4 planes originales para vivir la berrea del ciervo desde el agua
Escrito por
10.09.2026
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7min. de lectura
Dos ciervos se pelean en la época de la berrea, en otoño. Por Jordi
La berrea del ciervo es uno de los sonidos más salvajes del otoño. Cuando los días se acortan y el bosque se tiñe de tonos ocres y rojizos, los montes se estremecen al compás del ritual ancestral, gutural y sobrecogedor de los machos. Compiten entre ellos en busca de pareja, ante la atenta mirada de las hembras (y la fascinación de los viajeros).
Los planes más tradicionales para disfrutar del espectáculo de la berra del ciervo consisten en hacer rutas a pie o en 4×4, pero existe una alternativa aún más mágica si cabe: echarte al agua para vivir la berrea desde otro punto de vista. Deslizarse al atardecer en una canoa o a bordo de un barco solar silencioso, sintiendo la brisa con el eco de los bramidos como banda sonora, convierte la observación en una experiencia sensorial inolvidable.
¿Qué es la berrea del ciervo?
Los ciervos macho no se ponen a berrear porque sí. Se trata de su periodo de celo, que tiene lugar entre mediados de septiembre y mediados de octubre. Entonces, los machos adultos emiten potentes bramidos para atraer a las hembras y desafiar a otros posibles competidores, marcando el inicio de la temporada de reproducción.
Es ahora cuando los machos están en su máximo esplendor físico y abandonan sus espacios habituales para ir en busca de hembras. Lo más conocido de la berrea son los sonidos fuertes y roncos que emiten y que pueden escucharse a kilómetros de distancia; a través de su tono y fuerza dicen mucho más de lo que parece, ya que demuestran su vitalidad y rango jerárquico. Y no se conforman con una pareja: pueden llegar a reunir hasta 50 ciervas.
Ahora bien, en época de berrea también suceden otras cosas. Por ejemplo, las luchas entre machos: chocan sus grandes astas para resolver disputas territoriales, llegando a provocar graves heridas o roturas en las cornamentas. El desgaste físico es tal, entre el apareamiento y los enfrentamientos, que los ciervos apenas comen o descansan en estas intensas semanas. ¡Pueden llegar a perder hasta una quinta parte de su peso corporal! Los mejores momentos del día para oír la berrea del ciervo es al amanecer, a primera hora de la mañana, y al atardecer, durante la puesta del sol.
A bordo de un barco solar en Cazorla (Jaén)
El embalse del Tranco, en pleno Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, es un escenario inmejorable para contemplar y escuchar la berrea. La experiencia consiste en un paseo a bordo de un barco impulsado por energía solar, un navío ecológico y silencioso con capacidad para más de 60 personas que permite acercarse a la fauna sin espantarla.
Para disfrutar de esta actividad, hay que dirigirse al Centro de Ocio y Turismo Activo El Tranco (en el municipio de El Tranco), que cuenta con restaurante, aparcamiento y tienda. Durante la ruta, que suele durar alrededor de una hora, un guía explica los secretos de la zona mientras se navega junto a pinares y se puede observar, con suerte, a los ciervos bebiendo en las orillas.
Los paseos especiales de berrea se suelen programar entre septiembre y octubre, principalmente los fines de semana, a primera hora de la mañana (sobre las 8 horas). Es imprescindible contactar antes para consultar la disponibilidad y los horarios, ya que pueden variar según la temporada. En este destino también es posible alquilar un kayak y que cada uno marque su ritmo.
Aventura en kayak en el embalse del Yeguas (Córdoba)
Para quienes prefieran ser el motor de su propia embarcación, conectando con el entorno natural, existe la opción de alquilar un kayak o canoa. Nuestra propuesta es hacerlo en el embalse del Yeguas, entre los municipios de Montoro y Marmolejo. Ubicado en el corazón de Sierra Morena, a caballo entre el Parque Natural Sierra de Cardeña y Montoro y la sierra de Andújar, es una auténtica joya oculta.
La actividad permite deslizarse en silencio por el agua, una calma que, de pronto, puede quebrarse por el profundo y gutural berrido del ciervo. Las rutas especiales para escuchar la berrea suelen tener una duración de entre una hora y media y tres horas. Los precios rondan los 25€ por persona (o menos, si son grupos). Hay empresas que incluyen un pequeño picnic durante el recorrido.
El Barco del Tajo en las aguas del Parque Nacional de Monfragüe (Cáceres)

El Parque Nacional de Monfragüe, en Cáceres, es un santuario para la fauna ibérica y el bosque mediterráneo. Observarlo desde el agua cambia por completo la perspectiva. La propuesta de El Barco del Tajo nos invita a adentrarnos en los meandros de este río que comunica con la vecina Portugal, navegando a través de los paisajes protegidos de las Reservas de la Biosfera de Monfragüe y del Tajo Internacional.
La ruta específica de la berrea parte del embarcadero de Serradilla. El navío, con capacidad para más de 50 pasajeros, se desliza por las aguas entre escarpadas paredes de roca en las que anidan buitres y otras aves. El atardecer es el momento mágico para oír los sonidos del otoño, cuando los venados bajan de los montes hacia las orillas del río. Durante la travesía, un guía experto a bordo explica el comportamiento de los animales y ayuda a localizarlos. Esta ruta especial parte hacia las 19 horas y suele durar alrededor de una hora y media. El precio publicado ronda los 20€ para adultos. Es muy importante reservar con antelación, ya que las plazas vuelan.
Un barco eléctrico con guía en el valle del Alagón (Cáceres)
La empresa local Barco Natura, de Ceclavín, propone un crucero familiar y cercano por el valle del Alagón durante todo el año. También, por supuesto, en la época de la berrea. Lo más curioso es la embarcación. Tiene un nombre, Masmenor, y una historia curiosa: se trata de un llaüt mediterráneo de madera y líneas clásicas que han reconvertido en barco eléctrico en Cáceres. Ha pasado de surcar el mar Mediterráneo en Girona a promover el turismo ornitológico y de otra fauna en Extremadura.
La embarcación es pequeña y su capacidad máxima es de 8 personas. Eso garantiza que cada salida sea única y de trato muy cercano. Los paseos fluviales llevan siempre un patrón y guía naturalista a bordo que explicará todos los detalles sobre la berrea del ciervo y otras curiosidades del entorno. También se ofrecen bebidas a bordo y prismáticos. Una apuesta por un turismo lento (slow travel) que apoya a emprendedores del mundo rural.
Raquel Andrés
Periodista y aventurera. Me has podido leer en Escapada Rural, Diari Nosaltres La Veu, La Vanguardia, El Salto y otros medios. Habitante y amante de las zonas rurales, sea cual sea el destino. Procuro escaparme una vez por semana con las botas de montaña, el arnés o el neopreno. También soy un intento de baserritarra.
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