Playa de Cuchía, en Cantabria. Por luism2p.
El esfuerzo de recorrer un camino por la naturaleza se puede ver recompensado de muchas maneras: con vistas increíbles desde un acantilado, con prados extensos en los que sentarse a descansar, con cascadas que ponen banda sonora al final o con playas en las que darse un chapuzón inolvidable.
Esta selección de rutas de senderismo que acaban en el mar (elaborada a partir de fuentes oficiales) garantiza un broche marino al llegar a la meta. Algunas de ellas incluso ofrecen diferentes posibilidades de baño a lo largo de su trayectoria. El litoral español es toda una joya que no hay que olvidarse de preservar.
Camí de Cavalls: etapa 13 (Menorca)

Esta etapa del histórico sendero GR 223, en Menorca, recorre uno de los tramos más icónicos de la costa sur menorquina. El sendero se adentra en zonas boscosas de pinos, acebuches y encinas, donde en primavera es habitual escuchar el canto del ruiseñor y en verano el chapoteo de los bañistas.
El gran atractivo de este recorrido es el paso por playas emblemáticas de la isla como cala en Turqueta, Macarella y Macarelleta, que son famosas por su arena blanca y sus aguas turquesas. Además, el camino ofrece cuatro miradores estratégicos para contemplar los acantilados de piedra caliza y, en días despejados, la silueta de la isla de Mallorca.
Datos útiles para preparar la visita
En el tramo no hay puntos en los que hacerse con alimentos o bebida fuera de los núcleos urbanos de inicio y fin, por lo que resulta imprescindible llevar agua suficiente y algún bocadillo o snack por si aparece el hambre.
Además, la regulación municipal prohíbe el estacionamiento en los accesos a las calas durante los meses de mayor afluencia, por lo que este sendero peatonal es la vía de acceso más sostenible para conocer la zona. Un motivo extra para hacerle una visita.
Camino de Ronda de S’Agaró (Girona)
En plena Costa Brava, este camino podría definirse como un paseo entre arquitectura y naturaleza. Al seguir las pequeñas calas que se caracterizan como predregosas, el caminante puede disfrutar de todos los azules del Mediterráneo bajo la sombra de los pinos.
Uno de sus enclaves esenciales es el paso por S’Agaró Vell, un modelo de ciudad-jardín de estilo modernista declarado Bien Cultural de Interés Nacional. Por su valor paisajístico y cuidado, cuenta con el título de Itinerario Azul. Una vez conocida ese rincón tan especial, se puede regresar a la playa de Sa Conca para darse un chapuzón.
Datos útiles para preparar la visita
El recorrido se encuentra totalmente acondicionado con tramos enlosados y barandillas de protección, lo que facilita el paso de familias o personas sin experiencia previa en el senderismo. Durante el trayecto hay diversos paneles informativos sobre la flora litoral y el origen histórico de las construcciones adyacentes. Cultura y naturaleza, una unión invencible.
Travesía de la Serra Gelada (Alicante)
Para quienes buscan un reto mayor con vistas de vértigo, la Ruta Amarilla del Parque Natural de la Sierra Gelada es la opción ideal. Este recorrido, que parte de L’Albir, exige una buena condición física debido a sus fuertes pendientes y un desnivel acumulado considerable. La ruta sube hasta el alto del Gobernador (438 metros), el punto más alto de la sierra, desde donde se contemplan majestuosos cortados y acantilados.
El itinerario termina con un descenso hacia la Cruz de Benidorm, que ofrece una panorámica única de la costa alicantina y sus playas. Tras disfrutar de las vistas, se puede dar marcha atrás hasta retomar la senda recorrida y al llegar a una pista asfaltada, bajar hasta la playa de Levante en Benidorm.
Datos útiles para preparar la visita
El sol pega con dureza durante casi todo el día debido a la escasez de árboles. Principalmente, en el camino se puede ver esparto, romero y matorral bajo adaptado a la sequedad. Conviene prever un transporte de regreso desde el punto final o coordinar dos vehículos entre los extremos de la ruta. Y, por supuesto, llevar mucha agua.
Ruta Entrecabos (Asturias)

En el occidente asturiano, esta ruta ofrece un recorrido espectacular entre el faro de cabo Vidio y la conocida playa del Silencio. El sendero bordea acantilados imponentes y permite descubrir lugares como ‘La Iglesiona’, una cueva de grandes dimensiones bajo el faro que se ha formado por años de erosión marina.
El camino atraviesa pequeñas aldeas costeras y desciende a playas como la de Vallina, culminando en la ya mencionada playa del Silencio, uno de los enclaves más icónicos y protegidos de la zona.
Datos útiles para preparar la visita
Aunque el itinerario no presenta desniveles acusados, conviene extremar la precaución en los márgenes de los acantilados cuando la hierba puede estar húmeda o en días de viento fuerte. El camino combina tramos de pista asfaltada de bajo tráfico con sendas de tierra y grava.
Ruta de las calas de Cabo de Gata (Almería)

Esta travesía atraviesa los paisajes volcánicos más llamativos del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar. Parte de San José y recorre playas como Genoveses y Mónsul, esta última famosa por su duna rampante. Además, puede presumir de ser una ‘playa de cine’ porque sirvió de escenario en películas como Indiana Jones.
El recorrido destaca por sus formaciones de columnas de basalto (como la cala de los Basaltos) y su flora endémica, como el dragoncillo del cabo. Su fin está marcado en el arrecife de las Sirenas, pero desde allí se puede volver a alguna de las playas mencionadas para disfrutar de un merecido baño.
Datos útiles para preparar la visita
Es una ruta de gran longitud sin sombras ni puntos de agua potable a lo largo de casi todo el trayecto. Se requiere ropa con protección solar, calzado de suela rígida y agua en abundancia. Durante la época estival se restringe el acceso de vehículos a motor a la zona, por lo que se recomienda buscar transporte público que lleve al punto inicial o al destino que se escoja.
Ruta por la Costa Quebrada (Cantabria)

Considerada la zona de mayor valor geológico de Cantabria, esta ruta abarca marismas, ensenadas y acantilados de formas caprichosas. El itinerario completo va desde la bahía de Santander hasta la playa de Cuchía. Permite llegar a lugares singulares como la playa de Covachos, unida a una isla por un istmo, o la ermita de Santa Justa, que se encuentra literalmente incrustada en la roca del acantilado.
Datos útiles para preparar la visita
El recorrido se puede fragmentar en tramos más cortos adaptados al tiempo disponible, ya que cuenta con numerosos accesos desde los pueblos del interior. Es aconsejable consultar la tabla de mareas antes de iniciar la marcha para poder acceder a las playas y tómbolos en las mejores condiciones de seguridad.
Carmen López
Soy periodista y escribo sobre cosas que importan en sitios que interesan desde hace más de una década.
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