Ya hemos terminado el descenso del Sella, y ahora ¿qué hacemos?🛶
Escrito por
22.05.2026
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6min. de lectura
Descenso del río Sella, Asturias. Por Rafa Jodar
El río más o menos caudaloso, la confusión para girar o parar de los novatos, los remos al aire o entrechocando, las risas compartidas con completos desconocidos tras chocar con sus canoas, las paradas en los chiringuitos para descansar o tomar un refrigerio. Son algunas de las cosas que pasan en el popular descenso del Sella, que llena sus aguas de aprendices y expertos cada temporada.
Pero llega un momento, en Margolles, Llordón o Llovio (más o menos, cada empresa de alquiler de kayak tiene sus puntos de retirada), en que salimos del agua y todavía queda mucho día por delante. O días, dependiendo del tiempo de la escapada. ¿Qué se puede hacer en la zona sin alejarse demasiados kilómetros? Dejamos algunas ideas que también son útiles para aquellas personas que acompañan a aventureros y no se animan a navegar.
Planes sin salir de Arriondas
Estás en Arriondas y te toca hacer tiempo hasta que tus familiares o colegas vuelvan del descenso del Sella. O quizás ya lo habéis hecho y, estáis tan on fire, que solo queréis dar un paseo por los alrededores para compartir todo lo vivido. No hace falta coger el coche para hacer algo interesante.
En el mismo pueblo de Arriondas podéis hacer una ruta por su arquitectura indiana. No es porque vivieran indios en Asturias, sino porque así se conoce al legado de los asturianos (o de otras provincias de España) que viajaron a América en la segunda mitad del siglo XIX (entonces conocidas como “las Indias”), tras hacer fortuna. Son, por tanto, auténticos casoplones.
Algunos ejemplos claros son villa Juanita (calle Argüelles, 5), una construcción de 1923 ubicada en el centro del municipio, muy llamativa por su fachada roja, ventanas y puertas blancas y rodeada de un amplio jardín. estacan también la casa de José Vega Cadavera (barrio de La Sala), que corresponde a un emigrante que se enriqueció en Cuba; o la casa Cepa, llamada Chalet de los Valle (avenida de Europa, 18).
Para dar una vuelta sin pretensiones por un paraje verde y relajante, podéis ir al parque de la Concordia, ubicado en la confluencia entre los ríos Piloña y Sella. Tiene columpios, así que es una buena opción para ir con niños, además de un típico hórreo asturiano. Otro enclave similar es el parque de la Llera. Si es sábado, podrás coincidir con el mercadillo de Arriondas, que tiñe de color el espacio con multitud de puestos de alimentación y ropa.
Hablando de productos autóctonos, no podemos dejar de recomendar un par de imprescindibles gastronómicos en Arriondas: la confitería Campoamor (calle Argüelles, 9), una de las más antiguas y reputadas del lugar; e ir a una sidrería a degustar platos típicos.
Por cierto, si vas el día del Descenso Internacional del Sella, que se celebra todos los años a principios de agosto y reúne a unos 300.000 espectadores, podrás subirte al tren del Sella o tren de “les piragües”. Es un ferrocarril que discurre por un trazado de ancho métrico paralelo al río para seguir la competición. Funciona solo esa jornada desde el año 1945.
A pocos minutos en coche… el mirador del Fitu
Si no te importa coger el coche, muy cerca de Arriondas hay muchísimos lugares para pasar la mañana o la tarde, tras salir del agua, e incluso más días en una escapada más larga.
A solo 15 kilómetros del pueblo está el mirador del Fitu, un balcón que parece tocar las nubes en uno de los collados más famosos de la sierra del Sueve, con una de las panorámicas más impresionantes de Asturias. Desde sus 597 metros de altitud permite contemplar el Parque Natural de Ponga y el Parque Nacional de los Picos de Europa, así como las villas de Cangas de Onís, Covadonga, Ribadesella, Caravia, Colunga y Villaviciosa (si el día es muy claro, ¡puede divisarse incluso Gijón!). Desde aquí salen rutas de senderismo como la que lleva al picu Pienzu.
Una visita a Cangas de Onís, la antigua capital del reino

Muy cerca de Arriondas, a unos 10 minutos en coche, está la antigua capital del Reino de Asturias, Cangas de Onís. Tiene un precioso conjunto monumental en el que estacan un buen número de casas de arquitectura indiana. No hay que perderse una visita a su “puente romano” de origen medieval, desde donde cuelga una réplica de la Cruz de la Victoria.
Ni dejar de acercarse a la ermita de la Santa Cruz -que no aparenta el antiguo espacio espiritual que es-, al dolmen de hace 6.000 años o subir a la basílica de Santa María la Real de Covadonga. Aquí te explicamos las razones por las que te enamorarás del lugar.
Subir a los lagos de Covadonga o ver la cascada de El Chorrón
Siguiendo hacia los Picos de Europa, no hay que perderse los lagos de Covadonga, compuestos por el Enol, la Ercina y Bricial (este último solo tiene agua en la época del deshielo, tras el invierno). Todos ellos son de origen glaciar. Hay varias rutas de senderismo en los alrededores.
Otro paraje que hay que ver a 17 kilómetros de Arriondas es la cascada El Chorrón: hay una zona recreativa con mesas, columpios y paneles interpretativos donde se puede aparcar; desde aquí solo hay que caminar 200 metros, por lo que es asequible para todos los públicos. Está en medio de un bosque autóctono.
Pasear por Ribadesella, la meta del popular descenso
Por supuesto, una de las visitas imprescindibles es llegar hasta la meta del Descenso Internacional del Sella. Los aficionados que alquilan canoas normalmente solo pueden llegar hasta Llovio, pero el día de la competición acaban en el municipio costero de Ribadesella.
Déjate llevar por su casco histórico, contempla las playas de arena dorada del mar Cantábrico recorriendo el paseo del Muelle y el paseo de la Grúa, sube hasta la emblemática ermita de Guía situada en lo alto de un promontorio sobre el puerto y visita la cueva prehistórica de Tito Bustillo, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, un santuario de arte paleolítico europeo de primer orden.
Para acabar, y como Asturias no es una comunidad autónoma muy grande, aquí te puedes inspirar con más ideas para hacer por todo el territorio. Y, como sabemos que es probable que llueva, también tenemos planes para esos días de orbayu.
Raquel Andrés
Periodista y aventurera. Me has podido leer en Escapada Rural, Diari Nosaltres La Veu, La Vanguardia, El Salto y otros medios. Habitante y amante de las zonas rurales, sea cual sea el destino. Procuro escaparme una vez por semana con las botas de montaña, el arnés o el neopreno. También soy un intento de baserritarra.









