Casa Rural Palacete Magaña

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Casa Rural Palacete Magaña
Alojamiento oficial VTR-Z-293
Vivienda de turismo rural compartida
Zaragoza - Malón
2 - 28 personas - Alquiler íntegro
33,71  aprox. por persona y noche
(+34) 976 ... Ver teléfono
www.casaruralpalacete.com

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Capacidad del alojamiento

La capacidad del alojamiento permite de 2 a 28 personas

  • 6 Habitaciones dobles de matrimonio
  • 2 Habitaciones dobles
  • 6 Habitaciones de otro tipo
Más detalles sobre capacidad y precios

Características y servicios

  • Exterior: Sala de juegos, Zona de aparcamiento, Terraza, Muebles de jardín, Barbacoa, Jardín.
  • Idiomas: Español.
  • Interior: Lavavajillas, Futbolín, Lavadora, Billar, Colección de juegos, Comedor, Televisión en habitación, Cocina, Televisión, Calefacción, Sala de estar, Baño en habitación, Microondas.
  • Situación: Acceso asfaltado, En el casco urbano.

Fotografías de Casa Rural Palacete Magaña

Lo que comenta el propietario

Casa Rural Palacete Magaña es un Lugar especial donde pasar una noche mágica ante la mirada del pico Moncayo aguardado por la Luna. "Cualquier día puede ser una noche especial".

Este alojamiento se sitúa en Zaragoza, concretamente en la localidad de Malón, junto a la Vía Verde Tudela – Tarazona, en plena naturaleza del valle del Queiles y en un ambiente tranquilo y relajado.

Estrategicamene ubicada para poder realizar múltiples actividades turísticas y de ocio en un radio de 30 km a la redonda.

Actividades

  • Actividades terrestres: Senderismo - trekking, Rutas gastronómicas, Rutas a Caballo, Paintball, Enoturismo, Segway, Bicicleta de montaña - BTT, Orientación, Recogida de setas, Tenis.
También podrás disfrutar de:

• Senderismo
• Paseos a caballo
• Rutas en bici
• Centro termoludico a 6 km
• Enoturismo
• Visita catedral tarazona y tudela
• Monasterio de Veruela
• Paseos por el Moncayo

Lugares de interés

Disfruta de todo el entorno de Casa Rural Palacete Magaña

• Tarazona
Preciosa ciudad Mudéjar en las faldas del Moncayo que conserva un importante patrimonio monumental. Lo mejor para descubrir el conjunto monumental de Tarazona, declarado Conjunto Histórico Artístico en el año 1965, es pasear por sus calles, musulmanes, judíos y cristianos se asentaron sucesivamente convirtiendo a Tarazona en uno de los lugares más emblemáticos de Aragón.

