La casa rural del Empordà que transforma sus campos de maíz en un escape room gigante 🚜🌽

José Miguel Pérez

Escrito por

25.06.2026

|

8min. de lectura

A pocos kilómetros de las playas de la Costa Brava, entre campos de cultivo y pequeños pueblos del Baix Empordà, hay una casa rural donde el verano se vive de una forma diferente. En Can Pujol, una familia de agricultores ha transformado parte de sus campos de maíz en un enorme laberinto al aire libre con pruebas y acertijos al estilo escape room.

El resultado es una experiencia pensada para familias, grupos de amigos e incluso equipos de empresa que buscan una actividad distinta durante las vacaciones. Porque aquí no se trata solo de encontrar la salida: la gracia está en perderse entre paredes de maíz de más de tres metros de altura mientras se resuelven pistas y enigmas en plena naturaleza.

El laberinto de maíz, una idea nacida del campo

Acceso al interior del laberinto de maíz de Can Pujo, en Serra de Daró (Girona).
Acceso al interior del laberinto de maíz de Can Pujo, en Serra de Daró (Girona). Por: Can Pujol.

Detrás de la idea está una familia que lleva generaciones dedicada a la agricultura y que, hace unos años, decidió dar un paso más dentro de su proyecto de turismo rural.

“Buscábamos hacer algo con el maíz, que es el cereal que más cultivamos”, explica Marc, uno de los impulsores del laberinto. Investigando ideas descubrieron los famosos maze americanos y pensaron que podían adaptar el concepto al Empordà, aprovechando además la cantidad de viajeros que pasan el verano en el litoral gerundense.

Así nació el Laberint Can Pujol, una propuesta que combina paisaje, juego y turismo rural en una finca situada en Serra de Daró, a apenas 15 minutos de algunas de las mejores playas de la Costa Brava para familias con niños.

Un laberinto gigante con pruebas tipo escape room

Interior del laberinto de maíz de Can Pujol (Serra de Daró, Girona).
Interior del laberinto de maíz de Can Pujol (Serra de Daró, Girona). Por: Can Pujol.

El recorrido ocupa unas 3,5 hectáreas y cambia completamente cada verano. Lo que comienza como un paseo entre maizales acaba convirtiéndose en una pequeña aventura donde hay que resolver retos, seguir pistas y superar pruebas para encontrar la salida.

“Queríamos que no fuera solo entrar y salir del laberinto, así que añadimos un juego de pistas parecido a un escape room, pero al aire libre”, cuenta Marc.

En el juego de pistas de Can Pujol encontraremos una llave que nos permitirá abrir un cofre con un pequeño tesoro.
En el juego de pistas de Can Pujol encontraremos una llave que nos permitirá abrir un cofre con un pequeño tesoro. Por: Can Pujol.

La experiencia suele durar alrededor de una hora, aunque depende mucho de cada grupo. Hay quien encuentra la salida rápido y quien decide volver atrás varias veces para completar todas las pruebas.

Además, el laberinto está pensado para todo tipo de públicos. Durante el verano reciben desde familias con niños pequeños hasta grupos de amigos, despedidas de soltero o actividades de team building. El juego tiene dos niveles de dificultad, infantil y adulto.

Un proyecto artesanal que cambia cada año

Parte del proceso para conseguir el laberinto de maíz de Can Pujol (Serra de Daró, Girona).
Parte del proceso para conseguir el laberinto de maíz de Can Pujol (Serra de Daró, Girona). Por: Can Pujol.

Una de las cosas que hace especial esta experiencia es que todo el diseño se realiza de manera artesanal. Durante el invierno, la familia piensa el recorrido y prepara los juegos y enigmas. Después, cuando el maíz empieza a crecer, marcan los caminos sobre el terreno y abren los pasillos manualmente.

“Es una cosa hecha a mano, como si fuera un jardín, pero a lo grande”, resume Marc.

Vista aérea del laberinto de maíz de Can Pujol (Serra de Daró, Girona).
Vista aérea del laberinto de maíz de Can Pujol (Serra de Daró, Girona). Por: Can Pujol.

El resultado son auténticos muros verdes que crean la sensación de estar completamente aislado del exterior. Precisamente por eso controlan mucho el aforo y recomiendan reservar con antelación. “No queremos que haya demasiada gente porque entonces se difumina la sensación de perderte ahí dentro”, explica.

Cada final de temporada, además, comparten en redes sociales las fotografías aéreas del diseño completo del laberinto, revelando desde el cielo las formas geométricas que durante semanas han permanecido ocultas entre el maíz.

Un plan que solo existe durante unas semanas

Laberinto de maíz de Can Pujol (Serra de Daró, Girona).
Laberinto de maíz de Can Pujol (Serra de Daró, Girona). Por: Can Pujol.

