6 bosques de cuento para celebrar el Día Internacional de los Bosques 🌲
Escrito por
21.03.2026
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Las Fragas do Eume (A Coruña). Por Luis Vilanova.
El 21 de marzo se celebra el Día Internacional de los Bosques, una fecha que coincide con el cambio de estación que más gusta a los haters del invierno: el equinoccio de primavera. Por lo tanto, es el momento perfecto para dejar atrás el asfalto y organizar excursiones a esos pulmones verdes que, a veces, se nos olvida que están más cerca de lo que pensamos.
Por eso, aquí hay una selección de bosques accesibles de España, ideales para visitar en familia y distribuidos estratégicamente cerca de los grandes núcleos urbanos. Eso sí, hay que llevar calzado adecuado y quizá chubasquero porque, depende de dónde, primavera no es sinónimo de día soleado.
Belaustegi (Vizcaya)
En las faldas del monte Gorbeia está el hayedo de Belaustegi, un lugar que parece haber salido de un sueño de Tim Burton. Además de la densidad de su vegetación, las hayas trasmochas lo convierten en un lugar de película. Estos árboles, podados históricamente para la obtención de madera y carbón, han desarrollado troncos anchos y ramas que se elevan como brazos retorcidos hacia el cielo, con formas caprichosas. Si se madruga, la niebla matinal suele acentuar la sensación de extrañeza.
El suelo de Belaustegi en primavera aún conserva la hojarasca del otoño anterior, de colores marrones, pero las copas de las hayas ya están verdes, algunas casi fluorescentes. A pocos minutos del camino principal, se encuentra la cascada de Belaustegi. No es un salto de agua vertical y brusco, sino que el agua desciende entre las rocas llenas de musgo. Es una ruta ideal para familias, ya que no requiere mucho esfuerzo y las formas originales de los árboles y la cascada suelen gustar a los más pequeños.
Bosque finlandés (Madrid)
Para quienes buscan refugio cerca de la capital, el municipio de Rascafría tiene un secreto (bastante conocido, la verdad) de nombre exótico: el bosque finlandés. Este rincón del valle del Paular se llama así por su parecido a los paisajes escandinavos (¡sorpresa!), gracias a la presencia de abedules, chopos y abetos. En primavera, tras el deshielo de las cumbres de Guadarrama, el río Lozoya fluye con fuerza y añade banda sonora de agua a la visita.
El paseo comienza en el puente del Perdón, frente al monasterio del Paular. Una vez en el bosque, el sendero es llano y pasa cerca de un estanque. Allí se encuentra una pequeña caseta de madera que antes servía como sauna: es uno de los detalles que transporta a Finlandia. Si hace buen tiempo, es el lugar adecuado para un picnic al aire libre alejado de la contaminación (aunque sea a pocos kilómetros).
Santa Fe del Montseny (Barcelona)
A menos de una hora de Barcelona está el macizo del Montseny, una reserva de la biosfera donde la biodiversidad es más que considerable. Es la joya natural de la provincia. Hay una zona, la de Santa Fe, donde las hayas autóctonas conviven con una colonia de secuoyas gigantes traídas de California hace más de un siglo. El tamaño de dichos árboles sorprende en cada visita y hasta se entiende como un gnomo podría construir una casa en su interior.
La ruta circular que rodea el pantano de Santa Fe es, posiblemente, una de las más adecuadas de Cataluña para ir con niños. En primavera, el nivel del agua suele estar alto y la superficie del embalse funciona como un espejo para las cumbres del Turó de l’Home. El recorrido casi no tiene desnivel y en gran parte está a la sombra, así que aunque haga mucho sol se puede realizar cómodamente.
Ribera del Huéznar (Sevilla)
Quien asocie el sur de España a la sequedad es que no conoce la Sierra Norte de Sevilla: allí existe un ecosistema de ribera que en primavera se viste de verde. Hay un bosque está al lado de la ribera del Huéznar compuesto por sauces, chopos y alisos que juntan sus copas y forman un túnel natural sobre el cauce del río. Esta época es ideal para visitarlo, ya que la temperatura en la provincia es suave y aún no hace tanto calor como para soñar con piscinas y playas.
El gran reclamo de esta zona son las cascadas del Huéznar, un conjunto de saltos de agua declarados Monumento Natural. El agua cae sobre formaciones calizas llamadas travertinos y forma pozas de agua cristalina y cortinas de gotas que brillan bajo la luz que se cuela entre las ramas. La ruta es muy sencilla, ya que gran parte del trayecto sigue la Vía Verde de la Sierra Norte, un antiguo trazado ferroviario reconvertido en sendero llano y accesible.
Castañar de Hervás (Cáceres)
En el valle del Ambroz, bajo las cumbres de la sierra de Gredos, está el castañar de Hervás, reconocido como uno de los bosques de castaños mejor conservados de toda la península ibérica. Si en otoño se tiñe de dorado, en primavera, se pone verde que te quiero verde, como escribió Federico García Lorca.
Caminar por la ruta de la Chorrera de Hervás es una buena manera de celebrar el Día de los Bosques. El sendero pasa entre ejemplares de castaños monumentales y robles mientras el rumor del río Ambroz se hace cada vez más presente hasta que llega a una cascada de unos 30 metros de altura.
Fragas do Eume (A Coruña)
En el corazón de Galicia se encuentra uno de los bosques atlánticos de ribera mejor conservados de toda Europa: las Fragas do Eume. Se trata de un ecosistema virgen donde la humedad del río Eume permite que la vegetación crezca casi como si fuese una selva.
Dentro casi parece un retiro del mundo exterior, ya que su aire es más denso y fresco debido a la vegetación y la tierra, que siempre suele estar mojada. El río Eume acompaña todo el trayecto de la ruta; en zonas de calma se ensancha y brinca en saltos de agua que, casi seguro, en primavera bajan con rotundidad. Aquí también está el monasterio de Caaveiro. Situado en lo alto de un montículo rocoso en mitad del bosque, es un cenobio del siglo IX. Para llegar hasta él existe un vial asfaltado que permite caminar cómodamente o incluso utilizar un servicio de transporte interno en temporada alta.
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Carmen López
Soy periodista y escribo sobre cosas que importan en sitios que interesan desde hace más de una década.