• Moncayo
La Sierra del Moncayo se halla ubicada en el sector central de la Cordillera Ibérica, a caballo entre las cuencas hidrográficas del Duero y del Ebro. La cumbre del Moncayo o Pico de San Miguel, con sus 2.315 metros de altura, es la máxima altura del Sistema Ibérico y uno de los picos más relevantes de la península Ibérica. Como el conjunto de la cordillera, el macizo del Moncayo y sus sierras aledañas se orientan de NW a SE separando la Depresión del Ebro de la Meseta. La vertiente occidental pertenece administrativamente a la Comunidad Autónoma de Castilla León y las vertientes nordeste y sur pertenecen a la provincia de Zaragoza y, en consecuencia, a la comunidad aragonesa. El Parque Natural del Moncayo, que representa la parte más interesante de la sierra, pertenece íntegramente a Aragón. El característico perfil del Moncayo contempla a las comunidades de Aragón, La Rioja, Castilla León y Navarra. Pero a pesar de ser un punto de referencia para todas ellas, el Moncayo sigue siendo un gran desconocido. Su aislamiento con respecto a otras montañas, su simplicidad morfológica y su situación fronteriza marcan la vida de flora y fauna y convierten a estas más de 10.000 hectáreas en lo que muchos especialistas califican como un gran laboratorio de la naturaleza. El clima mediterráneo de esta zona adquiere matices continentales como zona de transición entre la meseta soriana y el valle del Ebro. Estas condiciones climáticas y la fuerte gradación en altura aportan características especiales que hacen del Moncayo una montaña singular. La cubierta vegetal de la montaña mágica de Aragón reproduce en apenas 20 kilómetros de longitud y a lo largo de unos 1.000 metros de desnivel la zonación vegetal que se da entre los países mediterráneos al Sur y los boreales del Norte. Los cambios en la vegetación relacionados con la altura son extremadamente bruscos, sobre todo entre los 800 y 1.000 metros, donde llegan a confluir especies de la Europa mediterránea y boreal. La descripción del amplio abanico medioambiental del Moncayo comienza con los carrascales y coscojares, que ascienden hasta los 900 metros en forma de bosques claros en los que también tienen cobijo matorrales formados por tomillos y aliagas. La fauna que se refugia en esta zona está compuesta fundamentalmente por conejos, perdices, tórtolas, tejones y lagartos ocelados. Poco más arriba, entre los 900 y 1.100 metros, se abren paso los rebollares y robledales, formados por árboles de pequeño porte y densamente agrupados. Sus matorrales están principalmente formados por jaras, siendo sus moradores el arrendajo, el mirlo, el zorro y el jabalí. Los bosques de pino, aunque de repoblación, han contribuido a restaurar los suelos frente a las cortas intensivas del siglo XIX. La especie más abundante es el pino rojo o silvestre, con ejemplares de gran porte, aunque también se dan el pino negro, el laricio y el rodeno. Los pinos abarcan una amplia zona entre los 900 y 1.800 metros dependiendo de las especies y bajo ellos crecen brezos, acebos y frambuesos (o chordón, como se les conoce en la comarca, de cuyos sabrosos frutos se obtiene la refrescante agua de chordón). Habitan los pinares el piquituerto, el pico picapinos, el petirrojo y el tejón. El hayedo es una de las singularidades de estas montañas. El del Moncayo es uno de los más meridionales de Europa, lo que incrementa su valor ecológico y la importancia de su conservación. Las hayas ocupan la zona que va desde los 1.100 metros a los 1.650. Se trata de un bosque residual, en lucha con los suelos pedregosos, cediendo las áreas más secas al roble albar y las encharcadas a sauces, abedules y fresnos. En el hayedo crecen helechos, musgos y madreselvas. De sus hayucos se alimentan jabalíes y corzos y bajo sus ramas sobrevuela el azor. A partir de los 1.650 metros el hayedo va desapareciendo para dejar paso a una formación de matorral con ginestas, sabinas rastreras y enebros. A partir de los 1.800 metros desaparecen los últimos pinos de repoblación y se abren los prados alpinos. Algunas de las especies que habitan esta zona son alondras, chovas, y víboras. La singularidad de esta montaña única no sólo se fundamenta en la variedad de su flora y fauna. El Moncayo guarda entre sus cumbres los restos de tres glaciares. Los circos de Morca, San Gaudioso y el Pozo de San Miguel o Cucharón conservan la fisonomía característica de los valles glaciares, en forma de U. Se trata de excavaciones no muy profundas de los glaciares que ahí se ubicaron y tienen un gran interés por su alto grado de conservación, gracias a su difícil acceso. Por otro lado, son una muestra más de los contrastes de este gran parque natural. La variedad vegetal del Moncayo y su estratificación lo convierten en un auténtico libro abierto en el que aprender botánica. Desde el mirador del Santuario, a unos 1.600 metros de altitud, se extiende a los pies un mar de especies vegetales que cambia en cada una de las estaciones. El otoño es, sin duda, la época más espectacular para visitar el Moncayo, cuando la sabiduría de la naturaleza despliega ante los ojos atónitos del visitante su abanico multicolor. Una inverosímil gama de amarillos, ocres, rojos y verdes se entremezcla en los densos bosques de la montaña. En esa época, resulta una auténtica delicia adentrarse en las laderas por cualquiera de los caminos o carreteras que suben hacia las zonas de esparcimiento de Agramonte y el Santuario. Uno de los recorridos más agradecidos es la carretera que parte del monasterio de Veruela y llega hasta Agramante después de recorrer 15 kilómetros a través del bosque. En ese trayecto se atraviesan buena parte de los biotopos del parque: carrascal, rebollar, robledal, pinar y hayedo. En Agramonte se abre el Centro de Interpretación del parque, en el que se puede recabar información y visitar la exposición interactiva acerca de sus recursos naturales. Desde allí parte la carretera que asciende al Santuario, que se convierte en pista sin asfaltar tras un amplio aparcamiento. Se puede subir con coche hasta otra zona de aparcamiento en las inmediaciones del Santuario. Los últimos 200 metros es necesario hacerlos a pie en un agradable camino en el que deleitarse con las vistas panorámicas del valle del Ebro.


• Senda Viva
El parque de la Naturaleza Senda Viva se encuentra a pocos kilómetros de casa rural palacete. Un lugar donde encontrar aventura y diversión para toda la familia. Cuenta con numerosas atracciones para niños y mayores, espectáculos y mas de 50 especies de animales en semilibertad.

• Tudela
La capital de la Ribera, y segunda ciudad en importancia de Navarra. La ciudad fue fundada por los árabes en el siglo IX y permaneció bajo dominio del Islam hasta 1119, año en que pasó a formar parte de la corona navarro-aragonesa. Durante 400 años convivieron en ella árabes, cristianos y judíos, y en un recorrido por la ciudad encontramos numerosos vestigios de ese rico pasado cultural. Junto a palacios barrocos y renacentistas, destaca la Catedral declarada monumento nacional, construida en 1180 sobre la antigua mezquita. Una cita obligada con la rica gastronomía por sus bares de pinchos o restaurantes y donde salir de compras.

• Vía Verde del Tarazonica
En el año 1885, se inaugura el modesto ferrocarril de vía estrecha que unía Tudela con Tarazona, como nexo físico de Navarra y Aragón. A mediados del S-XX se cambia el ancho de la Vía y se reinaugura en 1953, clausurándose definitivamente el 31 de diciembre de 1972. Las anécdotas sobre el funcionamiento del Tarazonica son conocidas en todo el valle. La Vía Verde discurre por el antiguo trazado del ferrocarril, entre Tudela, Murchante, Ablitas, Cascante, Tulebras, Barillas y Monteagudo, en tierras navarras y Malón, Novallas, Vierlas y Tarazona, en Aragón. Tiene una suave pendiente de 262 a 478 m., en el Valle del rio Queiles y a lo largo de 22 Km. Su firme mixto, exclusivo para ciclistas y peatones, su señalización detallada y su acondicionamiento general permite disfrutar de un territorio tranquilo, cuidado y protegido. La Vía Verde nace y muere en dos Ciudades Monumentales, Tudela y Tarazona y a lo largo del recorrido podemos disfrutar del monumento al "Escachamatas”, la pasarela de Ablitas, el Canal de Lodosa, la belleza del Monasterio de Tulebras, Bodegas renombradas, los Parques Naturales del Moncayo y Bardenas Reales, la Laguna de Lor, la Iglesia de Ntra Sra del Romero en Cascante, el Castillo de Novallas y el Mirador de Malón, sin olvidar la gran importancia gastronómica de todo el valle.

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Ramon

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