Las mejores piscinas naturales y zonas de baño de Girona

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13.08.2026
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La cascada del gorg del Molí del Murris, en Les Planes d'Hostoles (Girona). Por Pol Solé.

En la provincia de Girona, la conocida como Costa Brava atrapa muchísimas miradas de visitantes que buscan combatir el calor con chapuzones. Y aunque es una opción estupenda, en el interior existen lugares en los que disfrutar del agua, que no es salada sino dulce. Además del baño en embalses y piscinas naturales, también se presenta la oportunidad de practicar deportes acuáticos o realizar alguna ruta de senderismo.
Los rincones naturales que os vamos a presentar forman parte de los imprescindibles del turismo rural en Girona. Asimismo, hay un dato importante: con el fin de salvaguardar estos frágiles ecosistemas de la presión humana, las administraciones locales y la Agència Catalana de l’Aigua (ACA) supervisan y acotan la actividad en cada cuenca. Así, se garantiza la calidad del agua y también se cuida el medio ambiente.
Embalse de Darnius-Boadella (l’Alt Empordà)
El río Muga se ensancha en la parte oriental de los Pirineos y forma una gran lago rodeado de bosques de pino carrasco, encinas y grandes masas de alcornocales característicos de l’Alt Empordà. En verano es habitual escuchar el canto de las cigarras durante la noche y la brisa constante que desciende normalmente de la serranía de les Salines definen la atmósfera del lugar.
Los bañistas pueden disfrutar de las aguas en las zonas habilitadas para ello, principalmente en el sector del Club Nàutic de Darnius. Una curiosidad: en el fondo del embalse descansan antiguos puentes y vestigios de piedra de la vieja ermita de Sant Sebastià, visibles únicamente durante los períodos de sequía.
Entre las actividades deportivas que se pueden practicar se encuentra el remo en kayak o el paddle surf. Además, hay una serie de senderos que discurren por la Red Salines-Bassegoda entre sombras de castaños y maquis mediterráneo ideales para dar unos buenos paseos. La orilla cuenta asimismo con zonas arboladas de sombra natural y pequeñas bahías de grava ideales para descansar tras la caminata. Es una de las playas fluviales de España que cuentan con todos los servicios.
Espacio Natural del Riu Brugent (La Garrotxa)

El valle de Hostoles, moldeado por la antigua actividad volcánica de La Garrotxa, alberga uno de los cauces fluviales más nutridos de la comarca. El río Brugent se abre paso entre entre las rocas para moldear piscinas naturales como el Gorg del Molí dels Murris, el Gorg de Santa Margarida o el Gorg de Can Poeti. En esta zona hay cascadas pequeñas que llenan de agua cristalina las pozas que llaman al baño.
El microclima del río ofrece un refugio fresco y sombrío incluso en las jornadas más calurosas. Los aficionados a la ornitología pueden intentar avistar aves como el martín pescador o el mirlo acuático. Cerca del cauce, la presencia de antiguas muelas de molino de piedra recuerda la histórica relación de los vecinos con la fuerza del río. En esta zona, además, podemos encontrar algunas de las mejores rutas de senderismo de la provincia de Girona.
La alta sensibilidad de este ecosistema, donde habitan especies de peces autóctonos como el barbo de montaña, ha llevado al Ayuntamiento de Les Planes d’Hostoles a limitar el aforo a 300 personas diarias mediante una ecotasa.
Gorg Blau (Alta Garrotxa)
Oculto en el corazón del Espacio de Interés Natural de la Alta Garrotxa, el Gorg Blau es uno de los más conocidos de Cataluña. Se trata de una gigantesca poza excavada en la caliza por la riera de Sant Aniol, enmarcada por paredes verticales de roca gris donde crecen hayas, encinas y matorrales de boj. El color del agua oscila entre el azul intenso y el verde cobalto según la luz solar que se filtra por el cañón. Su temperatura suele mantenerse baja durante todo el año por su ubicación.
Para llegar hasta allí es necesario caminar entre la naturaleza, lo que le da un plus de interés a la visita. El recorrido desde Sadernes, municipio a cinco kilómetros de Olot, transcurre entre lechos de grava blanca, puentes medievales como el Pont de Valentí y tramos de bosque cerrado, donde es probable avistar ejemplares de la fauna autóctona como el lirón gris o el águila dorada. No muy lejos podremos descubrir algunos de los pueblos con más encanto de la provincia de Girona.
Por motivos de estricta conservación, el Consorci de l’Alta Garrotxa regula la entrada por lo que es necesario reservar plaza de aparcamiento en verano. Así han conseguido mantener el espacio libre de cualquier tipo de edificación o servicio comercial.
Els 7 Gorgs (Ripollès)
En la comarca del Ripollès, la riera de Estiula ha formado siete toboganes y gargantas naturales de gran belleza litológica, entre las que destacan el Gorg de la Cabana, el Gorg de la Tosca y el Gorg del Colomer. Para conocerlos todos tenemos la ruta de Les 7 Gorgs, de 8,6 kilómetros y dificultad media (algunos descensos son un poco complicados, aunque no demasiado). Dicho camino hace posible contemplar la evolución de un río de montaña y quizá ver tritones pirenaicos, ardillas y la nutria europea (si se dejan).
El Ayuntamiento de Campdevànol supervisa la ruta mediante un límite de 400 visitantes al día y el cobro de una ecotasa ambiental destinada íntegramente a la protección y limpieza de este frágil corredor ecológico. En (del 23 de marzo al 01 de abril y del 22 de junio al 15 de septiembre) se requiere una reserva previa y en temporada baja (de abril, mayo y junio y fines de semana del 21 de septiembre al 3 de noviembre) hay que reservar los fines de semana.
Lago de Banyoles (Pla de l’Estany)

El mayor lago natural de Cataluña es un ecosistema único alimentado por acuíferos subterráneos que emanan desde las profundidades del subsuelo. Para proteger el lecho sedimentario y la fauna bentónica, l’Agència Catalana de l’Aigua (ACA) restringe el baño exclusivamente a tres sectores acotados: el área pública de La Caseta de Fusta, rodeada de verde césped y sombra; la terraza de Els Banys Vells; y las zonas delimitadas del Club Natació Banyoles.
Pero la visita también merece la pena por la ruta de senderismo que recorre el perímetro del estanque. Si se va con niños, les gustará en especial la ruta del bosque encantado de Les Estunes. Además, está permitido hacer kayak y los atletas federados tienen un canal de natación de 500 metros acotado para ellos.
Además de por las actividades que se pueden realizar, la visita ya merece la pena por la belleza del entorno natural y las pesqueras, unas edificaciones construidas entre finales del siglo XIX y principios del XX con el objetivo de guardar los útiles de pesca.
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Carmen López
Soy periodista y escribo sobre cosas que importan en sitios que interesan desde hace más de una década.
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