Olite (Navarra). Por: Evan Frank

Los aficionados a todo lo que tenga que ver con la Edad Media pueden considerar España como su particular parque de atracciones. El medievo ha dejado vestigios en casi cada comunidad autónoma del país en forma de castillos, murallas o cascos históricos con callejuelas enrevesadas.
A veces existe la idea errónea de que se necesita un vehículo propio para acceder a esos lugares que parecen recónditos. Pero lo cierto es que el trazado ferroviario nacional llega a muchos más puntos de los que mucha gente cree. En esta lista os mostramos 12 pueblos medievales a los que llegar en tren, incluyendo la distancia aproximada que hay entre la estación y el centro histórico de la localidad. ¿Alguien quiere dar un paseo?
Orio (Guipúzcoa)
El casco histórico de este pueblo del litoral guipuzcoano, conocido como Goiko Kale, data del siglo XIII y conserva buena parte de su trazado medieval. Entre los elementos más destacados de su patrimonio están la iglesia de San Nicolás de Bari y la ermita de San Martín de Tours. Las casas de piedra, los blasones y los balcones tradicionales completan el carácter histórico del conjunto.
La localidad está además vinculada al Camino de Santiago de la Costa, cuyo trazado atraviesa el municipio. Desde su estación de tren al centro hay aproximadamente unos 400 metros, que se recorren en unos cinco minutos a pie.
Olite (Navarra)

Está considerado uno de los pueblos más bonitos de Navarra. Alcanzó una gran importancia durante la Edad Media, pues fue una de las principales sedes de la corte del reino de Navarra. Su monumento más conocido es el Palacio Real de Olite: sus torres, galerías, patios y jardines han convertido al conjunto en uno de los grandes ejemplos del patrimonio medieval navarro.
En el casco histórico también se puede ver parte de sus antiguos recintos amurallados y restos del cercado romano. Desde su estación hay aproximadamente siete minutos a pie (500 metros) hasta el centro histórico.
Grajal de Campos (León)

Este municipio de Tierra de Campos conserva un conjunto monumental con vestigios de distintas épocas. Durante los siglos XI y XII, Grajal quedó vinculado al señorío de Raimundo de Borgoña, esposo de la reina Urraca de León. Su principal edificio histórico es el castillo, que se construyó a principios del siglo XVI pero sobre los restos de fortalezas anteriores.
El conjunto se completa con el palacio de los Vega y la iglesia de San Miguel. Su estación es un apeadero (no hay personal ni servicios y hay que solicitar la parada al maquinista) y está a unos nueve minutos a pie (650 metros) desde la plaza Mayor.
Jérica (Castellón)
El conjunto histórico de Jérica, en la comarca de Alto Palancia, está marcado por su pasado como enclave fortificado. En la parte alta se encuentran los restos del castillo, de origen islámico y transformado durante la época cristiana.
Uno de los símbolos de la localidad es la torre de las Campanas o de la Alcudia, que data del siglo XVII. Además, el pueblo también conserva restos de sus murallas, portales históricos y la Cruz Cubierta, de comienzos del siglo XVI. Otro dato es que forma parte del Camino del Cid, una ruta que sigue los pasos del personaje Rodrigo Díaz de Vivar.
Desde la estación Jérica-Viver hasta el centro histórico hay nueve minutos a pie (unos 650 metros).
Ribadavia (Ourense)

Ribadavia es uno de los pueblos medievales mejor conservados de Galicia. Adquirió importancia durante el siglo XI y fue capital durante el reinado de García I, entre 1065 y 1071. Posteriormente experimentó un notable desarrollo comercial y demográfico, gracias al cultivo y comercio del vino de O Ribeiro. Su conjunto histórico fue declarado Bien de Interés Cultural en 1947.
Algunas de las joyas de su patrimonio son la muralla medieval, cuya construcción comenzó en el siglo XII, y el castillo de los Condes. Entre los edificios religiosos destaca la iglesia de Santiago, que ya aparece documentada en 1222. Su edificio actual combina elementos de distintas épocas, incluida una torre barroca.
El recorrido desde la estación hasta la plaza Mayor lleva aproximadamente 13 minutos a pie (850 metros).
Haro (La Rioja)