Parte del encanto del Laberint Can Pujol es precisamente su carácter efímero. El laberinto solo puede visitarse durante unas semanas de verano, normalmente entre principios de julio y mediados de septiembre, cuando el maíz alcanza la altura suficiente para crear los enormes pasillos vegetales.

“Es una cosa muy explosiva, que dura apenas dos meses”, explica Marc. El resto del año, el campo vuelve a su ritmo habitual y el cultivo sigue su ciclo natural. De hecho, la apertura depende de cómo evolucione el maíz cada temporada. “A veces nos llaman para venir antes y (el maíz) todavía hace un palmo”, cuenta entre risas.

El maíz crece poco a poco en Can Pujol (Serra de Daró, Girona) hasta formar el laberinto.
El maíz crece poco a poco en Can Pujol (Serra de Daró, Girona) hasta formar el laberinto. Por: Can Pujol.

Ese vínculo directo con la tierra hace que cada edición sea distinta, y que los visitantes que deciden repetir encuentren nuevos retos cada verano. Cambia el diseño, cambian las pruebas y cambia incluso la forma en que crece el campo según el verano. Y quizá ahí reside parte de su magia: en saber que, igual que ocurre con muchas cosas del mundo rural, solo puede vivirse en el momento adecuado.

Mucho más que una actividad de verano

Can Pujol Turisme Rural.
Can Pujol Turisme Rural. Por: Can Pujol.

Aunque el laberinto es el gran protagonista del verano, la experiencia forma parte del proyecto turístico de Can Pujol, donde también disponen de varias casas rurales rodeadas de jardín y piscina. Tienen barbacoa y cuentan con todas las facilidades para descansar en un entorno rural, pero cerca de buenos atractivos turísticos.

La ubicación permite combinar fácilmente una mañana de playa en la Costa Brava con una tarde diferente en el interior del Empordà. De hecho, muchos visitantes llegan después de pasar el día en la costa o de comer un arroz en Pals, la joya medieval secreta de Girona.

Zona de de descanso del laberinto de maíz de Can Pujol (Serra de Daró, Girona).
Zona de de descanso del laberinto de maíz de Can Pujol (Serra de Daró, Girona). Por: Can Pujol.

Después de completar el recorrido, muchos aprovechan para quedarse un rato más en la zona exterior que han habilitado junto al laberinto. Allí sirven bocadillos, hamburguesas y algo de beber en un espacio pensado para terminar la tarde sin prisas, rodeados de campo y naturaleza.

La idea, cuentan, es precisamente esa: convertir la visita en un pequeño plan de verano más allá del propio juego. “A la gente le gusta porque rompe un poco con las típicas actividades de playa y ofrece una tarde diferente”, explica Marc. 

Peratallada, Girona.
Peratallada, Girona. Por: Belikova Oksana.

Además, desde aquí es fácil acercarse a algunos de los pueblos más bonitos de la Costa Brava, como Peratallada o el propio Pals, además de otros pueblos de esta zona gerundense que cuentan con un pasado medieval o el yacimiento íbero de Ullastret.

Las noches de terror entre el maíz

'Nits de Terror' en el laberinto de a maíz de Can Pujol.
‘Nits de Terror’ en el laberinto de a maíz de Can Pujol. Por: Can Pujol.

Durante algunas noches de agosto, el ambiente familiar del laberinto cambia por completo. Son las llamadas “Nits de Terror”, una versión nocturna de la experiencia pensada para los más valientes, a partir de 14 años.

Con el campo completamente oscuro, linternas frontales y actores escondidos entre los pasillos, el recorrido se convierte en una experiencia de suspense donde cualquier ruido entre las plantas pone los nervios a prueba.

'Nits de Terror' en el laberinto de a maíz de Can Pujol.
‘Nits de Terror’ en el laberinto de a maíz de Can Pujol. Por: Can Pujol.

“Los campos de maíz siempre tienen ese punto inquietante que vemos en las películas”, reconoce Marc entre risas. Estas sesiones especiales suelen celebrarse únicamente un par de noches cada verano y se han convertido ya en una de las actividades más esperadas de la temporada.

Información práctica

Temporada: de principios de julio a mediados de septiembre.

Horarios: de 17 a 20 horas, salidas cada 15 minutos.

Precios: adultos, 10€; menores de 10 años, 8€; menores de 4 años, gratis.

Noches de Terror: 2 noches de agosto (por confirmar), a las 22 horas. Precio: 18€.

Web oficial y reservas: laberintcanpujol.com (conviene reservar con antelación)

Alojamiento: Can Pujol Turisme Rural

Recomendaciones: llevar calzado cómodo, algo de agua y repelente de mosquitos.

Porque sí: perderse entre campos de maíz en pleno Empordà puede acabar siendo uno de los recuerdos más inesperados del verano. Un planazo familiar. ¿Te apuntas?

José Miguel Pérez

Miguel Perez

Me encanta el fútbol, leer, viajar, descubrir nuevos destinos y contártelos

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