúzcoa). Por Mark
Interior de la cúpula del santuario de Loyola (Guipúzcoa). Por Mark

Completan el majestuoso recinto un centro de espiritualidad en funcionamiento, un albergue juvenil, una biblioteca con fondos que suman 150.000 volúmenes publicados desde el siglo XVI, así como una oficina de turismo, una tienda de recuerdos y un bar-restaurante.

Los arcos de la entrada del Santuario de Loiola (Azpeitia, Guipúzcoa). Por unai
Los arcos de la entrada del santuario de Loiola (Azpeitia, Guipúzcoa). Por unai

El Camino Ignaciano, tras los pasos del primer jesuita

Ignacio de Loyola, siendo caballero, se lanzó a un peregrinaje espiritual en 1522 que le llevó caminando de Loiola hasta Manresa. ¿Y por qué hasta ese punto de la provincia de Barcelona? Todo tiene una explicación. Después de su conversión espiritual, sintió el deseo de seguir a Jesucristo y abandonó la vida acomodada que llevaba como hijo de una familia de nobles. Entonces emprendió su camino hacia Jerusalén siguiendo el Camino Real. En la costa catalana, pensaba embarcarse para seguir hasta la Tierra Santa, pero se quedó en la cueva de San Ignacio (también conocida como Santa Cueva de Manresa), cerca de otro emblema espiritual catalán como es el monasterio de Montserrat.

Puente y río en Azpeitia (Guipúzcoa). Por Manu
Puente y río en Azpeitia (Guipúzcoa). Por Manu

Hoy cualquier persona puede seguir sus pasos, como los del apóstol Santiago, a través de una ruta senderista de 655 kilómetros: el Camino Ignaciano, que está señalizado con las marcas del GR-120. Como el Camino de Santiago, este recorrido también tiene una credencial que facilita el alojamiento en albergues; para certificar el peregrinaje una vez acabado se exige, al menos, un sello por día. El alojamiento es en albergues y espacios de acogida compartidos con la ruta jacobea, así como hostales y pensiones privadas. El tramo más extenso sin lugar de pernocta es entre Zaragoza y Fraga, en el desierto de los Monegros.

Longitud: 655 kilómetros

Dificultad: moderada

Tipo de ruta: ida (27 etapas)

Web oficial

Forma parte de la Ruta de los Tres Templos

El santuario de Loiola es uno de los que constituyen la Ruta de los Tres Templos. Se trata del GR-286, que consta de tres etapas (de 15, 16 y 11 kilómetros) y cruza la provincia de Guipúzcoa de norte a sur. Los que van con el tiempo justo o no quieren caminar, pueden visitar en coche los otros dos espacios espirituales clave de la zona.

El primero es la ermita de La Antigua de Zumarraga, que está considerada “la catedral de las ermitas vascas”. Tiene un exterior austero que no permite imaginar lo que alberga en el interior: una espectacular cubierta en artesonado de madera de roble con vigas, tirantes, antepechos y tornapuntas.

Santuario de Arantzazu. Por mimadeo
Santuario de Arantzazu. Por mimadeo

La segunda parada sería el peculiar santuario de Arantzazu, en Oñati. No deja a nadie indiferente por su aspecto: es un gran bloque de hormigón con tres torres de pinchos situado a 700 metros de altura sobre el nivel del mar. Su arquitectura es tan diferente a la de cualquier otro templo que los artistas que lo idearon —de gran renombre como Jorge Oteiza, Néstor Basterretxea o Eduardo Chillida— se enfrentaron a numerosos obstáculos y prohibiciones.

Otros ejemplos de arquitectura religiosa en Azpeitia

El peso de la religión en Azpeitia ha dejado otros edificios que quizás no luzcan mucho a la sombra del santuario de Loiola, pero son ciertamente imponentes. Es el caso del convento y ermita de Nuestra Señora de Olatz, que se ve desde la carretera que une el pueblo con el templo ignaciano. Es una edificación del siglo XIII muy vinculada a los Loiola (de hecho, llegaron a ser sus patronos). Siguiendo con la figura de San Ignacio de Loyola, hay que visitar la iglesia de San Sebastián de Soreasu, un templo de origen templario en el que está la pila donde le bautizaron.

Convento de Nuestra Señora de Olatz en Azpeitia. Por Nandi Estévez
Convento de Nuestra Señora de Olatz en Azpeitia. Por Nandi Estévez

Con las montañas como telón de fondo, el antiguo convento de las Esclavas del Sagrado Corazón del siglo XIX no podía haber tenido otro uso: en 2024 abrió sus puertas el Mendietxe Museoa, un espacio dedicado a la historia y legado del alpinismo vasco y mundial, impulsado por Álex Txikon y la familia Soraluce Elorza. Incluso el Ayuntamiento de Azpeitia tiene un origen sacro: se construyó en 1711 para albergar el convento de Agustinos. Los fieles estuvieron más de 100 años, hasta que la Desamortización de Mendizábal hizo que se convirtiera en la casa de la política municipal.

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Raquel Andrés

Periodista y aventurera. Me has podido leer en Escapada Rural, Diari Nosaltres La Veu, La Vanguardia, El Salto y otros medios. Habitante y amante de las zonas rurales, sea cual sea el destino. Procuro escaparme una vez por semana con las botas de montaña, el arnés o el neopreno. También soy un intento de baserritarra.

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