8 pueblos bonitos de Navarra que merece la pena visitar
Escrito por
14.01.2023
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7min. de lectura
Zugarramurdi. Por Imagenatural

Navarra cuenta con una gran riqueza paisajística que va desde las altas montañas en el Pirineo navarro al desierto con curiosas formaciones rocosas de las Bardenas Reales. Es naturaleza salvaje, como la selva de Irati, ligada a la literatura en el valle del Baztán y a la adrenalina en las gargantas de las foces de Lumbier y Arbaiun.
Entre los destinos imprescindibles del turismo rural en Navarra, encontramos un rico patrimonio compuesto por pintorescos pueblos con grandes caserones, iglesias, castillos y puentes medievales. Algunos conservan el ambiente de las antiguas villas medievales; otros destacan por su arquitectura popular, sus leyendas o su relación con el Camino de Santiago. Esta selección de ocho pueblos bonitos de Navarra permite descubrir distintas caras de la comunidad foral.
Etxalar, un caserío tradicional entre montañas y bosques
En el noroeste de Navarra, rodeado de montañas y prados, Etxalar conserva el encanto de las localidades rurales del Pirineo atlántico. Sus calles están flanqueadas por casas de piedra y madera, muchas de ellas con escudos y dinteles que recuerdan su pasado. Entre los rincones que merece la pena conocer se encuentran la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, cuyo jardín alberga una notable colección de estelas funerarias, y la casa torre Gaztelu, junto al río Tximista.
El municipio también mantiene viva una tradición singular: la captura de palomas con redes en las palomeras de sus montes, una práctica histórica vinculada al paso de las aves migratorias. El entorno, entre bosques y praderas, ofrece además oportunidades para caminar por el paisaje de las Cinco Villas y descubrir algunas de las rutas de senderismo más destacadas de Navarra.
Ujué, un pueblo medieval con vistas a la Ribera
En lo alto de una colina, a unos 800 metros de altitud, Ujué domina un amplio horizonte de campos y montañas. Su entramado de calles estrechas y empedradas conduce hasta el santuario-fortaleza de Santa María, uno de los grandes atractivos de esta localidad medieval. Desde sus alrededores, en los días despejados, se pueden contemplar amplias panorámicas de la geografía navarra, desde los Pirineos y hasta la Ribera del Ebro.
Además de su patrimonio, Ujué tiene una estrecha relación con la gastronomía tradicional. Las migas de pastor son uno de sus platos más conocidos y una buena excusa para detenerse a disfrutar de la cocina local después de recorrer el pueblo.
Olite, un castillo de cuento en el corazón de Navarra
Torres, almenas, galerías y jardines convierten el Palacio Real de Olite en uno de los monumentos más reconocibles de Navarra. La antigua residencia de los reyes navarros parece sacada de un cuento y es la gran protagonista de una visita que también merece un paseo por el casco histórico, entre calles estrechas, iglesias y vestigios de las antiguas murallas.
La localidad, además de figurar entre los destinos imprescindibles de la Navarra medieval, es uno de los principales referentes de la cultura del vino en Navarra. Sus bodegas y su entorno de viñedos permiten completar la visita con una aproximación a la tradición vitivinícola de la zona. En verano, el Festival de Teatro de Olite añade otra razón para acercarse a esta villa histórica.
Puente la Reina, donde se unen los caminos de Santiago
El puente románico sobre el río Arga es la imagen más característica de Puente la Reina, una localidad estrechamente ligada al Camino de Santiago. Aquí confluyen dos de las principales rutas jacobeas que atraviesan el norte de la península, por lo que es habitual encontrarse con peregrinos que recorren sus calles.
El paseo por el casco histórico permite descubrir iglesias, edificios tradicionales y la calle Mayor, que conserva el trazado medieval de la villa. El puente, con sus arcos de piedra sobre el río, sigue siendo uno de los lugares más emblemáticos del Camino y una parada interesante para quienes desean conocer el patrimonio jacobeo de Navarra.
Zugarramurdi, el pueblo de las brujas y las cuevas
La historia y la leyenda se entrelazan en Zugarramurdi, una localidad del norte de Navarra conocida por los procesos inquisitoriales del siglo XVII y por la fama de sus aquelarres. Su nombre quedó aún más ligado al imaginario de las brujas tras aparecer en la película Las brujas de Zugarramurdi, de Álex de la Iglesia.
El principal reclamo es la cueva de Zugarramurdi, un impresionante espacio natural excavado por el agua en la roca caliza. Más allá de las historias que la rodean, merece la pena acercarse para contemplar sus dimensiones y el entorno verde que la envuelve. Los bosques y prados de los alrededores también invitan a completar la visita con alguna caminata por el paisaje del norte navarro.
Amaiur, un arco de entrada con siglos de historia
Amaiur —Maya en castellano— recibe al visitante con un arco de piedra que marca la entrada a su núcleo histórico. A partir de ahí, el paseo descubre casas tradicionales, construcciones señoriales y rincones que conservan la identidad de esta localidad del valle de Baztan. Entre sus edificios destacan el palacio Arretxea y la casa Arriada, además de un antiguo molino rehabilitado.
El pueblo también ocupa un lugar importante en la historia de Navarra por la resistencia del castillo de Amaiur, uno de los últimos enclaves que defendieron el reino frente a la conquista castellana en el siglo XVI. Desde el casco urbano se puede emprender el paseo hacia el monte Gaztelua, donde se encuentran los restos de la fortaleza y un monumento conmemorativo.
Roncesvalles, una parada histórica del Camino de Santiago
Roncesvalles es uno de los lugares más emblemáticos del Camino de Santiago en Navarra, punto habitual de inicio de la peregrinación jacobea. Situada en el entorno pirenaico, esta localidad ha sido durante siglos un punto de paso para peregrinos que cruzan los Pirineos. Su conjunto monumental tiene como edificio principal la colegiata de Santa María, una destacada construcción gótica que merece una visita pausada.
El entorno natural completa el atractivo de la localidad. Los bosques de hayas y las montañas de los alrededores ofrecen paisajes especialmente vistosos en otoño, además de numerosas posibilidades para caminar. Roncesvalles permite así combinar patrimonio, historia jacobea y naturaleza en una misma escapada.
Elizondo, casas señoriales en el corazón del Baztán
Elizondo, capital del valle de Baztán, destaca por sus casas señoriales, sus fachadas cuidadas y su relación con el río Bidasoa. Pasear por sus calles permite descubrir edificios de arquitectura tradicional, con tejados a dos aguas, balcones y muros de piedra, además de palacios como Arizkunenea, uno de los ejemplos más representativos de la arquitectura barroca de la localidad. La escritora Dolores Redondo reflejó algunos de estos parajes en su obra La Trilogía del Baztán.
La visita es también una buena oportunidad para conocer la gastronomía del valle, con productos y recetas tradicionales como las alubias rojas. Desde Elizondo se pueden organizar excursiones por otros pueblos del Baztan y por los paisajes verdes que caracterizan esta zona del norte de la comunidad foral, en la que podemos encontrar algunas de las zonas de baño más populares de Navarra.
Redacción ER
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