Más calma, el mismo encanto: destinos rurales alternativos cerca de lugares masificados

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18.05.2026

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Estrecha calle de piedra en pendiente ascendente a través de un antiguo pueblo, pasando bajo un rústico portal arqueado con puertas de madera. Perfecto para el turismo rural, edificios de piedra y yeso con balcones y plantas en macetas bordean el pintoresco camino.

Son conocidos los impactos negativos del turismo de masas: destinos saturados y desbordados, colas interminables en todas partes, precios altísimos, vecindario expulsado de sus barrios. Por ello, recientemente la Comisión de Transporte y Turismo del Parlamento Europeo ha decidido tomar cartas en el asunto. En un diagnóstico, apuntaba que el 80% de los turistas se concentra en solo el 10% de los destinos, un desequilibrio que señalan que hay que corregir redirigiendo los flujos hacia zonas rurales, regiones montañosas y lugares menos conocidos.

En el mundo rural de España hay ciertos destinos en los que, si bien no podemos hablar de colapso como en las grandes capitales europeas, sí que están recibiendo más visitantes de los recomendables para mantener un turismo sostenible (sobre todo en temporada alta, verano, festivos y puentes). Si quieres evitarlos y explorar rincones igual de bonitos y menos masificados, toma nota de estos destinos alternativos cerca de otros que se acercan en determinadas épocas a la saturación y que hay que dejar respirar para que no pierdan su encanto.

Sajazarra en lugar de Ezcaray (La Rioja)

Castillo de Sajazarra (La Rioja)
Castillo de Sajazarra (La Rioja). Por M. Cuadro

Ezcaray nos encanta. Ese pueblecito enclavado en la parte alta del valle del Oja, con sus puentes sobre el río y paseos por sus riberas, con su laberinto de calles antiguas, casas solariegas y palacios blasonados. Pero no somos los únicos a los que les gusta: fue nombrada primera villa turística de La Rioja en 1998 y, desde entonces, su fama no ha hecho más crecer. Hasta el punto de que el municipio pasa de los 2.000 a los 15.000 habitantes en verano. En invierno tampoco se queda atrás, ya que su estación de esquí atrae a miles de visitantes, sobre todo en fines de semana y festivos.

Si buscas algo parecido en la zona y menos turístico, no te pierdas el pueblo medieval de Sajazarra, a los pies de los Montes Obarenes. Sus calles emanan el aroma de milenios de historia, con un arco y restos de la antigua muralla del siglo XIII, un impresionante castillo-palacio del siglo XV, la fuente con abrevadero que delata el pasado ganadero o el barrio de las Bodegas, donde hoy todavía se conservan algunas originales que se han reconvertido en viviendas.

El valle de Araitz en lugar del valle de Baztán (Navarra)

Pueblo de Atallu en el Valle de Araitz, con las Malloas de fondo, en Navarra. Por poliki
Pueblo de Atallu en el Valle de Araitz, con las Malloas de fondo, en Navarra. Por poliki

El valle de Baztán es uno de los paisajes más idílicos de Navarra. Los palacetes de indianos en Elizondo, los bosques envueltos en la bruma de la trilogía de Dolores Redondo, ese verde que parece sacado de una película de fantasía… Es normal que con estos ingredientes se haya convertido en un destino cada vez más buscado. Aunque es cierto que es un espacio amplio que todavía tiene rincones silenciosos y mágicos, los lugares más populares cada vez se pueden sentir más como una arteria urbana que como un refugio rural.

Si buscas esa misma esencia de la Navarra profunda, pero en una versión más salvaje y silenciosa, puedes explorar el más desconocido y pequeño valle de Araitz. Al noroeste de la sierra de Aralar y custodiado por las impresionantes Malloas —unas moles calizas que caen de forma vertiginosa hacia las praderas—, ofrece una postal de una fuerza visual sobrecogedora. Aquí, los caseríos se salpican de forma dispersa entre prados donde pasta el ganado. Apunta pueblos como Arribe, Intza, Azkarate o Gaintza, que conservan esa paz donde el único sonido es el de los cencerros.

