Charco Azul de Chulilla, Valencia. Por Germán Zeiler
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Hacer senderismo con altas temperaturas no es lo más apetecible del mundo pero, ¿y si te decimos que tienen su recompensa? Estas rutas de agua tienen durante el camino, o como premio final, pozas y piscinas naturales donde darse un buen chapuzón. Son perfectas para disfrutar de la naturaleza en los meses más cálidos. El único “pero”, si es que lo hay, es que no nos querremos ir de allí nunca.
Estas son algunas de las rutas de agua más populares de nuestro país. Las hay cortas, más largas, sencillas y con algo más de dificultad.
Ruta por la Costa Quebrada (Cantabria)

La Costa Quebrada es la zona de mayor valor geológico de la costa de Cantabria. Va desde la bahía de Santander hasta la playa de Cuchía, en Miengo. En total abarca cuatro municipios entre los que se pueden encontrar marismas, ensenadas, playas vírgenes, istmos, bufones y acantilados de caprichosas formas donde se puede encontrar gran geodiversidad.
Para recorrer el Parque Geológico de la Costa Quebrada existen varios itinerarios de dificultad media baja de 4 o 3 kilómetros de longitud, la ruta completa es de unos 20 kilómetros. Algunos tramos permiten llegar a peculiares playas, como la de Covachos, que está unida a una isla por un istmo; a la ermita de Santa Justa, en Ubiarco, que se caracteriza por estar incrustada en la roca; así como introducirnos en la cueva de El Pendo.
Senda de Bolvonegro (Región de Murcia)
Un desfile de pozas, pilones y cascadas nos espera en la senda de Bolvonegro. Una maravilla natural con gran valor geológico: las rocas, formadas en el Mioceno, reflejan miles de años de historia. El estrecho está situado en las inmediaciones de Moratalla, donde se unen los ríos Alhárabe y Benamor.
La ruta, de unos 6 kilómetros ida y vuelta, no es complicada, pues a pesar de ser un terreno abrupto, ha sido reacondicionado. Ahora el sendero cuenta con 1,5 metros de anchura, pasarelas, un puente de madera sobre el río y escalones tallados en las piedras en los tramos más complicados.
Ruta hasta el Charco Azul de Chulilla (Valencia)
A su paso por Chulilla, en la serranía de Valencia, el río Turia ha creado un imponente cañón que sirvió como muralla natural a los árabes para defenderse de posibles ataques. En la parte inferior del pueblo, como si quisiera esconderse entre la vegetación, está el Charco Azul que, al contrario de lo que nos sugiere, no es una creación de la naturaleza. Su existencia es obra de los árabes, que construyeron una presa y varias acequias para abastecer de agua al pueblo.
Hoy, podemos disfrutar de la ruta al Charco azul de Chulilla siguiendo el sendero SL-CV72. Tiene una longitud de 4 kilómetros desde Chulilla. Quienes se queden con ganas de más también pueden hacer la ruta de Los pantaneros y la de los Calderones, de 7,5 kilómetros y que discurre entre puentes colgantes de hasta 15 metros de altura.
Ruta al Charco Frío de la cueva del Gato (Málaga)

La cueva del Gato es una de las cavidades más populares de Málaga. Es la boca de salida del río Gaduares, que cae al río Guadiaro en forma de cascada. La laguna azul turquesa que se forma a lo pies de la cavidad es como un regalo donde nos podemos refrescar en los meses de verano. Eso sí, su nombre Charco Frío es por algo, aunque tras la caminata y debido a las altas temperaturas es de agradecer.
Para llegar hasta él podemos tomar el camino que parte de la estación de tren de Benaoján. En total la ruta al Charco Frío son unos 5,23 kilómetros (ida y vuelta) que discurren por una antigua vía pecuaria y que pasa junto a antiguos molinos. El paraje está a solo 15 kilómetros de Ronda, aunque hay que advertir que también es una de las rutas de agua más populares, por lo que es posible que durante los fines de semana de verano haya bastante gente.
El Camí de Ronda (Cataluña)
El Camí de Ronda, en catalán, es un camino levantado en el siglo XIX que antiguamente fue utilizado por la Guardia Civil para vigilar el litoral de la Costa Brava del contrabando. Actualmente es una de las rutas de costa más bonitas de Cataluña, pues discurre entre playas y calas de aguas cristalinas poco concurridas, así como bosques situados sobre los acantilados.
La ruta lineal es de 43 kilómetros y se suele dividir en dos días. La primera etapa parte de Sant Feliu de Guixols y llega hasta Palamós, mientras que la segunda va de Palamós a Begur. Si se te queda pequeña puedes optar por la circular de 140 kilómetros, que se inicia y termina en la ciudad de Girona.
Y si estás en el sur de Cataluña puedes optar por hacer el Camí de Ronda que discurre por Tarragona: tiene 6,5 kilómetros que van desde desde la zona de Pilons hasta el faro de Salou.
Laura Fernández
Periodista, blogger y viajera. No necesariamente en ese orden. En ocasiones me despierto sin saber dónde estoy. Adicta a los cómics y a los noodles con salsa de cacahuete. Redactora en @escapadarural, colaboradora en la Conde Nast Traveler y en la Divinity. Mi casa: Meridiano180.















Hola Laura. Soy de Enguídanos y conozco bien las Chorreras. 2 puntualizaciones sobre el reportaje. No están en la serranía de Cuenca, más bien en el Valle del Cabriel. Y el punto mas alto no es Las Hayas, si no Las Hoyas. Un saludo.
¡ Espectaculares , Bellas… ESPAÑA 🇪🇸 también es un paraíso!!! Orgullosa de mi país … ESPAÑA 🇪🇸!!!