Los senderos más refrescantes del verano: 5 rutas familiares que discurren por dentro del río
Escrito por
26.07.2026
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7min. de lectura
Ruta por el río en Málaga. Por Fran Vargas

Con las altas temperaturas, una de las pocas cosas que realmente apetecen es un plan con agua. Pero una escapada rural en verano no tiene por qué limitarse a la toalla y a la sombrilla: puedes explorar la naturaleza de forma refrescante haciendo rutas que transcurren por el cauce de los ríos. En ellos te mojarás los pies… ¡y quizás incluso más allá de las rodillas!
Olvídate del neopreno, el casco y el vértigo del barranquismo, porque vamos a descubrir cinco rutas por España pensadas para disfrutar con unas zapatillas viejas y bañador. Son tramos sencillos con aguas mansas y accesibles para todas las edades, donde el propio cauce del río se convierte en un sendero transitable.
El oasis del río Chícamo en Abanilla (Murcia)
Conocido popularmente como “la Palestina murciana”, el río Chícamo se abre en un entorno precioso con un gran contraste paisajístico. Por un lado, se extiende un terreno árido y semidesértico que recuerda a las postales del norte de África y Oriente Medio; por otro lado, en medio de palmeras, juncos y adelfa, ocurre un milagro fluvial.
La ruta comienza en Abanilla, cerca de la pedanía de Macisvenda (hay una zona de aparcamiento habilitada), y su gran atractivo es cruzar la garganta del Cager. Es un espectacular y estrecho cañón en el que, para avanzar, tendrás que mojarte bastante. A lo largo del recorrido, el río va formando varias pozas de aguas cristalinas en las que podrás hacer paradas para refrescarte.
⚠️ ¡Atención! En verano se recomienda no hacerla circular y dar la vuelta aproximadamente en el kilómetro 2, ya que el resto continúa por monte bajo y zonas áridas sin sombra.
El nacimiento del río Carbo en Villahermosa del Río (Castellón)
En pleno Parque Natural del Penyagolosa discurre una ruta que remonta el río Carbo desde Villahermosa del Río. Es un paseo de unos 15 kilómetros y 289 metros de desnivel positivo, sencillo y apto para familias, pero los peques deben estar acostumbrados a caminar. El curso del río acompaña el recorrido como una relajante banda sonora y varias veces hay que cruzarlo por dentro. Con el calor, a nadie le molestará meter los pies a remojo.
El paseo avanza entre chopos y sauces hasta llegar al premio final: la cascada del Carbo, un precioso salto de agua de 20 metros de altura que forma una refrescante poza a sus pies y que cubre lo suficiente como para nadar en ella. En el camino, hay otros rincones paradisíacos para bañarse como la fuente del Cura o la poza Cantales Pardos. ¡El agua está helada!
Las pasarelas y pozas del río Genal (Málaga)
El valle del Genal, en la serranía de Ronda, es famoso por la frondosidad de sus castaños. Por algo se le conoce popularmente como El Bosque de Cobre. En verano, al atractivo de sus sombras se le suma el paso del río Genal. Entre los pueblos de Algatocín y Jubrique existe una ruta de senderismo familiar muy apropiada para los meses de calor.
Combina tramos de sendero con cruces del río que obligan a meter los pies en el agua, así como un divertido trozo con pasarelas de madera ancladas a la roca. Lo que más suele gustar a los peques es bajar de las plataformas y caminar por dentro del cauce del río; hay muchas zonas de aguas mansas para chapotear y divertirse. Son 7 kilómetros con apenas 100 metros de desnivel positivo.
Los estrechos del río Tus en Yeste (Albacete)
El Parque Natural de los Calares del Mundo y de la Sima es famoso por el nacimiento del río Mundo. Pero el entorno alberga otra joya menos conocida y muy refrescante en verano: los estrechos del río Tus, en el término municipal de Yeste. Os proponemos hacer una ruta de 6 kilómetros con solo 72 metros de subida que discurre por un cañón calizo en el que, para avanzar, ¡tendrás que mojarte!
Aunque en verano el caudal del río baja bastante, suele llevar algo de agua. El mejor regalo son las pozas mansas de aguas de color turquesa que se van formando por el camino y que tientan a pegarse un chapuzón. Típico plan familiar para refrescarse, jugar con piedras y buscar animales acuáticos, sin apenas esfuerzo en medio de la naturaleza. No descuides lo que pasa en el cielo: si tienes suerte, quizás puedas contemplar el vuelo de un águila real o de un buitre leonado.
Las pozas del río Escabas (Cuenca)
La serranía de Cuenca está estrechamente ligada al agua. Si buscas una ruta con tramos de senderismo acuático poco masificados en verano, te invitamos a conocer el itinerario que sigue el río Escabas. Está entre los pueblos de Cañamares y Fuertescusa, cerca del paraje de la Puerta del Infierno y es muy accesible.
El lecho del río está formado por piedras erosionadas y suaves y discurre en un paraje entre pinares y paredes rocosas. En algunos rincones el agua forma pequeñas piscinas naturales poco profundas, ideales para hacer una pausa para descansar y refrescarse. En los márgenes del curso fluvial, es fácil encontrar praderas en las que descansar y tomar algo. Para descubrir este rincón idílico de Cuenca hay que seguir una ruta de 4,5 kilómetros y 84 metros de desnivel positivo.
A tener en cuenta al caminar por ríos

Hacer un sendero que transcurre por dentro de un curso fluvial es muy agradecido en días de calor, además de ser un plan muy divertido para hacer con peques. Ahora bien, es conveniente tener en cuenta algunas cosas…
- Lleva un calzado adecuado. Una ruta por un río no es lo mismo que ir al río a bañarse. Implica caminar un rato, por lo que hay que usar zapatillas con suela que agarre para evitar resbalones (unas viejas sirven) y que drenen el agua. Si quieres darle un respiro a los pies, siempre podéis meter unas cangrejeras en la mochila, no para andar, sino para el rato que estéis parados en una poza.
- Infórmate del caudal del río. En verano, suelen tener poca agua, pero no está de más consultar por su estado en la oficina de turismo o a los locales. Ellos sabrán indicarte si ha habido lluvias torrenciales recientemente que han provocado crecidas o si, por el contrario, la zona afronta una sequía que prácticamente lo ha vaciado.
- Si hay mucha agua, apuesta por una mochila estanca. ¿Crees que el agua te cubrirá más allá de la cintura? Incluso en aguas más bajas, un resbalón puede hacer que se te empape todo. Si no tienes un macuto impermeable, procura mantener seco lo imprescindible: el monedero, las tarjetas, las llaves del coche y el móvil. Para ello, lleva un bote de plástico estanco (seguro que encuentras algo que te pueda servir en la despensa… como el tarro del cacao instantáneo).
Raquel Andrés
Periodista y aventurera. Me has podido leer en Escapada Rural, Diari Nosaltres La Veu, La Vanguardia, El Salto y otros medios. Habitante y amante de las zonas rurales, sea cual sea el destino. Procuro escaparme una vez por semana con las botas de montaña, el arnés o el neopreno. También soy un intento de baserritarra.