Horta de Sant Joan en lugar de Valderrobres o Beceite (TarragonaTeruel)

Horta de Sant Joan. Por Curto
Horta de Sant Joan. Por Curto

La comarca del Matarraña también es conocida como «la Toscana española». Y Valderrobres y Beceite son sus joyas de la corona. ¡A quién no le gustan sus bellísimos pueblos! Pero la masificación en sus cascos históricos en temporada alta puede restarle esa calma que uno va buscando en el mundo rural. El éxito es tal que, para evitar el impacto negativo de los miles de visitantes que reciben, han tenido que regular el acceso de parajes naturales como la famosa ruta de las pasarelas del Parrizal de Beceite, donde las entradas vuelan con semanas de antelación.

Existe una alternativa impresionante y más tranquila. A apenas unos kilómetros, cruzando la frontera invisible entre Teruel y Tarragona, aparece el pueblecito de Horta de Sant Joan. Tiene una arquitectura renacentista y medieval igual de imponente que sus vecinos aragoneses, como su plaza porticada, y vistas al precioso Parque Natural de Els Ports. Su encanto cautivó al mismísimo Picasso («todo lo que sé lo he aprendido en Horta», llegó a decir). Puedes hacer una ruta de senderismo por la montaña de Santa Bárbara o bañarte en las aguas cristalinas de Les Olles, en el río Canaletes.

Ródenas en lugar de Albarracín (Teruel)

El pueblo de piedra roja Ródenas, en Teruel. Por SoniaBonet
El pueblo de piedra roja Ródenas, en Teruel. Por SoniaBonet

Albarracín no necesita presentación. Para muchos, es el pueblo más bonito de España. Pero eso tiene un precio: sus estrechas calles rojizas a veces se convierten en un embudo de turistas, selfies y guías con grupos organizados, lo que es un obstáculo para disfrutar del entorno con calma. De hecho, está considerado el segundo municipio con mayor presión turística del estado.

Los que amen la arquitectura en piedra roja (el famoso rodeno) y quieran evitar las aglomeraciones, pueden acercarse al secreto mejor guardado de la zona: Ródenas. Situado a más de 1.300 metros de altitud, este pueblo es un despliegue de fachadas de color rojizo y grisáceo que se funden con el paisaje. Su iglesia de Santa Catalina es una mole renacentista que sorprende por su tamaño y sus alrededores están llenos de «tinadas» (antiguas construcciones ganaderas) y grabados rupestres. En Ródenas, el color es el mismo que en Albarracín, pero la banda sonora es, sencillamente, la vida cotidiana de un pueblo rural.

El Gastor en lugar de Setenil de las Bodegas (Cádiz)

El Pueblo Blanco El Gastor en Cádiz. Por Jennifer Jean
El Pueblo Blanco El Gastor en Cádiz. Por Jennifer Jean

Setenil de las Bodegas es uno de los pueblos más singulares del mundo gracias a sus casas excavadas bajo las rocas, una peculiaridad que lo ha convertido en un fenómeno de Instagram. En días señalados, caminar por las calles de las Cuevas del Sol o de la Sombra puede convertirse en un ejercicio para estimular la paciencia y el encanto de la piedra puede quedar sepultado por el bullicio de las terrazas saturadas.

Por suerte, hay más Pueblos Blancos que no han captado tanto la atención de las redes sociales y permiten disfrutar de la estancia con más calma. Te recomendamos asomarte al conocido como “Balcón de los Pueblos Blancos”: El Gastor. Ofrece unas vistas espectaculares del embalse de Zahara-El Gastor y de la sierra de Grazalema. Es un pueblo blanco auténtico, de calles impecables y macetas con flores, y con una tranquilidad que permite charlar con los locales. Además, cuenta con tesoros arqueológicos como el dolmen del Gigante y rutas de senderismo que permiten conectar con la naturaleza de la sierra gaditana sin tener que esquivar selfies.

Raquel Andrés

Periodista y aventurera. Me has podido leer en Escapada Rural, Diari Nosaltres La Veu, La Vanguardia, El Salto y otros medios. Habitante y amante de las zonas rurales, sea cual sea el destino. Procuro escaparme una vez por semana con las botas de montaña, el arnés o el neopreno. También soy un intento de baserritarra.

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Montaña de Montserrat, en Barcelona.