Teorizando Juan Ramón Jiménez sobre la poesía dijo que cada paisaje, en realidad, se compone de diferentes elementos, “Sin contar con los detalles más insignificantes, que, a veces, son los más significativos”. Venía a decir el poeta que de lo que se trata es del conjunto y que, seamos artistas en mayor o menor medida, el paisaje acaba entrando en nosotros mismos al observarlo, dejando una huella en nuestro interior, un anhelo de libertad y de pureza. Sin duda, se trata de algo que con la selección de estos paisajes alucinantes de España tendrás la oportunidad de experimentar.

1. Parque Nacional de Timanfaya, Lanzarote

Parque Nacional de Timanfaya

Fuente: Saúl Santos / Turismo de Canarias

Al suroeste de Lanzarote, este parque es conocido por ser una de las mejores muestras de paisaje volcánico que regala la naturaleza. Sus montañas de fuego peladas, la ausencia de vegetación, los ocres y los óxidos, la textura del horizonte, el viento desnudo y los cráteres harán que prácticamente te sientas en Marte.

Según testimonio del párroco Lorenzo Curbelo, la tierra tembló en Timanfaya en 1730, “Y una enorme montaña se levantó del seno de la tierra”. Desde entonces, el paisaje se fue transformando. Para conocerlo, la Ruta de los Volcanes es un itinerario de 14 km. en “guagua” que parte de Las Montañas del Fuego y recorre los enclaves más característicos del parque. Imprescindible si es tu primera vez.

2. Las Médulas, León

Por Jose Ignacio Soto

Estas colinas rojizas salpicadas de vegetación que encontrarás en El Bierzo, en la provincia de León, fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad en 1997 por considerarse un paisaje cultural. No son formaciones caprichosas de la naturaleza, sino que son el resultado de la mayor explotación aurífera a cielo abierto de todo el Imperio romano.

Los trabajos de extracción debieron ser espectaculares y acabaron modelando lo que vemos hoy en día desde el popular mirador de Orellán. Hay un aula arqueológica donde se explica toda historia del lugar y varias rutas que podrás hacer por libre o bien guiadas por el Centro de Recepción de Visitantes.

3. Dunas de Corralejo, Fuerteventura

Corralejo Fuerteventura

Fuente: Alex Martín Ros / Turismo de Canarias

Un paisaje binario: ocre y azul, arena y mar. Un desierto inmenso que no contento con alcanzar el horizonte va a la búsqueda del Atlántico. Si recuerdas la película Lawrence de Arabia, te faltará poco para imaginar a Peter O’Toole corriendo en un desbocado dromedario con el sable alzado. El viento alisio va moldeando este inmenso campo dunar que se extiende a lo largo de casi 10 kilómetros.

Las Dunas de Corralejo se ubican al norte de la isla, en el municipio de La Oliva y son las más grandes del Archipiélago Canario. Las playas que te encontrarás en el parque son paradisíacas. Eso sí, cuidado con el viento. Sólo hay que decir que desde 1987 se viene celebrando en noviembre el popular Festival Internacional de Cometas. Entonces, el paraje se llena de otros muchos más colores además del de la arena y del mar.

4. Playa de las Catedrales, Galicia

Playa de las Catedrales

Fuente: Migel / Shuterrstock

Resulta que en ocasiones a la naturaleza le da por jugar a la arquitectura. Es entonces cuando de las formaciones rocosas esculpe arcos, naves, pilares y arcadas sorprendentes. Eso es lo que ocurre en esta maravilla natural de Ribadeo, Lugo.

Está considerada como una de las playas más espectaculares del mundo, aunque en ella no encontrarás el mejor lugar para el baño o tumbarte en tu toalla. Más bien, está muy concurrida de gente que llega a esta playa a disfrutar de su monumentalidad, igual que si fuera una catedral… ¡Y de ahí su nombre! Para bañarse hay arenales próximos más aptos. Sobre todo, tienes que tener en cuenta el ciclo de las mareas y visitarla con la marea baja. De lo contrario, el arenal prácticamente desaparece engullido por el Cantábrico.

5. Bardenas Reales, Navarra

Bardenas Reales

Fuente: djandywdotcom

Navarra tiene su propio Monument Valley en el paisaje semidesértico del Parque Natural Bardenas Reales, declarado reserva de la biosfera de la UNESCO. Los cabezos, así se llaman a las formaciones de yeso, arcilla y areniscas modeladas caprichosamente por el viento, se encuentran repartidas por el parque. Tal vez la más famosa, la de Castildetierra, te suene de haberla visto fotografiada en multitud de lugares.

Tienes diferentes sectores por donde aventurarte, pero el principal es el denominado Bardenas Blancas. La singularidad de estos paisajes ha llamado la atención de muchos directores que los han convertido en escenarios para sus películas o series de televisión, como Game of Thrones. La visita se realiza por pistas de tierra que podrás recorrer en vehículo de motor y también, siguiendo las rutas marcadas, haciendo senderismo o en tu bicicleta BTT.

6. Bufones de Pría, Asturias

Bufones de Pría

Fuente: María TC

La espuma blanca del mar revuelto, el perfil del acantilado como si fuera la espalda de una gran ballena y, de pronto, ahí lo tienes, un chorro de vapor de agua que sale disparado. No es fantasía, en Asturias a esto lo llaman bufones y tal vez los de Pría, en la costa de Llanes, sean los más famosos.

Este fenómeno natural, como si el Cantábrico respirara, ocurre por acción del mar cuando hay fuerte oleaje y éste se cuela por las chimeneas y grietas erosionadas de los acantilados de roca caliza. Para disfrutar de este sonoro paisaje, tendrás que seguir el sendero que parte desde la vertical playa de Guadamía hasta la parte superior de los bufones, ¡y mejor lleva un chubasquero!

7. Cuevas del Drach, Mallorca

Coves del Drach

Cuevas del Drach en Mallorca. Fuente: Cuevas del Drach

Si Julio Verne decidió ubicar la entrada al centro de la Tierra bajo el volcán Snæfellsjökull es seguramente porque no conocía estas cuevas, en Portocristo. No cabe duda que habría sido mejor iniciar el viaje al centro de la Tierra en Mallorca que en Islandia. Las cuevas del Drach se ubican en Portocristo, a sólo 65 kilómetros de Palma de Mallorca.

Cuando llegues, el centro de visitantes te parecerá cualquier cosa menos una gruta natural. Pero una vez dentro, te encontrarás un escenario fabuloso de estalactitas y estalagmitas, escénicos recovecos, pilares naturales iluminados, un goteo constante y uno de los lagos subterráneos más grandes de Europa. En realidad, se trata de cuatro cuevas unidas entre sí en un recorrido de unos 1.200 metros. Las cuevas del Drach ya se conocían en la Edad Media, ¿y tú?, ¿ya las has visitado?

8. La playa de Itzurun, Guipúzcoa

Zumaia

Playa en Zumaia. Fuente: thierry ben abed

La playa de Zumaia es excepcional. Lo es porque en ella, encontrarás el paisaje no hacia el mar como viene siendo habitual en una playa, sino, al contrario, tendrás que darle la espalda, porque el detalle está en los acantilados. Son tan impresionantes que aparecen como decorado en la séptima temporada de Game of Thrones.

En Zumaia, el fenómeno geológico denominado flysch alcanza su máxima expresión. Digamos que es algo así como una lección de geología en vivo: millones de años de historia a la vista, en sucesivos estratos rocosos. Si te gusta el paisaje y caminar, tienes una Ruta del Flysch entre las localidades de Zumaia y Deba, que forma parte del espectacular Geoparque de la Costa Vasca.

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