La España oculta bajo tierra: 6 rutas por galerías, túneles y pasadizos secretos

Escrito por
24.05.2026
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Las Minas, Casa del Rey Moro, Ronda. Por Ingo Bartussek
Hay una España bajo tus pies: túneles, cuevas y galerías que atraviesan pueblos enteros o se esconden en plena montaña. Rutas subterráneas que sí se pueden visitar y que, además, son el mejor refugio cuando el calor aprieta. Una cosa es ver el paisaje, y otra muy distinta es meterse dentro de él, en sus profundidades.
🪨 Cuevas de Mendukilo (Navarra)
En pleno valle de Larraun, a media hora de Pamplona y junto al pueblo de Astitz, está Mendukilo, una cueva de las que sorprenden sin hacer ruido. Según la propia web de la cueva, sirvió como antiguo refugio de pastores y fue reconvertida en una cueva visitable, pero sin perder ese aire salvaje.
Aquí no hay luces de colores ni espectáculo tipo parque temático: caminas por pasarelas metálicas suspendidas sobre salas enormes, con iluminación mínima que deja zonas en penumbra. Eso es justo lo que la hace especial: sientes que estás explorando de verdad las profundidades de la tierra. El recorrido no requiere esfuerzo físico, pero mantiene ese punto de emoción. ¡Ah! Y no te olvides la chaqueta: la cueva está a 9º.
💧 Mina de agua de la Casa del Rey Moro (Málaga)
En pleno Tajo de Ronda hay una mina de agua nazarí del siglo XIV, un pasadizo excavado en la roca que desciende unos 60 metros para garantizar el acceso al río en caso de asedio. Según la información del propio conjunto monumental de la Casa del Rey Moro, formaba parte del sistema defensivo de la ciudad, conectando el recinto superior con el cauce del Guadalevín. Y está considerada como una obra maestra de la ingeniería islámica de la época.
Longitud: unos 230 escalones de descenso
Dificultad: media (por desnivel y escaleras)
Tipo de ruta: descenso lineal guiado
Entradas: en la Casa del Rey Moro (10 euros)
El recorrido consiste en un descenso de más de 200 escalones tallados en la piedra, atravesando un túnel estrecho que baja por el interior del acantilado. La sensación es la de adentrarse en un pasadizo secreto que literalmente atraviesa la montaña hasta llegar al nivel del río.
🍷 Bodegas subterráneas de Aranda de Duero (Burgos)

Bajo el casco histórico de Aranda de Duero se esconde una auténtica ciudad subterránea medieval. El ayuntamiento habla de más de 7 kilómetros de galerías excavadas entre los siglos XII y XVIII, conectando bodegas familiares bajo las casas… e incluso bajo las iglesias.
Lo curioso aquí no es la geología, sino la historia: desciendes por una puerta cualquiera del centro y, de repente, estás en un mundo paralelo de túneles de piedra, olor a vino y temperatura constante (unos 12-14ºC) todo el año.
Longitud: +7 km de galerías (tramos visitables variables)
Dificultad: fácil
Tipo de ruta: Lineal/interconectada
Las visitas guiadas suelen centrarse en algunas bodegas concretas, pero la sensación es clara: hay mucho más ahí abajo de lo que ves. Para ir con niños funciona genial porque no hay dificultad y el componente “secreto” lo hace muy divertido.
🧙 Cueva de las Güixas (Huesca)
En el Pirineo aragonés, en Villanúa, está la cueva de las Güixas, que mezcla naturaleza con leyenda. Según el Ayuntamiento de Villanúa, data del Cuaternario y fue utilizada durante siglos. Además, la tradición dice que aquí se celebraban rituales y aquelarres de brujas (de ahí lo de “Güixas”).
El recorrido es corto pero muy completo: permite descubrir cómo se formó esta cueva del Pirineo y el papel del agua en la creación de sus formaciones calcáreas. Durante el recorrido también se conocen los pequeños animales que habitan en ella y la huella que dejó el ser humano en este enclave de gran valor natural e histórico. Al terminar, una pasarela junto al río conduce hasta la surgencia del río subterráneo, donde se entiende cómo la cueva conecta con el río Aragón.
La cueva de las Güixas no está tan masificada como otras cuevas del norte, así que es fácil visitarla sin agobios. Un plan perfecto para combinar con rutas por el Pirineo.
🦇 Cueva del Rei Cintolo (Lugo)
Es una de las cuevas más grandes de Galicia y, sorprendentemente, aún es bastante desconocida. La cueva del Rei Cintolo es un auténtico laberinto subterráneo con más de 7 kilómetros de galerías, aunque solo una parte es visitable.
Longitud: 7 km (tramo visitable reducido)
Dificultad: moderada
Tipo de ruta: Lineal guiada
Entradas (20 euros)
Destaca su valor geológico, con terreno de pizarra y afloramientos calcáreos. Aunque lo que engancha es la sensación de estar entrando en un mundo subterráneo real, con río incluido y zonas que parecen sacadas de una novela de aventuras. Eso si no te dan miedo los murciélagos, pues varias especies han encontrado aquí su hábitat.
Las visitas son guiadas, de pago y algo más exigentes que otras de esta lista. Si buscas una experiencia más “explorador”, esta es la tuya.
🕳️ Túneles árabes de Brihuega (Guadalajara)
Todo el mundo conoce Brihuega por los campos de lavanda. Lo que mucha menos gente sabe es que, bajo sus calles, hay un auténtico laberinto medieval excavado en la roca.
Las cuevas árabes del Coso recorren el subsuelo del pueblo desde hace casi mil años y podían haber servido para almacenar víveres, para escapar durante los asedios o como sistema de conducción de aguas.
Longitud: 700 metros
Dificultad: Fácil
Tipo de ruta: Lineal guiada
Entradas: 676 35 54 49 / 699 45 57 86 (3 euros)
Lo más impresionante es la sensación de estar entrando en una “segunda Brihuega” bajo tierra: túneles estrechos y galerías que pasan bajo casas e iglesias. Actualmente solo se puede visitar una pequeña parte del entramado (unos 700 metros), la entrada está en la plaza del Coso, centro neurálgico de la villa.
☝️ Recomendaciones: estamos bajo tierra, así que no te olvides llevar algo de abrigo (las temperaturas suelen ser frescas) y calzado cómodo antideslizante. En algunas de ellas puede haber agua.
Laura Fernández
Periodista, blogger y viajera. No necesariamente en ese orden. En ocasiones me despierto sin saber dónde estoy. Adicta a los cómics y a los noodles con salsa de cacahuete. Redactora en @escapadarural, colaboradora en la Conde Nast Traveler y en la Divinity. Mi casa: Meridiano180.









