Destinos a contracorriente: descubre dónde puedes ver cómo truchas y salmones remontan nuestros ríos
Escrito por
07.10.2026
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7min. de lectura
La Salmonera de Cañu, en el río Sella (Asturias). Por JUAN CARLOS MUNOZ
Todos los años, varios ríos de la cornisa Cantábrica albergan un espectáculo natural fascinante: truchas y salmones se lanzan una y otra vez contra la corriente, saltando obstáculos, para llegar al lugar exacto donde nacieron. Nadar a contracorriente no es solo una metáfora de superación: es, literalmente, la única manera que tienen el salmón atlántico y la trucha de completar su ciclo de vida.
Con una buena planificación, un poco de paciencia y una pizca de suerte, puedes contemplar el tesón de estos peces con un plan familiar diferente, en unos destinos que combinan rutas de senderismo fáciles y educación ambiental.
Por qué truchas y salmones remontan el río: la obsesión de volver a casa
El salmón atlántico (Salmo salar) es un pez diádromo. Este palabro viene a decir que nace en un río, baja al mar para crecer y engordar y, cuando llega el momento de reproducirse, vuelve al mismo lugar donde nació (¡pueden llegar a hacer hasta 3.000 kilómetros!) y hacer la freza (el desove). Y llegan sin móvil ni GPS: se cree que se guían con el campo magnético terrestre y la memoria olfativa.
La trucha marisca o «reo», presente igualmente en el norte peninsular, hace el mismo viaje, pero a menor escala. La trucha común, en cambio, no llega a bajar al mar: pasa toda su vida en agua dulce, aunque remonta tramos de su propio río cada otoño para desovar en las zonas donde el agua corre más rápida y limpia.
El mejor momento para observar el remonte del salmón: otoño e invierno
Los salmones entran en los ríos cántabros en primavera, pero el momento álgido del espectáculo, cuando saltan y forcejean contra la corriente y ya están cerca de sus zonas de desove, se concentra en otoño e invierno, sobre todo noviembre y diciembre. Coincide con la época en la que las truchas comunes están desovando en los tramos altos.
Además, en estos meses las lluvias suelen aumentar los caudales de los ríos, lo que les da profundidad y la fuerza necesaria para ayudarles a remontar. Vamos a ver cuatro destinos en los que se pueden ver los saltos con un poco de suerte y paciencia.
La Salmonera de Cañu (Cangas de Onís, Asturias)
En toda la zona de la Salmonera de Cañu están prohibidas tanto la pesca como el baño. Aquí se aprovecha una presa histórica construida sobre el río Sella en 1928 con un sistema de escaleras y pozas artificiales, pensado para ayudar a los salmones a superar el desnivel. Junto a la presa, unas pasarelas de madera permiten acercarse mucho a las pozas en un paseo corto y llano, apto para cualquier edad.
Está a unos 3 kilómetros de Cangas de Onís, uno de esos destinos que no te puedes perder en una escapada rural a Asturias. Si no hay suerte, no hay dramas: el paraje, verde y frondoso, con su cascada escalonada, bien merece una visita aunque no se logren ver salmones saltando.
Ruta Salmones Arriba (Belmonte de Miranda, Asturias)
Otro plan interesante es hacer la ruta Salmones Arriba. El recorrido oficial (PR-AS 138) son 9 kilómetros entre Belmonte y San Cristóbal, siguiendo el río Pigüeña. Pero no hace falta completarla entera para intentar ver salmones: se puede hacer un tramo corto de 3,5 km desde San Martín de Lodón hasta el área recreativa de Las Llavanderas. Ahí está la Escala Salmonera de Silviella, con un mirador y paneles explicativos.
Sendero del Salmón (Salas, Asturias)

Una ruta sencilla con la que puedes acabar viendo salmones es el Sendero del Salmón (PR-AS 128) de Salas, el pueblo del Camino de Santiago con 4 monumentos nacionales. Es casi llana y discurre junto al río Narcea por el trazado del antiguo ferrocarril San Esteban-Leitariegos. Empieza en el parque fluvial del Salmón, en La Rodriga (Cornellana), y a los pocos metros pasa junto a una escala salmonera del río Nonaya, cerca la cascada situada en el cauce del Nonaya. Son 11 kilómetros solo de ida, pero al ser lineal, se puede caminar cuanto se quiera y volver por el mismo sitio. Otros atractivos del recorrido son aldeas con hórreos y casonas solariegas típicas de la zona.
Coto y pasarela de Ximonde (Vedra, A Coruña)
Históricamente es el coto de pesca del salmón más importante de Galicia (aquí venía Franco todas las temporadas), con un concurso anual. Sin embargo, por primera vez en 2026 se decretó la veda total en todos los ríos de la comunidad ante el declive de la especie. En la actualidad hay una estación ictiológica dedicada al seguimiento científico de ejemplares adultos y juveniles, y un centro de interpretación del río con paneles informativos, área recreativa y el puente colgante que cruza hacia O Xirimbao.
La polémica del «campanu», un reflejo sobre la situación crítica de la especie
El campanu es el primer salmón capturado cada temporada en los ríos asturianos y cántabros. Es una tradición que viene de cuando las iglesias hacían repicar las campanas para anunciar la pesca. Hoy sigue siendo un acontecimiento social, ya que se hace una subasta pública que puede llegar a varios miles de euros, pero también un reflejo alarmante de la situación de la especie.
Cada año se retrasa más la captura del primer ejemplar. En la temporada 2026, llegó tres semanas después de la apertura de la veda. El hecho es tan preocupante que los científicos están estudiando si el salmón atlántico debe catalogarse como especie en peligro de extinción en España. Eso marcaría el fin de su pesca, algo que reclama el movimiento ecologista para proteger al animal y evitar su desaparición total. Ya está prohibida su captura en Galicia, Navarra y País Vasco; en cambio, se mantiene con cupos recortados en Asturias y Cantabria.
La Sociedad Ibérica de Ictiología (SIBIC) alertó hace unos meses que la presencia del salmón atlántico en las cuencas españolas ha caído un 82% desde que comenzó el siglo XXI. Las causas que se repiten en todos los informes son las presas y azudes que cortan la ruta de remonte, la contaminación industrial y agrícola, la degradación del hábitat fluvial, la sobrepesca y el cambio climático, que altera los ritmos migratorios y reduce el oxígeno disponible en los ríos.
Sí se están llevando a cabo algunas iniciativas. Por ejemplo, el centro de alevinaje de Cañu, en Asturias, suelta cada año miles de crías en el Sella; el Centro Ictiológico de Arredondo hace lo mismo en Cantabria desde 1997; y en los últimos años se han rehabilitado o construido escalas de paso en varios azudes para facilitar el remonte de los peces.
Raquel Andrés
Periodista y aventurera. Me has podido leer en Escapada Rural, Diari Nosaltres La Veu, La Vanguardia, El Salto y otros medios. Habitante y amante de las zonas rurales, sea cual sea el destino. Procuro escaparme una vez por semana con las botas de montaña, el arnés o el neopreno. También soy un intento de baserritarra.
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