Según los documentos existentes, Haro recibió el fuero de Alfonso VIII de Castilla en 1187, que la consolidó de forma jurídica. Durante los siglos XIV y XV pasó por diferentes dominios señoriales hasta llegar a la familia Velasco, nombrados Condes de Haro.
En un paseo por Haro comprobaremos que su casco histórico conserva calles, plazas y edificios de diferentes épocas que reflejan la evolución de la villa medieval y moderna. La relación entre Haro y el vino adquirió especial importancia a partir del siglo XIX, cuando se desarrolló el actual barrio de la Estación, donde están algunas de las bodegas históricas más conocidas de la ciudad. De hecho, se la conoce como ‘capital del Rioja’, en referencia al vino.
Desde la estación hay aproximadamente 16 minutos a pie (1,1 kilómetros) hasta la plaza de la Paz.
Llanes (Asturias)
Llanes se consolidó como pueblo medieval en el siglo XIII bajo el reinado de Alfonso IX de León. De este periodo procede buena parte de su estructura defensiva, especialmente la muralla medieval y el torreón, dos de los elementos más representativos de su casco histórico.
Su centro antiguo conserva además numerosos edificios religiosos y civiles que permiten recorrer Llanes desde el medievo hasta épocas posteriores. Hay unos cuatro minutos a pie (300 metros) desde la estación hasta sus calles.
Zafra (Badajoz)
Zafra es una de las localidades históricas más importantes del sur de Extremadura. Su situación geográfica favoreció su desarrollo desde la Edad Media con las ferias de San Juan y San Miguel, documentadas desde los siglos XIV y XV, como gran motor comercial.
Entre sus principales monumentos destacan el palacio de los Duques de Feria, cuyo núcleo original es un alcázar construido a partir de 1437, y el monasterio de Santa María del Valle, conocido popularmente como convento de Santa Clara, fundado en 1428 como panteón de la casa de Feria. En 15 minutos a pie (1,1 kilómetros) se llega hasta la plaza Grande desde la estación.
Teulada (Alicante)
Esta localidad perteneciente a la comarca de Marina Alta tiene un casco histórico de origen medieval y un patrimonio defensivo y arquitectónico vinculado a la costa mediterránea.
Su patrimonio histórico incluye también torres de vigilancia y otras edificaciones tradicionales. La cultura del moscatel constituye asimismo una parte importante de la identidad local, y la Fiesta del Moscatel mantiene viva esta tradición agrícola y vitivinícola.
Desde la estación del TRAM d’Alacant de Teulada hay unos siete minutos caminando (400 metros) hasta el centro histórico de la localidad.
Calaf (Barcelona)
La comarca de Anoia es tierra de castillos y Calaf conserva un patrimonio relacionado con su pasado medieval y con su actividad comercial tradicional. La villa se desarrolló en torno a su castillo, que data de la Edad Media, y aún se puede ver parte del antiguo núcleo fortificado.
El centro histórico mantiene calles estrechas, edificios tradicionales, restos de las antiguas fortificaciones y, especialmente, la plaza Grande, que durante siglos fue el epicentro de la actividad comercial. Desde la estación hay que recorrer unos 600 metros hasta la mencionada plaza. Se completan en diez minutos a pie.
Betanzos (A Coruña)
La ciudad de los caballeros, como se la conocía antiguamente, fue una de las siete antiguas capitales del Reino de Galicia y conserva uno de los conjuntos históricos medievales más importantes de la comunidad. Su casco antiguo aún tiene vestigios de la antigua muralla y varias de sus puertas.
Entre los principales monumentos religiosos destacan las iglesias de Santa María do Azogue y San Francisco (siglo XIV), que son ejemplos del gótico gallego. Pero, además de su patrimonio, hay que destacar que la tortilla de patata que se prepara Betanzos es una parte esencial de su identidad.
Desde la estación de Betanzos-Cidade hasta el casco histórico hay nueve minutos caminando (550 metros).
Sigüenza (Guadalajara)

Conocida popularmente como la Ciudad del Doncel, Sigüenza conserva uno de los conjuntos históricos medievales más destacados de Castilla-La Mancha. En la parte alta de la ciudad se encuentra el castillo de Sigüenza, antigua fortaleza episcopal levantada sobre estructuras defensivas anteriores, que a día de hoy es Parador de Turismo.
En la parte baja destaca la catedral de Santa María, cuya construcción comenzó en el siglo XII y que combina elementos románicos y góticos. En su interior descansa el sepulcro de Martín Vázquez de Arce, el Doncel de Sigüenza, una de las obras funerarias más conocidas de la escultura tardogótica española.
En apenas 12 minutos a pie (800 metros) se llega hasta la catedral desde la estación.
Carmen López
Soy periodista y escribo sobre cosas que importan en sitios que interesan desde hace más de una década.
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