17 cañones y pozas de aguas cristalinas para darse un chapuzón este verano, uno por cada comunidad autónoma

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08.07.2026
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Cerrada del Utrero, en la sierra de Cazorla. Por José Aldeguer.
Los ríos, arroyos, barrancos y manantiales esculpen a su paso numerosas grietas, desfiladeros y formaciones calcáreas o basálticas por toda la geografía española. Estos entornos de interior acumulan masas de agua transparente procedentes de cabeceras montañosas, acuíferos o cursos intermitentes de cabecera. Lugares en los que darse un chapuzón es casi inevitable.
Hemos seleccionado un enclave en cada una de las diecisiete comunidades autónomas. Cañones, gargantas y pozas de aguas transparentes que, cada verano, se convierten en el destino favorito de quienes buscan un baño en plena naturaleza.
Cerrada del Utrero (Andalucía)
Este cañón calizo se ubica en el Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, en Jaén. El cauce alto del río Guadalquivir discurre encajonado entre paredes verticales de piedra y vegetación de umbría. El tramo fluvial destaca por la pureza del agua procedente de las fuentes cercanas y por las bajas temperaturas que conserva el cauce debido a la estrechez de la fractura tectónica.
Pozo Pígalo (Aragón)
El río Arba de Luesia, en la provincia de Zaragoza, forma una profunda balsa natural delimitada por estratos de roca sedimentaria pulida. Este espacio del Prepirineo aragonés cuenta con paredes pétreas desde donde el agua cae de forma constante. La transparencia del caudal permite observar el fondo rocoso del entorno forestal.
Olla de San Vicente (Asturias)

El río Dobra nace en los Picos de Europa y conserva un nivel nulo de contaminación antes de su desembocadura en el Sella. En el municipio de Amieva, la corriente excava una gran fosa de color verde esmeralda fijada entre peñascos. El trayecto a pie por el sendero ribereño carece de desnivel y facilita el acceso a la zona de baño.
Pozas del río Asón (Cantabria)
El nacimiento del río Asón da paso a una serie de cursos rápidos de agua y zonas de remanso en el municipio de Arredondo. Las filtraciones de los macizos cántabros nutren estas cubetas naturales situadas entre praderías. La temperatura del agua se mantiene baja durante los meses centrales de verano.
Las Chorreras del Cabriel (Castilla-La Mancha)

El término municipal de Enguídanos, en Cuenca, acoge un complejo sistema de tobas calcáreas, saltos de agua y lagunas turquesas. El río Cabriel forma un ecosistema protegido bajo la declaración de Reserva de la Biosfera. Las formaciones de piedra configuran cavidades y piscinas que atraen el interés científico y recreativo de la región. Son las espectaculares Chorreras del Cabriel.
Pedrosa de Tobalina (Castilla y León)

El río Jerea, afluente del Ebro, genera una gran cascada en la comarca burgalesa de Las Merindades. La caída de agua posee una anchura superior a los cien metros y da origen a un vaso natural de gran capacidad y profundidad. El entorno mantiene vestigios de antiguas infraestructuras de molinos harineros tradicionales.
Gorg Blau de la Muga (Cataluña)
En la comarca gerundense del Alt Empordà, el paso de la Muga produce una cubeta natural encajada entre bloques de piedra caliza. La sombra de la vegetación de ribera y la profundidad de la fosa confieren al agua una tonalidad azulada. Este paraje forestal destaca por su aislamiento de los ejes viales principales.
Las Presillas de Rascafría (Madrid)
El río Lozoya cuenta con tres zonas de retención escalonadas en el valle de El Paular, frente a la cumbre de Peñalara. Las laderas de robledales flanquean estas láminas de agua cuyo fondo está compuesto por losas de piedra. El deshielo tardío de las cumbres asegura una renovación constante de la corriente.
Pou Clar d’Ontinyent (Comunidad Valenciana)

El nacimiento del río Clariano configura el paraje fluvial del Pou Clar, el más relevante de Ontinyent, en la provincia de Valencia. Las aguas emergen directamente del acuífero y se distribuyen en varios pozos sucesivos tallados en la estructura calcárea. La nula exposición solar en algunos tramos frena el calentamiento del caudal.
Los Pilones (Extremadura)
La Reserva Natural de la Garganta de los Infiernos, en Cáceres, contiene 13 marmitas de gigantes labradas sobre el sustrato granítico. El rozamiento secular de los cantos rodados impulsados por la corriente dio lugar a estos depósitos circulares. La altitud del valle del Jerte contribuye al mantenimiento del frescor de la corriente en la impresionante zona de baño de Los Pilones.
Pozas de Mougás (Galicia)
La sierra de la Groba, en Pontevedra, alberga el curso del río Carballas, responsable de múltiples saltos fluviales y estanques de roca. El lecho del río ofrece superficies estables para el descanso y la observación del ecosistema atlántico. La altitud del emplazamiento ofrece perspectivas del relieve costero próximo.
Cascadas de Puente Ra (La Rioja)
El arroyo de Puente Ra discurre de forma íntegra por el Parque Natural de la Sierra de Cebollera, un espacio protegido que forma parte de la cuenca hidrográfica del río Iregua. Las filtraciones subterráneas y los deshielos tardíos de las cumbres del sistema Ibérico generan un aporte hídrico continuo que da origen a una sucesión de saltos de agua sobre estratos rocosos. Estas cascadas convergen en su base en pequeñas pozas y cubetas de lecho de piedra.
Poza de Usún (Navarra)
El río Salazar, antes de su unión con el Irati, esculpe la garganta de la Foz de Arbayún. En las proximidades de la localidad de Usún, el cauce baja de las cumbres pirenaicas y genera remansos de agua nítida entre laderas de roca caliza y bosques de robles. El entorno permanece ajeno a las rutas de transporte pesado.
Pozas del río Baias (País Vasco)
En el Parque Natural del Gorbeia, dentro de la provincia de Álava, el río Baias fluye sobre formaciones pétreas lisas en el área de Sarria. La acción continua de la corriente genera pozas naturales de profundidad variable rodeadas por bosques de hayas. La altitud del macizo asegura temperaturas reducidas en el agua dulce durante el verano.
El Salto del Usero (Región de Murcia)
El río Mula origina un salto de agua que desciende hacia una fosa circular en el municipio de Bullas: es el Salto del Usero. El proceso de disolución química de la roca caliza dio forma a una gran bóveda natural que cubre parcialmente la zona de baño. La presencia de manantiales locales asegura un volumen hídrico estable durante el verano.
Torrente de Pareis (Islas Baleares)
Este cañón de la sierra de Tramontana, en Mallorca, constituye una fractura tectónica caliza con paredes verticales que alcanzan los doscientos metros de altitud. La acción torrencial genera balsas de agua dulce acumuladas en los tramos interiores del desfiladero, resguardadas de la radiación lumínica directa. El lecho rocoso está formado por cantos calcáreos de gran tamaño. Es una buena manera de combinar mar y montaña, porque el final de la ruta que recorre este accidente geográfico es la playa de Sa Calobra.
Charco Azul de El Hierro (Islas Canarias)
Ubicado en la zona de El Golfo, en el municipio de Frontera, este enclave de interior costero se compone de una cueva de origen volcánico. La filtración constante del agua del entorno a través de la piedra basáltica nutre una piscina natural protegida por una bóveda de lava negra. La ausencia de corrientes marinas directas garantiza la quietud y nitidez del estanque.
Carmen López
Soy periodista y escribo sobre cosas que importan en sitios que interesan desde hace más de una década.













