Palacios en España que encantarán a los fans de Los Bridgerton y Downton Abbey
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17.01.2026
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6min. de lectura
Palacio de la Magdalena. Por Fotos ZonaFreeDrone.
‘Edificio imponente rodeado de jardines de diseño para llevar una vida plácida’ podría ser una definición de un palacio. Para quienes pueden permitirse habitarlo, claro, porque si no la descripción derivaría a ‘casa enorme que requiere un batallón de trabajadores de la limpieza, mantenimiento, jardinería y, sobre todo, mucho dinero para que no se desmorone’. El porcentaje de potenciales inquilinos no es muy alto, pero sí el de consumidores de ficciones como Downton Abbey o Los Bridgerton, que disfrutan de las tramas que suceden dentro de las paredes de esas mansiones.
Muchas de esas series o películas de época se emplazan en Inglaterra (aunque algunas, como La vida breve, tienen lugar aquí), pero los fans tienen escenarios en España en donde imaginar tramas que implican a sus personajes preferidos. Ahora que se ha estrenado Downton Abbey: El gran final y el 29 de enero llega una nueva temporada de Los Bridgerton, es el momento perfecto para emprender una gira por los palacios del país.
Palacio de La Magdalena (Cantabria)
Construido a principios del siglo XX (aunque parezca mucho más antiguo por su aspecto arquitectónico) habría servido perfectamente para rodar todas las temporadas de ambas ficciones, con la ventaja de tener el mar de fondo. El Ayuntamiento les regaló el edificio a los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia para que fuese su residencia de verano y lo utilizaron de 1913 a 1930.
Tras la llegada de la República y posteriores sucesos históricos, se le dieron diferentes usos como el de sede de la Universidad Internacional de Verano. En 1977, el consistorio lo adquirió y ahora se utiliza para congresos y reuniones, además de acoger las actividades estivales de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Después de soñar con enredos aristócratas, se puede aprovechar para conocer otros pueblos con encanto de la comunidad como Comillas o Santillana del Mar.
Palacio de Miramar (Guipúzcoa)
Aquí sí que hay inspiración inglesa en el estilo arquitectónico: el arquitecto José Goicoa lo construyó en 1893 con la base de un proyecto que Ralph Selden Wornum había ideado en 1889. Fue la reina María Cristina quien ordenó la construcción de este palacio en 1893 con la idea de utilizarlo como casa de veraneo, ya que le gustaba mucho pasar los veranos en San Sebastián y darse baños en el Cantábrico (en el siglo XIX era una práctica muy extendida entre las clases altas).
Estuvo en manos de la monarquía hasta que, en 1973, el Ayuntamiento de San Sebastián lo adquirió y ahora acoge los Cursos Universitarios de Verano de la Universidad del País Vasco, además de otros eventos. Pasear por sus impresionantes jardines que dan a la bahía de La Concha es libre y además, se puede ver la escultura de Chillida llamada El abrazo. Si tras la visita aún no se ha obtenido una dosis suficiente de encanto, una buena receta es acercarse hasta el pueblo medieval de Hondarribia y quizás alcanzar el síndrome de Stendhal.
Palacio Gaudí (León)
Situado en Astorga, su aspecto combina el de mansión y castillo de estilo neogótico por el final en pico de alguna de sus torres, aunque no hay duda de que es regio. Su peculiaridad no extraña cuando se conoce un dato esencial: es obra del arquitecto Antoni Gaudí, que lo erigió sobre las ruinas de un palacio anterior a petición del obispo Joan Baptista Grau en 1889.
El edificio, que también recuerda a una catedral, tiene cuatro plantas (sótano, planta baja, primera planta y segunda planta) y ahora se utiliza para realizar eventos, además de visitas de particulares (los horarios y las tarifas están en su web). Es una de las pocas obras de Gaudí fuera de Barcelona, un motivo más para visitarlo.
Palacio de Monterrey (Salamanca)
Algunos miembros de la familia Alba han declarado en ocasiones haber tenido problemas de liquidez económica, pero lo que no les falta es patrimonio inmobiliario. Otro de los palacios más imponentes de España es el de Monterrey, en Salamanca. Abierto al público, en sus estancias el visitante puede imaginar cómo podría ser la vida aristocrática (o una temporada de Downton Abbey).
Se comenzó a edificar en 1539 por orden de Alonso de Acevedo y Zúñiga, III conde de Monterrey, y sus arquitectos fueron Rodrigo Gil de Hontañón y fray Martín de Santiago. Es uno de los edificios más representativos del renacimiento español (en arquitectura civil) y del estilo plateresco. En su interior hay obras de arte, aunque las más valiosas están en el palacio de Liria. Una vez allí, se puede aprovechar para hacer un recorrido histórico por la provincia de Salamanca. ¿Por qué no?
Palacio de Riofrío (Segovia)
La verdad es que no tiene un aspecto demasiado británico y es un representante del estilo barroco español, pero tiene un tamaño que permitiría vivir a dos familias aristócratas juntas sin que llegasen a entremezclarse. Es un palacio real, es decir que es una de las residencias de la monarquía española y está rodeado de un bosque de casi 700 hectáreas.
Lo diseñó el arquitecto italiano Virgilio Rabaglio en 1751, en un coto de caza, a petición de la reina madre Isabel de Farnesio. Actualmente acoge el Museo de la Caza, además de una capilla, una escalera de honor y una colección de arte. Quienes además de aficionados a las ficciones aristocráticas lo sean a las películas de Disney, deben acercarse hasta el Alcázar de Segovia, en el que se supone que se inspiraron para dibujar el castillo de Blancanieves.
Carmen López
Soy periodista y escribo sobre cosas que importan en sitios que interesan desde hace más de una década.
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